La tradición detrás de los Magos de Oriente

07 de Enero de 2018
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Según cuenta la tradición cristiana, Gaspar, Melchor y Baltasar, los tres Reyes Magos, llegaron hace más de 2000 años a celebrar el nacimiento del niño Jesús. Provenían de países lejanos y fueron guiados por una estrella hasta el pesebre en Belén. 

Melchor trajo la mirra, Gaspar el incienso y Baltasar el oro. Ofrendas que entregaron al hijo de Dios en la tierra. Acto de fe que se replica cada 6 de enero de todos los años, día de la tradicional Bajada de Reyes.

 
Por: Mariela Zuni M. 
Fotos: Jorge Esquivel Z.
 
La festividad de la Navidad en Arequipa se cierra después de Año Nuevo. El día de los Reyes Magos no solo representa a un grupo de efectivos de la Policía Nacional recorriendo las calles disfrazados de hombres del oriente montados en caballos. Es más bien una acción de entrega, dar esperanza a los más necesitados, niños y ancianos, enfermos o en estado de abandono.
 
Detrás de esta noble causa hay todo una tradición de devoción que se inicia a principios de diciembre, cuando el grupo comandado, desde hace 16 años, por el superior PNP Jim Ramírez Fernández, se reúne para delegar y asumir funciones.
 
La Bajada de Reyes de la Policía en Arequipa cumplió este año su décima sexta edición. La fiesta de las majestades comenzó de la mano con la creación del Nacimiento Mecatrónico de la Unidad de Servicios Especiales (USE). Ramírez fue uno de los fundadores. 
 
Desde entonces ambas actividades se preparan en simultáneo, fuera de la vista de los arequipeños que solo admiran el resultado final. 
Este año los roles protagónicos fueron asumidos por: el suboficial de Segunda, Gerardo García Díaz, quien interpreta por tercer año a Baltasar; el suboficial de Segunda Jhon Torres Apaza por primera vez haciendo el papel de Gaspar; y el brigadier José Luis Vilca  Monroy como Melchor, este último caracteriza al rey mago hace ocho años.  
 
La selección de los suboficiales pertenecientes a la Policía Montada fue rigurosa, no solo por sus cualidades profesionales intachables, también por sus condiciones de empatía e incluso oratoria, para poder transmitir su mensaje a los niños y adultos mayores, quienes son sus principales agasajados.
 
Los tres tuvieron una ardua preparación durante casi un mes. Incluso al ser consultados por sus nombres dejaron atrás sus rangos policiales para alzarse como los monarcas del oriente. 
 
Luis Vilca, quien hace de Melchor, manifiesta que es una inmensa alegría llevar la mirra para adorar al rey de reyes. Inculca esta tradición a su hija Yuviry de 13 años, quien lo acompañó hasta el año pasado en el personaje de pastorcita. 
 
Por su parte, el suboficial García Díaz considera una bendición que los tres últimos años de los 15 que lleva en la carrera policial haya  entablado una profunda relación con la fe cristiana. Reconoce que es difícil y doloroso cada vez que un niño con cáncer le pide que le conceda el deseo de sanarlo.
 
El rey blanco Gaspar, aunque luce una tupida barba rubia es el más joven del grupo. Busca llevar un mensaje de paz y esperanza en la sociedad. En un acto de desprendimiento dedica sus 15 años de servicio a los niños, principalmente a sus hijas Camila y Nicol.
La epifanía bíblica se hace más real cuando los jinetes de la sección de Caballería de la Policía dejan sus uniformes y visten las túnicas prodigiosamente conservadas por doña Rosa Gamboa Aguilar.
 
La modista, que lleva en el pecho el emblema de la Policía Nacional, además de vestir a todas las piezas del Nacimiento Mecatrónico, tiene como función elaborar y conservar los trajes de los Reyes Magos. 
 
Recuerda que un ciudadano musulmán donó hace ocho años los trajes completos para los Reyes Magos. El mismo extranjero entregó a doña Rosa unas telas del oriente hace tres años para confeccionar otros nuevos atuendos para sus majestades.  
 
Con mucha creatividad y con apoyo de la superior (r) María Valdivia, que sirvió en la Unidad de Salvataje de la PNP, confeccionaron los otros implementos que realzan la presencia de los Reyes Magos. Las capas, sombreros y joyas. Incluso, junto al superior Ramírez, pasaron horas de horas armando las ofrendas de oro, mirra e incienso, que dejaron ayer en los 70 pesebres que visitaron este año. 
 
En el trayecto de 15 kilómetros de los Reyes Magos, hicieron diversas paradas en hospitales y albergues donde además de entregar juguetes y ofrendas, llevaron la ilusión, la esperanza y fe que simboliza la llegada del hijo de Dios.
 
Acompañaron a este selecto equipo otros 200 agentes del orden, quienes forman parte de la caravana de los Reyes Magos, que interpretan el papel de pastores, la banda de músicos, los miembros  de seguridad, entre otros. 
 
En la memoria del artífice de la fiesta de reyes quedó inmortalizada la primera vez que adoraron al niño Jesús en la vieja base de la Unidad de Servicios Especiales. Esa pequeña figura que incluso fue la primera pieza en movimiento que dio inicio al famoso Nacimiento Mecatrónico. Entonces este buen policía pintaba menos canas, aunque ahora aún conserva ese espíritu de niño que se entusiasma con los regalos y los dulces.
 
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