Peluqueros y barberos de antaño

30 de Julio de 2017
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Mientras unos se van extinguiendo, otros surgen como alternativa.

 

Por Roxana Ortiz

Las peluquerías no solo fueron el lugar donde los varones se recortaban, cada fin de mes, el cabello, sino también servían para ponerse al día sobre las noticias de la ciudad y de estos locales quedan poco. Hoy vienen siendo reemplazadas por otro tipo de barberías.
 
Por esos años los locales más conocidos y exclusivos en la ciudad fueron la peluquería Prado, la Central, La Favorita, Cosmopolitan, los Hermanos Aybar o el Royal Park, todas ubicadas por el centro de la ciudad, unas mejor que otras y exclusivas para los caballeros y niños.
 
“Había días que hacía hasta 80 cortes y era el fin de semana antes que inicien las labores escolares, la peluquería parecía la reunión de padres de familia, porque todos traían a sus hijos, no nos daban tiempo ni para almorzar”, comenta don Camilo Prado Prado, quien lleva más de 58 años cortando el cabello en la peluquería Prado, una de las pocas que aún existen.
 
Allí acude solo los días sábado para atender a sus viejos clientes y amigos. Algunos le sacan cita por teléfono. Los demás días realiza el corte de cabello para los policías que trabajan en la Unidad de Servicios Especiales. “Hay que ocuparse de algo, porque si me quedo en mi casa no duro mucho tiempo”, dice don Camilo riendo.
 
Ahora se retira a su hogar antes que oscurezca, a diferencia de otros años que lo hacía pasadas las 8 de la noche por la cantidad de clientes que atendía. Con él también realiza este servicio, los días sábado, el maestro Pérez.
 
En la peluquería de las galerías Heresi han sucedido una serie de anécdotas y una de las primeras que se le viene a la memoria a Jesús, heredero de la peluquería Prado, es aquel hecho sangriento que ocurrió cuando tenía unos ocho años. Don Pedro Prado Pulcha estuvo observando la discusión que sostenía un efectivo policial con su enamorada a unos metros de su negocio.
 
De pronto vio que él le apuntaba con una pistola. Pensaron que era de juguete, luego escucharon gritos de la chica y un disparo. Le habían dado en el hombro por lo que la mujer ingresó a refugiarse en el lugar, donde había muchos clientes y allí le volvió a disparar hasta quitarle la vida. El policía salió y se quitó la vida en la galería. De ese hecho guardan una fotografía enmarcada de la joven. El señor Prado ayudó a llevar el cuerpo de Juana Asunción hasta Moquegua donde conoció a su familia. Solo para conocer más detalles de ese homicidio, la peluquería se llenó de clientes los días posteriores.
 
También cuenta que, por ejemplo, y aunque parezca algo cómico, en algunas peluquerías, como en la que quedaba en la calle Melgar, la gente iba para que les extraigan los dientes, porque no había suficientes dentistas, como también ocurría en Europa. 
 
Hasta el momento en la peluquería Prado, se pueden encontrar las sillas antiguas marca Nike, que traían de Suiza. Al principio dice don Camilo, la barba se hacía con navaja, que fueron prohibidas para evitar problemas de salud.
 
Don Camilo cuenta que su intención era estudiar mecánica, por lo que un día fue donde su tío Pedro Prado, fundador de la peluquería y se lo dijo. Le contestó que no estaba mal, pero le pidió lo pensara mejor. “Si eres peluquero vas a tener todos los días dinero en el bolsillo, no será mucho, pero nunca te va a faltar”, y eso le hizo decidir por quedarse en Arequipa.
 
Respecto a las barberías que han aparecido recientemente en la ciudad, indica que no comulga con el trabajo que realizan, porque se trata de una moda que en cualquier momento puede desaparecer y él estaría muy lejos de, no solo hacer diseños en la cabeza de sus clientes, sino de aplicarles, cremas, tintes y menos depilar las cejas a un varón. 
 
CUALQUIERA NO ES BARBERO 
Hace tres años se instaló la primera barbería en Arequipa y poco a poco han ido ganando adeptos, tanto así que en casi todos los distritos se puede observar postes de barbero (rojo, blanco y azul) girando en cada avenida principal de todos los distritos de la ciudad 
Ofrecer un espacio confortable y un servicio de calidad, que fusione lo moderno con los valores de las peluquerías tradicionales, que visitaban nuestros padres o nuestros abuelos, es la misión que tienen las barberías, explica Luis Vinú, quien llegó desde Lima, Callao, para ayudar a crear la primera barbería instalada en la ciudad.
 
La Barbería, es una especie de híbrido entre lo pasado, lo presente y lo futuro, porque combina técnicas antiguas con lo moderno, herramientas tradicionales con las más nuevas, pero ahora con adicionales que ofrecen a los varones, como el lavado del cabello, usando champús y cremas especiales, masajes capilares, tintes, cremas para el rostro, diseños en el cabello, lo que de ninguna manera se hacía en las antiguas peluquerías.
 
Estiman que en Arequipa deben existir unos 25 barberos que saben lo que hacen, el resto son simples peluquerías de barrio, a las cuales les llaman barberías, porque están de moda, y como ocurre con todos los negocios, no cumplen los estándares de calidad. Hacen quedar mal a los que sí se han formado como barberos, explica Cristian Morán Gonzales.
 
Cada barbero utiliza entre seis a siete máquinas y un corte de cabello puede costar desde 35 hasta 200 soles, dependiendo de las exigencias del cliente y también la exclusividad que tienen con cada uno de ellos. La tarifa sube si desean un trabajo integral, con diseño de barba, mascarillas, corte de pelo, entre otros.
 
Luis dice que Lima se ha saturado de barberos, es por ello que están buscando nuevos mercados para su trabajo y en Arequipa han tenido muy buena acogida y es por eso que cada uno de estos lugares acondicionados especialmente se ven con varios clientes, niños y jóvenes. Pueden recibir más de 20 diarios.
 
La barbería cuenta con personal capacitado para ejecutar tanto los cortes más tradicionales como los más modernos, y brindan servicio a hombres de todas las edades. Cuentan con un espacio minimalista y pulcro que hace sentir cómodos a todos sus visitantes. Todo está pensado para hacer agradar la estancia, es decir, tanto para los hombres como para las mujeres que en ocasiones los acompañan.
“El tiempo del servicio puede oscilar entre los 30 minutos y una hora, pero es una hora que van a disfrutar, una hora que te vas a sentir cómodo, que te vas a relajar, que vas a estar oyendo buena musical, todo con el objetivo que lo disfruten”, agrega Cristian.
 
También pueden ir chicas, dice Luis, pero para hacerse diseños en el cabello. Cada diseño puede durar unos 15 días y de allí volver para hacer un retoque. Como en cualquier otro lado, hay para todos los gustos, pero es bueno conocer la trayectoria de quien va a hacerles un trabajo, para evitar decepciones posteriores. 
 

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