Memorias del Archivo Regional de Arequipa

11 de Junio de 2017
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Legajos de historia plasmados con pluma y tinta de escribanos de la Arequipa de antaño.

Por: Mariela Zuni M.

 
Reconstruir la historia de Arequipa no es tarea fácil, pero sí es posible gracias a la riqueza documentaria celosamente custodiada por el Archivo Regional. Institución creada hace 57 años permite el acceso a escritos que datan desde el siglo XVI hasta el XXI.
 
Parte de lo que quedó en el pasado está plasmado a puño y letra de escribanos o notarios que describen el día habitual de la sociedad arequipeña. Desde una disputa callejera, la compra y venta de tierras y esclavos, nacimientos, defunciones, matrimonios, entre otros miles de registros.
 
Los inicios de la institución se remontan a 1960. Entonces el llamado Archivo Histórico de Arequipa, dependió de la Universidad Nacional de San Agustín. Tuvo como primer director a Eduardo Ugarte Ugarte, gestor de este importante proyecto que caminó con el apoyo de estudiantes de la hoy escuela de historia.
 
La documentación de lo que aconteció en Arequipa fue clasificada, ordenada y dispuesta de tal forma que facilitaba a los usuarios la búsqueda de determinados escritos listos para ser descubiertos.  El archivo funcionó en el local de la universidad de la calle San Agustín hasta 1973, y se trasladó a la casona de la calle Mayta Cápac N° 405 del Cercado de la ciudad, lugar que actualmente ocupa.
 
A partir de 1974, Guillermo Galdós Rodríguez fue nombrado director del Archivo Departamental de Arequipa, llamado así tras la incorporación de documentación notarial, judicial y de diferentes instituciones públicas. Desde entonces el graduado en derecho se concentró en el estudio de la historia, su verdadera afición.
 
Galdós, paleógrafo autodidacta, aprovechó el tesoro que guardaban los miles de escritos del archivo para enriquecer sus obras. Con "La Rebelión de los Pasquines, un intento emancipador colonial", "Expansión de los Collaguas hacia el valle de Arequipa",  "La Catedral de Arequipa", "Comunidades pre-hispánicas de Arequipa", entre otras, divulgaba la historia regional.
 
Lo que Galdós mostró en sus textos no estuvo escrito literalmente en el enorme acervo de documentos. Él usó la información primaria del archivo, dispuesto a ser explorado e interpretado desde diferentes perspectivas profesionales, para recrear la historia de Arequipa, afirma la investigadora Erika Vanessa Ccari Álvarez.
 
La documentación más longeva del archivo corresponde a la sección Notarial, pertenece al escribano público Gaspar Hernández de 1550 a 1585 del siglo XVI. El archivero Renzo Jesús Condori Arias, es quien lo custodia y conserva al igual que todo material guardado allí.
 
Solo la serie notarial cuenta con 101 legajos que cubren los años de 1550 a 1600; siglo XVII, con 179 legajos que de los años de 1601 a 1700; siglo XVIII, con 179 legajos de 1701 a 1800; siglo XIX, con 471 legajos de 1801 a 1900; siglo XX, con 1 mil 451 legajos que cubren los años de 1901 a 1983; minutarios, manuales, entre otros.
 
En la parte histórica del archivo se cuenta con las series Cabildo, Corregimiento, Intendencia, Corte Superior y Juzgado Eclesiástico. En cada protocolo notarial se ven escrituras de compraventa de casas, arriendo de chacras, contratos entre personas, establecimiento de censos, compraventa de esclavos, fianzas y más.
 
Destaca la serie Corte Superior que abarca desde el año 1825 a 1972, con 11 subseries de los ámbitos civil, penal y administrativo. Registros de nacimientos, matrimonios y defunciones, en la ciudad y provincias.
  
METROS DE HISTORIA
El conjunto de miles de registros que alberga la casona de la calle Mayta Cápac no ha sido cuantificado, se mide por metros lineales, hasta el viernes eran 4 mil, con expectativas de crecer si se concretiza el proyecto de la nueva sede, indicó el historiador Jorge Luis Pinto Ccama, asiduo consultor del repositorio documental.
 
Cada protocolo notarial está dividido en varios cuadernillos, con el objetivo de su mejor conservación. El material usado para recubrirlos debe estar libre de ácidos que evita su deterioro, aunque, el clima seco de la ciudad también contribuyó a su conservación.
 
El patrimonio documental de Arequipa es un tesoro en manos de la gente, pero poco es aprovechado. Intelectuales, historiadores, sociólogos, juristas y demás profesionales tienen a la mano material poco explorado para ser recolectado, resumido e interpretado.
 
Al día el Archivo Regional recibe un promedio de 18 a 25 visitas como máximo. En su mayoría son usuarios que solicitan la búsqueda de registro de propiedades, pocos los investigadores dispuestos a desglosar la rica información plasmada por la puma y tinta de inmortales personajes.
 
La institución depende en la actualidad del Gobierno Regional de Arequipa y tiene como director a Javier Ponce de León. La actual gestión está a punto de concretizar el traslado del archivo a un edificio más amplio, lo cual permitirá acopiar la  documentación, con una antigüedad mayor de 30 años, de diversas instituciones de la ciudad y provincias.
 
Existe también la necesidad de digitalizar los longevos documentos con el objetivo de evitar su deterioro causado por la manipulación. Este será un gran reto de los guardianes del archivo para mantener viva la memoria de toda una región. 
 

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