El maestro claun que contribuye a encontrar el camino a la felicidad

31 de Diciembre de 2017
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Asher Fuentes y su escuela de clown (claun) profesional se dedican a enseñar, desde hace 05 años, el camino a la felicidad. No crea "payasos", todos tenemos uno dentro. Solo instruye en técnicas para aprender a ver el lado cómico de la vida. "Ser un verdadero claun es ser libre", dice el maestro internacional. De su mano y cinco maestros, más de mil niños y adultos han aprendido el arte de ser uno mismo.

 
 
 
Por: Elizabeth Huanca U.
 
Cuando era niño era muy tímido. Lo fue hasta que cumplió 25 años, cuando un grupo de amigos lo animó a hacer ayuda social e ir a hospitales para hacer feliz a los enfermos portando solo una nariz roja. Con ese pequeño instrumento circular aprendió a ponerle mejor rostro a la vida. 
 
Asher –significa "feliz" en hebreo- Fuentes hoy es un maestro clown (claun) internacional y dirige la única escuela de entrenamiento de clowns que hay en Arequipa. El niño tímido, junto a cinco maestros, ha formado en los últimos cinco años a más de 1000 niños y adultos en el arte de ser uno mismo. "Porque todos podemos ser clown a la edad que sea", dice mientras conversamos una mañana de miércoles. Él ha llegado al encuentro con un chullo y su nariz roja. 
 
¿No le da "roche" caminar por la calle así?, pregunto dentro mío mientras conversamos. "Ser clown es encontrarse a uno mismo y no temer hacer el ridículo. Hay que reírse de uno mismo de vez en cuando", dice, sin que se lo haya preguntado. Asher ha respondido mi pregunta.
 
MÉTODO ASHER
"Todos podemos ser clown", dice tajante este maestro de la felicidad. Cuando descubrió que lo suyo era ser feliz y hacer feliz a las personas, buscó especializarse en ello. “Es que esto es una profesión”, dice serio. Asher entonces viajó a diferentes países para aprender las técnicas para ser un buen clown. 
 
Era el boom de “Pataclaun” en el país, una de las series de humor más exitosas del 2000, que tenía como protagonistas a cinco clown, "Keka", "Machín", "Wendy", "Tony", "Gonzalete". Sin embargo, en el país no había muchas escuelas que lo convencieran. Corría el 2007 y se fue al exterior. Cuenta que de un maestro estadounidense aprendió a ser excéntrico, de un holandés la mirada. Se preparó casi cinco años. Allí, entendió que ser clown es una carrera de toda la vida. Nunca termina, siempre se aprende. 
 
De los años de experiencia en el extranjero creó su propia técnica y la llamó el "Método Asher". Una estrategia con su nombre, que apunta a llevar a cualquier persona a ser “un verdadero clown”, perder la timidez y mejorar el desenvolvimiento personal. 
 
"El clown aprende a ver el lado cómico de la vida. No hace reír todo el tiempo, porque tampoco se basa en la burla, sino llevar las emociones al límite y divertirse con ello", explica el maestro Asher. Confiesa que no hay enseñanza estandarizada, porque no se crea personajes, “se es uno mismo”. En la escuela de Asher a los seis meses se aprende a ser claun hospitalario. Y es que, acercarse a la persona enferma no es fácil. El clown debe llegar a conectarse con el dolor ajeno. Ser empático y sensible. ¿Se aprende a serlo? “No, solo se ayuda a que uno se descubra a sí mismo”, explica.
 
En un año, se puede ser un clown profesional. Sin embargo, Asher remarca que un claun es para toda la vida.
 
SER clown
Asher no es el nombre verdadero de este clown. Él lo adoptó por su significado. Solo sus padres, sus amigos del colegio y su círculo más cercano saben su verdadera identidad. Quiere que sea una especie de misterio como el nombre del "Chavo del Ocho", sonríe de forma inocente. Bajo una identidad ficticia ha encontrado un camino sincero y real a la felicidad y ha descubierto la forma de enseñar a otros a serlo. 
 
TODOS SOMOS clown
A su escuela acuden desde niños de 5 años de edad hasta ancianos de 75 años. Van jóvenes entusiastas, hasta abogados, instructores de Crossfit, médicos, ingenieros, mecánicos y demás. La mayoría acude al maestro buscando “hablar con soltura”, perder sus miedos, superar sus frustraciones. El malabarismo, una actividad que también se enseña en esta escuela y que es parte del camino para llegar a ser clown, es una buena estrategia para hacerlo. 
 
El mundo clown no conoce limitaciones. En la Escuela de Asher un niño con Asperger, trastorno del desarrollo social, ha encontrado una luz, ahora sabe cómo interrelacionarse y desenvolverse.  
 
Michael Yucra, joven de 21 años con parálisis cerebral, también ha encontrado en el ser clown una especie de rehabilitación. No puede mover parte del cuerpo por su condición, pero es uno de sus mejores discípulos. “Escucharlo es todo un espectáculo”, señala orgulloso Asher.
 
A Asher, a diferencia de otros maestros, no le molesta que comparen a un clown con un payaso. La terminología es la misma, solo que una está escrita en inglés y otra español. “Nuestros ancestros son los bufones”, agrega.  Antes que pelear prefiere aclarar. “La figura del payaso se ha estancado, se le asocia con el 'Oiga caballerón' y punto, el clown es un estilo de vida”, incide. "A diferencia del teatro donde se aprende roles y guiones. En el arte de ser claun el objetivo es buscarse a uno mismo. Es un escape", comenta. 
 
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