Joseph Cabello: El characato de golpes de oro

18 de Junio de 2017
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El subcampeón mundial en muay thai tiene 25 años y una carrera en ascendencia que busca coronarse con el oro. Inició tardíamente, pero consiguió logros prematuramente. ¿Cuántos golpes en la vida se debe recibir para ser un luchador?

 

Por: Lino Mamani A.

Fotos: Cortesía de Joseph Cabello

 
Desde que Joseph Cabello practica muay thai dejó de ser el mismo. Para empezar, su nariz se volvió más chata por los golpes que recibió. Sangrar de las fosas nasales le llegó a ser común. Lleva alguna cicatriz en el rostro como recuerdo de un codazo que le abrió el arco de la ceja. Le reventaron la boca, le hincharon la quijada, le dejaron un dedo fracturado y moretones en el pecho y en las piernas. 
 
La última medalla que cuelga de su cuello es de plata, pero no se siente orgulloso. Ser subcampeón en el Campeonato Mundial de IFMA disputado en la ciudad de Minsk (Bielorrusia), podría ser un logro para otros, pero para el deportista arequipeño es un consuelo a su sacrificio. Aunque es el galardón más importante de su corta carrera, quería ser “El characato de oro”.
 
Aquel miércoles 10 de mayo, en la final, Cabello estaba con las ganas de comerse el mundo. Hasta que la pelea se le fue al perder por nocaut técnico ante su rival Sarsembekov Almaz (Kazakstán). 
 
“Toda derrota siempre te va a enseñar algo. Incluso aprendemos más de las derrotas que de las victorias”, dice el joven deportista. A veces el que gana consigue todo lo que quiere, una vez que llega arriba mantenerse es difícil y si no has tocado fondo, no sabes cómo salir. Muchos se frustran.
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Cuando Joseph Cabello tenía 19 años, llegó a sus manos un volante de una escuela de combate. Muchos de estos papeles se pierden en los tachos de basura, pero él lo guardó. Eran tiempos en que el joven estaba en un momento de su vida desequilibrada, impaciente, obstruido por la rutina del trabajo y las clases universitarias. Decidió ir a la escuela.
 
Allí habló con su primer entrenador y le pidió le dieran una oportunidad, prometiendo que desde ese momento se convertiría en el mejor peleador que tuviera desde ese momento, que lo haría sentir orgullo y cada vez que tuviera un triunfo se lo agradecería. Desde entonces no paró de entrenar, ni de ganar.
 
Han pasado seis años y ya con 25 abriles, el luchador arequipeño asegura que las artes marciales le cambiaron la vida. Es disciplinado y responsable. Se abocó al entrenamiento constante, dejó de lado las cosas triviales como salir por las noches, se olvidó de los amigos e incluso hace dos años, dejó Arequipa por mejorar su entrenamiento en Lima. 
 
El muay thai no representa esa violencia que muchos creen, sino un deporte tailandés de contacto que te da seguridad, ayuda a vencer los miedos, a disciplinarte y llevar una vida tranquila. El Characato, como le dicen sus compañeros, lo sabe.
 
De lunes a sábado, la rutina del peleador inicia a las 05:30 horas. Se prepara sus seis comidas balanceadas. “Es difícil mantener el peso, pero se logra”, dice. La categoría de Cabello es de menos a 57 kilos. Para estar apto en este peso, debe sostener una dieta estricta de carnes rojas, blancas, vegetales, verduras, ensaladas. 
 
Alista su maletín con sus implementos y se dirige a la Videna donde realiza preparamiento físico. De tres a cinco de la tarde practica muay thai de lleno. Si tiene que competir, la preparación es más estricta. El constante entrenamiento a veces da malos golpes. Una lesión en el codo lo alejó tres meses de su preparación. Más que el golpe en sí, lo que le dolió fue quedar fuera de competición.
 
“Estaba hecho un misil: fuerte, rápido y mejoraba mi calidad de técnica, pero tuve que hacer un stop”, recuerda el peleador, lamentando aquellos inicios de 2014.
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El pugilista de contextura delgada y que luce tatuajes en la espalda, tiene por defecto la ansiedad. Le sucede antes de las peleas. En su primera disputa en una final en Arequipa, sentía que necesitaba escuchar música para tranquilizarse. Puso “Till i collapse”, de Eminem. 
 
“A veces te sientes cansado, te sientes débil / cuando te sientes débil, te sientes como si quisieras abandonar. / Pero tienes que buscar dentro de ti, tienes que encontrar esa fuerza interior”, con esta canción la tensión se le esfumó y pudo vencer.
Por momentos Joseph es distraído. En un encuentro, en lugar de saludar con una reverencia al embajador tailandés invitado, sacudió su mano derecha como si saludara a alguno de sus compañeros de infancia. Pero cuando está en el ring la situación cambia. Se concentra, tiene que buscar en milésimas cómo atacar a su oponente, desbordar la adrenalina, aplicar sus conocimientos al dar buenos puños, patadas y codazos. Nunca subestimes al rival, se repite. Hay que rendirle respeto, se dice. “Mi punto fuerte es que no me vas a bajar, solamente noqueado o con las piernas rotas”, cuenta. 
 
Su persistencia lo llevó a ganar más de 15 medallas y trofeos nacionales y panamericanos. Pero son solo medallas. “Una vez fui a casa de un amigo nadador, y vi que tenía más de 150 medallas. Me dije que si buscaba medallas debía cambiar de deporte”, bromea como bajando la guardia.
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Cabello, el peleador, es también Cabello el entrenador. Imparte lecciones a los chiquillos, quienes aprenden a dar sus primeros golpes, deseosos en ser destacados deportistas de este rubro en unos años. Cabello, el entrenador, afirma que el país está dentro del ranking de los mejores del mundo, por la calidad de sus luchadores.
Solamente en el Mundial de Bielorrusia, el Perú se hizo de cinco medallas. Ian Escuza fue la estrella al coronar el oro. Cabello se hizo de la presea de plata y Nicolás Young, Lisanne Van De Molen y Antonina Shevchenko, los de bronce. Se colocaron en el puesto nueve de 74 países, por encima de Estados Unidos, Canadá, México, Argentina. Lidera el bloque panamericano.
 
Se puede avanzar en mayor difusión del deporte, la Federación de Muay thai realiza campeonatos descentralizados, pero que las empresas inviertan su tiempo en generar el apoyo para los deportistas. Si es así, se puede aumentar la oportunidad de competencia.
 
Joseph Cabello, El Characato de oro, es considerado un deportista de élite a nivel nacional e internacional. Es uno de los mejores deportistas arequipeños de la historia. Tiene un reto consigo mismo. “Ser todo lo que quiero ser”. Es agradecido con sus entrenadores que le tocaron y espera seguir alimentándose de sus consejos para alcanzar el preciado oro en el campeonato mundial de México. Hacia ahí golpea.
 
DATO
* Joseph Cabello viene entrenando constantemente para llegar en perfectas condiciones al mundial de México que se disputará el próximo año. Junto a su manager Tomás Villarroel viene trabajando en proyecto integral de marketing deportivo y patrocinio. Las empresas interesadas en patrocinar a uno de los mejores deportistas arequipeños pueden ponerse en contacto al siguiente correo: idisports1@gmail.com
 

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