Perú y Chile, aliados en el combate de Abtao

Hace 100 años, un 07 de febrero de 1916
Combate Abtao
Tras el triunfo de la revolución en Perú que depuso al presidente Juan Antonio Pezet, el nuevo jefe de gobierno, el general Mariano Ignacio Prado, dispuso el envío de la escuadra peruana al sur de Chile, país con quien se había firmado una alianza militar contra España, a la que luego se sumarían las repúblicas de Ecuador y Bolivia.
 

El combate

La flota chileno-peruana se componía por la fragata Apurímac, las corbetas Unión y América, la goleta Covadonga y los vapores Lautauro y Antonio Varas, y se encontraba al mando del capitán peruano Manuel Villar Olivera, ya que Williams Rebolledo y su Esmeralda había partido hacia Ancud en busca de víveres y carbón dos días antes.
 
En las primeras horas del 7 de febrero, se identificó una de las fragatas españolas, que de manera precavida reconocía la zona en que se encontraban las naves aliadas, las cuales formaron una línea en forma de herradura cubriendo con sus cañones los dos accesos a la ensenada.
 
La fragata Apurímac a las 3:30 de la tarde, el capitán Villar, rompió el fuego contra las fragatas españolas, iniciándose de esta manera el combate que se prolongó por aproximadamente dos horas, intercambiándose los disparos a una distancia promedio de 1500 m, aunque hubo un momento en que la Covadonga se aproximó a 600 m de la Blanca, a la que se creía varada para cañonearla sobre el istmo de la isla Abtao.
 
Al caer la tarde las fragatas españolas cesaron el fuego y salieron de la ensenada. Manteniéndose a poca máquina, los buques esperaron toda la noche algún movimiento de la escuadra aliada, realizando algún disparo, pero sin obtener respuesta.
 
Al amanecer las fragatas volvieron a la entrada de la rada, permaneciendo allí hasta las 9 de la mañana. Al ver que los barcos chileno-peruanos no se movían, se decidió regresar a Valparaíso para reunirse con el resto de la escuadra española.
 
La escuadra aliada, sin embargo, no se encontraba en muy buena situación: al inutilizado Lautaro, había que añadir que la Apurímac se encontraba con sus máquinas en reparaciones, lo que la impedía moverse.
 

En síntesis

La historiografía aliada considera el combate de Abtao como una victoria estratégica por considerar que las fragatas españolas se retiraron sin cumplir su misión.
 
Aun así, los historiadores peruanos conceden mayor importancia al combate que sus colegas chilenos.
 
El combate de alianza peruano-chilena contra España fue una lucha por la libertad. España al no resignarse haber perdido sus antiguas colonias, intento recuperar  en combate a la repúblicas que se habían fundado hace 40 años antes.
 

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