La migración croata en Arequipa

11 de Febrero de 2018
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En tiempos donde la intolerancia hacia la nacionalidad de vecinos latinoamericanos ha dejado que desear por parte de algunos ciudadanos arequipeños, rescatamos la historia de unos migrantes europeos, que llegaron refugiados a tierras mistianas logrando adherirse a esta nueva cultura con trabajo y esfuerzo, y contribuir notablemente al progreso de su nueva casa.

Por: Mariela Zuni M. 
 
Esta semana a raíz de un encuentro de fútbol, un grupo de ciudadanos chilenos protagonizaron una bronca en plena Plaza Mayor de Arequipa. Si bien testigos afirman que todo se inició por una falta de respeto y la agresión a una persona de edad avanzada, la exaltación  social por supuestamente históricas rivalidades con el país sureño explotó, haciendo que el incidente llegue a grandes proporciones.  
Pero no ha sido un hecho aislado, y es que desde hace un tiempo atrás también se escucha voces de rechazo a la presencia de venezolanos en la ciudad, aunque no es el común denominador del sentir arequipeño. 
Y es que acaso quienes nos jactamos amantes hasta los huesos de nuestra tierra, no somos capaces de compartirla y convivir con personas de otras culturas o naciones. En verdad somos los buenos anfitriones que ponen el mejor mantel en la mesa para recibir a los visitantes en nuestra casa.
Si nos remontamos al siglo pasado la historia nos responde con un ejemplo significativo de la migración.  Durante la Segunda Guerra Mundial tras la ocupación nazi miles abandonaron sus tierras para buscar refugio. Entre ellos croatas, unos fueron a parar al Shatt, un campo de refugiados en Egipto, otros en cambio tras el conflicto bélico llegaron al Perú a través del programa de la IRO (Organización Internacional para los Refugiados) incluyendo a polacos, húngaros, serbios y montenegrinos.
Llegaron barcos por el puerto del Callao, muchos se asentaron en tierras limeñas y otros continuaron migrando al interior del país, la costa y sierra central, pero también en la ciudad de Arequipa.  

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Cabe señalar que la presencia de estos europeos en tierras mistianas no era novedad. Según el trabajo de investigación del historiador Jianphier Pletickosich López, la migración croata a Arequipa se produjo en dos grupos. Aquellos llegados a finales del siglo XIX y principios del XX, y los que arribaron después de 1948 como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. 
Así lo confirma Marko Burin en su libro "La familia Croata en el Perú", donde explica que a mediados del siglo XIX la crisis económica afectó a la región dálmata en Croacia. Por ello un primer grupo de jóvenes emprendedores llegó a Arequipa. 
A principios del siglo XX se quedaron en esta ciudad Juan Gargurević, Ivan Zaknić, Faustino Filinić, Jorge Glavić, Alejandro Dorich, los hermanos Juan y Pedro Zlatar, el raguseo Natalio Zvietcović Palunko y los hermanos Guillermo y James Vucetić.
Arequipa en ese entonces gozaba del desarrollo de las pequeñas industrias y la construcción de obras públicas. Los migrantes europeos trabajaron principalmente en la Fábrica América Pedro P. Díaz S.A.
El segundo grupo pisó suelo peruano por gestión de las Naciones Unidas y la ORI para la atención de los refugiados del conflicto armado.
Pletickosich refiere que actualmente, según el Consulado y la Parroquia Pastoral Croata, existen 298 peruanos que hablan el idioma materno croata y alrededor de 14 mil 800 descendientes en todo el Perú desde la segunda hasta la quinta generación.
Uno de los descendientes de primera generación es el arqueólogo Augusto Belan Franco, director del Museo de Arqueología de la Universidad Católica de Santa María, cuyo padre nacido en Croacia se asentó en Arequipa después de la guerra.
EL AREQUIPEÑO STJEPAN 
Stjepan Belan Medved nació en la sierra de Croacia, durante la ocupación nazi sirvió en el ejército croata defendiendo su tierra de los aliados comunistas y rusos. Al ser derrotados se rindieron ante los británicos. Junto a sus compañeros de armas fue internado en un campo de concentración en Italia llamado "Fermo", donde permaneció por dos años. 
Para evitar que los prisioneros sean entregados a los comunistas, el Papa Pío XII intercedió por los combatientes croatas que eran católicos. Gracias al papado se les otorgó a los sin patria pasaportes de la Cruz Roja, para que hallaran asilo en países como Estados Unidos y de Sudamérica.
Belan abordó el barco americano General Black partiendo de un puerto en Italia. Después de una larga travesía la nave llegó a Panamá y posteriormente al  puerto del Callao, donde se quedó él y más de una veintena de exiliados. 
Stjepan fue parte de la última oleada de refugiados que llegó al Perú después de la Segunda Guerra Mundial en 1948. En el puerto fue recibido por un grupo de prósperos empresarios croatas ya asentados en el país.
Como no le gustaba el clima húmedo de la costa, Belan fue aconsejado por sus compatriotas para trasladarse a una cálida ciudad del sur llamada Arequipa. Así, emprendió el viaje y apenas llegó se corrió la voz de sus habilidades como técnico mecánico.  
Fue reclutado por Pedro P. Díaz para dar mantenimiento y operar unas modernas máquinas alemanas de la curtiembre. Ayudó a otros compatriotas a ingresar a la misma empresa y otros con algo de capital conformaron pequeños negocios, entre ellos el café Dalmacia y la Salchichería Alemana.
El exsoldado fue convocado por el colegio militar para el ensamblaje de las máquinas de vapor de una moderna lavandería. Allí trabajó casi toda su vida, hasta jubilarse. 
Belan Medved se casó con la arequipeña María Franco Delgado,  y tuvieron un hijo, Augusto.

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César Velan comentó que su abuelo después del nacimiento de su único hijo realizó un enorme esfuerzo para llamarse peruano, y es que solo después de 20 años de arribar a estas tierras logró nacionalizarse. Muchos de sus compatriotas no lo hicieron por el engorroso trámite.
Entre las cosas que lamenta su nieto es que se haya perdido el idioma croata. Las generaciones nacidas en Arequipa evitaron utilizar su lengua natal debido a que existía el asecho de agentes encubiertos comunistas, que en países como Argentina y Chile realizaron muchas ejecuciones. “El abuelo 'Esteban' hablaba croata solo con sus amigos y también usaba algunas palabras para “maldecir” y no ser entendido”, comentó.   
El croata nacionalizado peruano Stjepan Belan Medved falleció a la edad de 77 años en el año 1997. Entre sus grandes alegrías que se llevó a la eternidad fue haber podido izar la Bandera del Perú  y entonar el Himno Nacional con la mano derecha en su pecho rebosante de orgullo.
LOS DESCENDIENTES  
El trabajo de Burin muestra el registro de los croatas establecidos en la Ciudad Blanca y el puerto de Mollendo. Fueron alrededor de 37 inmigrantes ya fallecidos. Hoy quedan aún los descendientes de la primera generación como lo es Belan, quien junto a sus dos hijos conserva por derecho constitucional del país de origen de su padre la nacionalidad croata.  
Las nuevas generaciones conservan además de la nacionalidad las costumbres de su tierra, como la preparación de sus platos típicos como el Gulash, un estofado de carne de res, servido con abundante cebolla y especias.  Otro plato típico de la costa de Croacia es el pescado a la parrilla. Para las celebraciones no debe faltar el Zjivobitfa, trago a base de ciruelas maceradas.
El aporte a la gastronomía arequipeña de los croatas es muy interesante. Y es que la afamada Salchichería Alemana fue fundada por el croata Mario Kupres, es así que la riquísima salchicha  viena que degustamos es un alimento común  en el país europeo. 
Las nuevas generaciones esperan con ansias el encuentro amistoso entre las selecciones mundialistas de Croacia y Perú que se disputará el 23 de marzo próximo en Estados Unidos. El punto de encuentro será el bar Split de la calle Ugarte, que lleva el nombre de la ciudad costera más importante de Croacia.
 
 
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