Historia corta en cuatro partes: El carpintero Mostajo

19 de Febrero de 2017
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No indica
UNO
 
Arequipa nunca vio con simpatía el largo gobierno de Leguía.
 
Así que cuando Luis Sánchez Cerro, el 22 de agosto de 1930 se sublevó contra la patria nueva, como se autodenominó el régimen leguiísta, los civiles de este pueblo respaldaron este golpe.
 
Como se sabe el Manifiesto de Arequipa, una pieza democrática por excelencia fue redactada por José Luis Bustamante y Rivero y concitó la atención nacional y la esperanza colectiva.
 
Pero cuando Sánchez Cerro llega al poder, fue evidente su afán de quedarse en él y en tal carácter resistió todos los embates desestabilizantes y también el abandono que le hicieron los que inicialmente lo apoyaron.
 
DOS
 
Se recuerda que los hijos del señor Leguía, que fueron invitados a una gira por el Cusco pasaron por Arequipa, en una especie de visita virreynal con todo el fausto de esa época y eso también hizo daño al régimen de su padre y de ahí el respaldo dado a Sánchez Cerro.
 
Se cuenta que Bustamante y Rivero fue detenido en la calle por no portar un comprobante de la conscripción vial. Quien sería presidente lo había olvidado y solo recuperó su libertad cuando lo pudo presentar pero ya era considerado un enemigo del régimen leguiísta.
 
Cuando Sánchez Cerro tiene que abandonar la presidencia entregó el poder al arzobispo de Arequipa Monseñor Holguín, quien lo retuvo por tres horas antes de entregarlo al presidente de la Corte Suprema de Justicia doctor Elías.
 
TRES
 
En Arequipa se constituyó otra junta de gobierno paralela a la existente en Lima y que presidía el doctor Manuel Bustamante de la Fuente que termina por invitar al cusqueño David Samanez Ocampo que tuvo el respaldo militar para convocar a elecciones.
 
En mayo de 1931 tres militares, los comandantes Beytía, Dianderas y Salazar se rebelaron, y Salazar dio de fuetazos al obrero carpintero Santiago Mostajo, quien algo ebrio dijo cosas fuertes de Sánchez Cerro.
 
Este ciudadano, quien muchos aseguran fue padre o pariente de Francisco Mostajo, se quejó a la Federación de Trabajadores la que decretó un paro de 24 horas y un mitn que se llevó a cabo el 13 de mayo.
 
Los obreros del ferrocarril del sur fueron los líderes y marcharon hacia la Plaza Mayor donde tuvieron que enfrentarse a la Policía y al Ejército.
 
CUATRO
 
Los manifestantes se dirigieron al local de la prefectura en busca de los comandantes Beytía y Salazar y el Ejército abrió fuego. Los muertos fueron velados en el local del Concejo Provincial y los policías y soldados perseguidos en las calles. Se les sustituyó con una guardia urbana, que volvió a tener presencia en el movimiento cívico de 1950.
Sánchez Cerro pasó a ser detestado en la ciudad que lo apoyó con más empeño. Se consideró a los comandantes Beytía y Salazar como leguiístas y al Ejército como un instrumento al servicio de Sánchez Cerro.
 
 
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