El sangriento terror en Arequipa

12 de Septiembre de 2017
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La región fue también escenario de atentados de los integrantes de Sendero Luminoso, grupo terrorista que quiso tomar el poder. Caravelí fue la más afectada, aunque en la Ciudad Blanca también se derramó sangre, policías murieron, cochesbomba explotaron. La CVR consignó 16 muertos, pero son más.

 
 
Tenían 10 minutos para huir, pero no lo hicieron. Los senderistas se acercaban a su casa de Acarí (Caravelí), aquella noche del 30 de diciembre de 1990. Habían destruido la comisaría y el local de la municipalidad, golpeado y saqueado los negocios. Sus vecinos despavoridos les decían que venían por él, pero no quiso escapar. Los terroristas tocaron a su puerta. Emma Montoya, su esposa, atendió.
 
El alcalde de Acarí, Raúl Cárcamo Granda, fue sacado de su vivienda para un juicio popular, aunque no tuvieron razones para ello, porque la gente corroboró que era honesto y había hecho obras. Fue quien llevó la electricidad a este pueblo. Mientras su esposa lloraba, los vecinos clamaban porque no lo tocaran. Pero los “tucos” no los escucharon. Un letal disparo de un niño senderista le quitó la vida a este hombre a los 55 años. 
 
 -Yo no estuve ese día, me contaron por teléfono y no lo creía; perder a alguien tan querido –contará 27 años después, Rumy Cárcamo Montoya, uno de los cinco hijos del burgomaestre asesinado. En las calles de este distrito, todavía se le recuerda y en su honor hasta un estadio deportivo lleva su nombre. 
 
La muerte de Cárcamo Granda no figura en el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), donde se concluye que en Arequipa se registraron 16 muertos y desparecidos, 12 de ellas perpetradas por el grupo terrorista Partido Comunista Peruano - Sendero Luminoso (PCP-SL) que fundó Abimael Guzmán en la década de 1980, en su locura de tomar el poder con violencia desangrando al país. El resto fueron perpetradas por agentes del Estado.
 
Por lo general, las incursiones violentistas se concentraron en Caravelí, Condesuyos y La Unión, provincias donde la pobreza era el caldo de cultivo de los genocidas. Los ataques se suscitaron entre 1988 a 1995.
 
TERROR Y TEMOR EN SILLAR
Sendero Luminoso también atacó en la provincia de Arequipa. Cada vez que amanecía, Simón Balbuena Marroquín miraba al cerro Cacallinca en el distrito de Hunter. Con frecuencia en este lugar aparecían pintas con la hoz y el martillo y la sigla PCP, que representaba a los senderistas. El actual alcalde de dicha jurisdicción, era dirigente vecinal y por ende uno de los blancos de los terroristas.
 
“Cuando fui alcalde tenía seguridad personal, así como en muchos distritos”, afirma el burgomaestre. Recuerda los apagones, las pintas, el atentado con “cochebomba” ocurrido en el hospital del cuartel de Mariano Bustamante (Mariano Melgar) en 1987, el que se dio en avenida Cayma contra el general, el del edificio de La Mutual en la calle San José y el que sucedió el 12 de mayo de 1988, en Chiguata. 
 
En este último, un grupo de camaradas lanzaron bombas a una garita de control de Baños de Jesús, en contra de dos policías. Alfredo Ancca Soto murió, mientras que su colega quedó herido.
 
Pero lo que más recuerda Simón Balbuena, y que le provocó mayor temor, fue cuando los senderistas mataron al comandante Lino Mendoza Bedoya, quien era el jefe del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Dirección Nacional contra el Terrorismo (Dincote). Muerto un alto oficial, cualquiera podría ser fácil de caer bajo la violencia asesina de los adoctrinados.
 
El comandante Mendoza fue asesinado el 07 de enero de 1989. Los “terrucos” lo abatieron en la esquina entre la avenida Goyeneche con pasaje Santa Rosa de dos disparos por la espalda y uno en el cráneo. Así los asesinos del PCP-SL pensaron que cobraban venganza por capturar a sus compinches. Algunos de los homicidas, fueron estudiantes de la Unsa, uno de los otros lugares donde aglutinaban a su gente. 
 
NO FUE MAYOR
A pesar de las evidencias y los rastros de violencia que todavía recuerdan los que la padecieron, el caos terrorista en Arequipa era menor en comparación del que se suscitaba en Lima, Ayacucho, Apurímac, Huancavelica, Junín y Huánuco. Algunos decían que era porque los cabecillas nacieron en este terruño.
 
Así como su principal líder, Abimael Guzmán; Óscar Ramírez Durand (camarada Feliciano) y Florindo Eleuterio Flores Hala (camarada Artemio) nacieron en Arequipa. El primero en 1953 y el segundo en Santa Isabel de Siguas en 1961. Ambos fueron altos mandos del grupo violentista.
 
El periodista y autor del libro “Abimael, el sendero del terror”, Umberto Jara, asegura que se trata de un rumor y que la razón de que no hubo atentados como en otras partes, es porque “el foco de Sendero estuvo en la sierra central y después en Lima”.
 
ABUSO DE OTRO LADO
La CVR recogió información de 37 víctimas de esta época de violencia cometidas en Arequipa. En esta cifra se incluyen a algunos fallecidos, desaparecidos e incluso denuncias de personas que aseguraron fueron sometidos a abusos de parte de los agentes policiales.
 
En 1982, N.A.P. fue detenida al ingreso del penal de Socabaya por un grupo de agentes cuando pretendía ingresar a visitar a sobrino. La dama se resistió a dar su nombre. Fue agredida y violada sexualmente por tres policías, hasta que la dama no pudo caminar producto de los abusos. Los agentes la confundieron con una senderista. La colgaron de los pies para torturarla. Tras cuatro días fue liberada. Pero su pesadilla no terminó. Los efectivos la amenazaron y robaron en su negocio. El suplicio acabó cuando se mudó.
 
 

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