El drama de los pacientes SIS y la falta de medicamentos

16 de Julio de 2017
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Hospitales afrontan la falta de medicamentos más severa de su historia. En el nosocomio regional, no tienen ni agujas, según director. Una disposición del Minsa emitida en enero pasado “congeló” literalmente sus partidas del SIS para derivarla a la compra nacional de medicinas. Estas no llegan al momento y pacientes de este seguro deben comprar casi todo en farmacias privadas

 

Por Elizabeth Huanca U.

 
Adriana Quispe Condori llegó de Juliaca al hospital Honorio Delgado los últimos días de junio con un grave cuadro de neumonía. Tenía solo cinco meses. Los médicos, descubrieron que además del grave mal respiratorio tenía un problema congénito en el corazón. Su cuadro se complicó e ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) Pediátricos del nosocomio. 
 
Adriana estaba afiliada al Sistema Integral de Salud (SIS) pero este apenas le cubría la hospitalización y algunos medicamentos básicos. Los caros y vitales, debían ser comprados en farmacias privadas. En la del hospital, no hay stock o no son cubiertos por el SIS. 
 
Es jueves 6 de julio, Roger Quispe, su padre, está sentado en la puerta de UCI. Luce preocupado. Los médicos le han pedido que compre un catéter venoso, jeringas y hasta un mandil estéril para cuando entre a ver a su niña. La receta sale más de 200 soles. 
 
El padre de familia cuenta que tener recetas en mano, desde que su hija está internada es una operación que se repite a diario. Mientras conversamos, saca de su bolsillo otro papel con una lista mayor; papel toalla (02), hidrocortisona (03), Omeprazol ampollas (02), sonda nosagástrica (01), aerocámara (01), Bromurp de Ipatropio (01), se lee. 
 
Roger confiesa que desde que su hija enfermó en Juliaca ha gastado más de 12 mil soles en su recuperación. Primero en una clínica privada, luego en el hospital. “Aquí nos piden hasta agujas, todo y no me dicen nada, no me dicen cómo evoluciona. Cuando la internaron solo dijeron que hay 50% de posibilidades de vida”, cuenta con rabia, mientras algunas lágrimas quieren desbordar de sus ojos. Él y su esposa se las arreglaron para costear los gastos. Fue en vano. Esta semana, la pequeña Adriana falleció. 
 
En una habitación del frente (pediatría habitación 220), Yelka Flores, de solo 11 años ha cumplido un mes aislada. Llegó de Moquegua, también con neumonía y adquirió una bacteria intrahospitalaria en el hospital. 
 
Su situación es similar o peor a la que atravesó Adriana. Yelka también es SIS. Para salvar su vida, los médicos le entregaron a su padre, Ramón Flores, 14 ampollas de Colistina. Cada una cuesta 680 soles. “El seguro no cubre el medicamento por su alto costo ¿Para qué me recetan algo que no cubre el SIS y que no hay ninguna farmacia cercana? Eso es inhumano”. Reclama Ramón. Confiesa que desde que su niña ingresó al hospital ha gastado 5 mil soles. “Compro desde jeringas, sondas hasta pañales. El SIS solo me cubre el internamiento y algunas medicinas”, dice molesto, pero resignado.
 
Por caridad de personas ajenas al hospital, ocho días después de emitida la receta, cinco de las ampollas para Yelka llegaron a manos de este humilde padre de familia. Su esposa, tuvo que hacerse un préstamo para comprar el resto. Ahora su hija está entre la vida y la muerte. El tiempo en el que el fármaco no fue aplicado a la menor fue perjudicial. Ramón reza todos los días esperando que el destino de su única hija mujer no sea similar al de Adriana. A la par, la lista de medicinas sigue creciendo.
 
Los reclamos que hacen ambos padres se replica en varias áreas del hospital. Los pacientes afiliados al SIS se quejan de que el nosocomio no les da los medicamentos o les receta otros que este sistema no cubre. 
 
SIN AGUJAS
La falta de medicinas que afronta el hospital regional más importante del Sur es crítica. La realidad es para llorar y se repite en los otros cuatro nosocomios y 248 centros de salud y postas de la región. 
 
“No tenemos ni agujas”, confiesa el director del nosocomio, Milton Jiménez. El galeno asegura que el problema se generó en parte por la deuda que el SIS tiene con ellos y que asciende a cerca de 6 millones.
 
 No obstante, niega que estén limitando medicinas a los asegurados a ese sistema. “Se les da lo que se tiene. No podemos hacer más”, señala. Jiménez admite que en la práctica el SIS solo cubre el 60% de la atención de uno de sus afiliados. “Hay procedimientos básicos que el SIS no cubre. El paciente debe sacar de su bolsillo”, remarca. 
 
Lo cierto es que los establecimientos de salud del Minsa desde hace varias semanas, traviesan desabastecimiento general de medicamentos. El jefe encargado de la Dirección Regional de Medicamentos Insumos y Drogas (Diremid), Pedro Escobedo admite que el panorama es preocupante. A abril de este año, el déficit de fármacos llegaba al 30%. Para julio, la cifra probablemente “haya doblado”. 
 
DISPOSICIÓN CRUCIAL
¿Qué pasó? Escobedo señala que este año entró en aplicación algunos cambios hechos en la ley de contrataciones del Estado. Una de estas exige la disponibilidad presupuestal para la compra de medicinas, es decir que se tenga el dinero en efectivo para poder lanzar un proceso de adquisición. Hasta el 2016, estos procesos se celebraban con solo un compromiso de pago. 
 
El Ministerio de Salud (Minsa), mediante una resolución de principios de año y en base a este cambio dispuso que todas las ejecutoras (hospitales y gerencias o direcciones de salud) destinaran obligatoriamente partidas para la compra anual de medicamentos mediante adquisiciones corporativas durante el primer trimestre del año.
 
Ello, en la práctica obligó a que las transferencias hechas por el SIS a principios de año a los hospitales quedaran “congeladas” o inutilizables por los establecimientos con el fin de asegurar el presupuesto para la compra nacional, lo que agravó la crisis económica del sector. 
 
Escobedo señala que la Gerencia regional de salud, tuvo que “juntar” S/. 10 millones. Para ello, además de las partidas del SIS, que llegaron “tarde” se “sacaron” otros fondos y recién en abril la partida quedó lista para la compra de 400 productos. “La partida que normalmente debemos entregar en mayo, lo tuvimos que hacer entre enero y febrero”, dijo. 
 
COMPRA CON DEMORA
La situación se ha complicado debido a que desde el nivel central, el proceso de compra de medicamentos se ha demorado. Este debió ser lanzado en mayo, pero recién se ejecutó a mediados de junio, lo que implica que para agosto o en el peor caso, setiembre, los fármacos empiecen a llegar a hospitales. 
 
Cabe recordar que mediante la compra nacional, generalmente no se logra adquirir todos los fármacos. En ese caso, el Minsa declara desiertos las licitaciones para estos productos y recién da permiso para que los hospitales puedan hacer compras regionales, cuyos procesos demandarían un mes más. Considerando ello, recién los nosocomios contarían con la mayoría de las medicinas necesarias entre octubre y noviembre. 
 
En ese contexto, el jefe del Sistema Integral de Salud, Otto Suárez, negó que la falta de medicinas en hospitales se deba a problemas de transferencias de su sector. “El tema es la demora en el proceso de compra corporativa”, dice. No obstante aclara, que ello tampoco es una justificación para la carencia de medicamentos básicos e insumos como agujas, gasas u otros. Por ley, los establecimientos deben tener una reserva o stock de 6 meses. 
 
Agrega que incluso haciendo transferencias en estos momentos a los nosocomios estos “estarían atados de manos” para hacer compras de emergencia. Por otro lado, aclara, que el SIS, cubre desde medicamentos de alto costo hasta pañales -a los niños de UCI- e incluso leche materna para bebés de madres VIH. 
 
LIMITACIONES
El gerente regional de Salud, Gustavo Rondón, también reconoce que el sector atraviesa por un grave desabastecimiento de fármacos, empero niega que “esté negando medicinas básicas a los pacientes SIS”. 
 
Además, dice que si bien, el cambio en la ley ahora genera problemas, tendrá efectos positivos a futuro. “Las compras se harán a inicios de cada año y ya no al segundo trimestre con lo que desde el 2018, los almacenes estarán con stock positivo y no se verán desabastecimientos”, señala.
 
Por su parte, Escobedo, remarca que la disposición hecha desde la Geresa a los hospitales y centros de salud es “darle a los pacientes lo que se tenga (en medicinas)”. No obstante, es más realista. Acepta que la deuda que el SIS tiene con los establecimientos del Minsa desde el 2014 y que en Arequipa llega a los 27 millones ha generado molestia de los directores de nosocomio. “Estos podrían haber tomado algunas medidas para evitar que sus stock se terminen y estén limitando ciertas atenciones”, señala.
 

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