Arequipa: Eloy Cacya solo no pudo rescatar a dos

18 de Junio de 2017
Eloy Cacya
Fuente de la imagen: 
El Pueblo
El rescatista “cabana” de 49 años fue protagonista por tercera vez del hallazgo de un joven perdido, Jhon Barrientos. Sin embargo, ha sido parte de más de 10 búsquedas poco publicitadas en la ciudad. Lo han llamado desde el Norte e incluso de Chile. Sin embargo, cuando no busca gente o guía turistas, Eloy es un padre que lucha por darle una mejor vida a sus seis hijos. Él tiene muchos sueños y poca ayuda.
 
Por: Elizabeth Huanca U.
Foto: Miguel Zavala D.
 
Cuando vio el cuerpo inerte de John Barrientos en una quebrada del Misti sintió un sobresalto en el pecho. Sintió emoción, al fin la búsqueda había terminado; luego tristeza. Pensó en Modesta Sucasaca, la madre desesperada que lo llamó un mes atrás para que encuentre a su muchacho. Pensó en sus seis hijos. Deseó abrazarlos con todas sus fuerzas.
Eloy Cecilio Cacya Cárdenas, el guía famoso de montaña y rescatista de Ciro Castillo Rojo en el Colca (2012), Olivier Toledo, el peregrino de Chapi (2013) y ahora de John Barrientos, el joven que se perdió el 13 de abril cuando descendía del Misti en plena Semana Santa; confiesa que cada vez que lo llaman para buscar a alguien, siempre piensa en sus hijos. Él ayuda a padres desesperados a encontrar a sus vástagos perdidos, porque es una forma de agradecer a la vida que los suyos estén bien. Sus búsquedas son una especie de reencontrar su camino a casa y recordar sus sueños perdidos.
 
EL GUÍA Y PADRE
¿Cómo hace para encontrar a la gente? Pregunto. Sonríe. Él reza antes de iniciar una búsqueda. Eloy cree en Dios y también en la naturaleza. “Ella tiene vida por eso hay que respetarla, no desafiarla. Creo que eso ha pasado con los que han finado (fallecido)”, dice y rompe aquel mito que cuentan algunos colegas de la prensa de que lee la coca para hallar a las personas. “No soy chamán”, aclara con seriedad. 
El respeto a los apus y a la madre tierra lo aprendió de sus padres en su tierra natal Pinchollo, un centro poblado de Cabanaconde (Caylloma), ubicado a 140 kilómetros de la ciudad de Arequipa y a 3 mil 600 metros sobre el nivel del mar. Ese legado propio de la cosmovisión andina, más su experiencia, intuición y “suerte”, lo han convertido en un “encuentra personas”. 
Desde que su nombre logró fama inusitada después de encontrar a Ciro Rojo Castillo Caballero, el estudiante limeño que se perdió junto a su enamorada Rosario Ponce en el valle de Colca, la gente siempre lo llama cuando se reportan casos de desaparecidos. 
Casi nunca puede decir que no. Las lágrimas de los padres que buscan a sus hijos o al revés, siempre terminan conmoviéndolo. Se siente comprometido y hasta presionado. 
Su esposa, Reina Oxa, protesta cada vez que lo hace. Teme perderlo en alguna travesía. Sus hijos lo reclaman, pero al final son ellos los que lo animan a emprender nuevos periplos.  
Este hombre cayllomino de 49 años, confiesa que fuera de los casos de Ciro Castillo, Olivier Toledo y Jhon Barrientos, lo han requerido en al menos otras diez búsquedas. 
“Una vez me llamaron y fui a Chiguata en la búsqueda de un abuelito que se perdió camino a su casa. En otra, una familia de El Cural, me pidió que los ayude a buscar a su hija de 9 años que se fue al colegio y se perdió hacía dos años atrás. A ambas fui pero no encontré nada. Desde el principio supe que eso no pasaría. No sabía cómo explicarles a los familiares que estas búsquedas más que de un guía de montaña era un trabajo policial. Me duele no poder ayudar en esos casos”, cuenta mientras sus ojos reflejan cansancio. Apenas unas horas antes descendió del Misti tras acompañar a la Policía en la búsqueda de dos periodistas que se perdieron camino al Misti cuando iban a cubrir la noticia sobre la recuperación del cuerpo de Jhon.    
A Eloy lo han llamado desde el norte del país, Puno e incluso de Lima para que ayude en un rescate en el extranjero. A este último y otros más, no fue por falta de dinero. El tema económico, siempre ha sido un gran problema en la vida del guía. La fama no siempre genera riqueza. 
Eloy cuenta que cuando rescató a Ciro, el padre de este prometió públicamente darle una recompensa económica que nunca llegó. Ya había hecho planes. Con ese dinero arreglaría su casita, pagaría algunas deudas pero nada se concretó. Hoy 5 años después, el guía enterró esa promesa. 
Ciro padre, nunca más se ha vuelto a contactar con él. A diferencia de Isabel Carlos, la madre de Olivier Toledo. Sus llamadas de agradecimiento son frecuentes e invitaciones a su casa también. Ella lo recompensó por encontrar a su hijo, al igual que Modesta Sucasaca. “Incluso sino lo hubieran hecho, el trato que me dieron, compensaría todo (…) en estas circunstancias es que uno conoce la calidad humana de la gente”, reflexiona.       
 
PEREGRINO DEL COLCA A AREQUIPA
Hace cuatro años, Eloy decidió traer a cinco de sus seis hijos y a su esposa a vivir a Arequipa. La mayor de 24 años reside en Lima. Así, Flor, Reyna, Leandra, Eloy y Vivian dejaron Pinchollo en busca de un mejor futuro. La familia Cacya Oxa vive en Ciudad Municipal. Eloy se la pasa viajando entre Caylloma y Arequipa. 
Trabaja hace un año, de forma externa para la Autoridad Autónoma del Colca (Autocolca). Se encarga de brindar seguridad a los turistas en la Cruz de Cóndor. De forma paralela realiza viajes guiados con extranjeros. Además trabaja la tierra; tiene una chacra, cría vacas y toros en Pinchollo. A Arequipa lo unen sus hijos y esposa. A Caylloma, sus raíces y el trabajo. En ese trajín, el guía, acepta que ha descuidado a sus vástagos. Los ve poco. Eso le pesa y duele. El guía no siempre sabe cómo llegar a sus hijos. 
El viernes cuando regresó del rescate de Jhon le prometió a su hija Reyna ir a la actuación por el Día del Padre en su colegio, pero cuando se disponía a hacerlo, sonó el celular. Era la Policía que daba cuenta sobre la pérdida de los periodistas. No fue. 
Cacya nunca tuvo una vida fácil. A los 13 años dejó Pinchollo para estudiar en el colegio Honorio Delgado de Arequipa. Solo llegó a tercero de secundaria, la pobreza de su familia, con ocho hermanos que sostener no le permitió continuar. Tuvo que trabajar. Él no quiere que sus hijos pasen por eso. 
Postuló a la Policía pero por falta de dinero, no logró su objetivo. Se hizo guía a los 22 años, casi por casualidad. En 2002, mientras trabajaba de guardaparques en el cañón del Colca, Carlos Zárate, el conocido andinista arequipeño le presentó a su hijo, Miguel, el descubridor de la momia Juanita, él lo invitó a un curso para guías de montaña. Allí su vida halló su destino.
 
SUEÑOS POSTERGADOS
Eloy Cacya no quiere ser siempre un peregrino de la vida. Tiene sueños pendientes de padre y hombre que quiere concretar. Cuenta que ha escrito un libro sobre el caso Ciro Castillo. Lo terminó hace dos años, pero no ha buscado quien lo edite. A groso modo, dice que además de su experiencia en esa búsqueda que duró casi 7 meses, da conclusiones. Para él a Ciro lo mataron. Tal vez no Rosario, pero “ella sabe cómo pasaron las cosas”, insiste. 
El guía de montaña, quiere abrir su escuela de rescatistas en Arequipa. Quiere formar un grupo sólido que socorra al llamado de madres angustiadas o hijos con padres extraviados. Para ello necesita dinero. Sin embargo, se aferra a la idea que sí lo logrará. 
Por estos días, varias personas piden públicamente que Eloy sea asimilado a la Policía por sus logros notables. Él agradece los halagos que ha recibido, pero pone paños fríos. El sueño de niño de ser agente, ya no es más un plan frustrado, al fin terminó. "Las cosas pasan por algo", concluye. Hoy sabe que nació para guiar forasteros y encontrar personas. Su mayor sueño, ahora es encontrar el camino para llegar a ser un buen padre. Su búsqueda más difícil.

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