Arequipa: En Tiabaya festejan a centenaria

16 de Julio de 2017
Laura Zevallos
Fuente de la imagen: 
El Pueblo
Da gracias a la vida por el cariño de su numerosa familia y cuentan que el secreto de su longevidad es la alimentación sana y una vida tranquila en el campo.
 
Por: Mariela Zuni M. 
 
Nació el 14 de julio de 1917, Laura Zevallos García viuda de Velarde, es una de las mujeres más longevas de Arequipa. En Tiabaya, donde siempre ha vivido, celebró su cumpleaños número 100 acompañada de sus hijos, nietos, biznietos y tataranietos.
Alimentarse sanamente con las verduras que cultivaba en su chacra, la carne y leche del ganado que pastaban en sus verdes campos, son su secreto de longevidad, claro está merece un reconocimiento la rica Timpusca de peras, potaje tradicional de Los Perales, nunca ausente en su mesa.
La luz se ha ido apagando de sus ojos con el paso de los años, las cosas no se dieron de forma natural, pero prefiere no redundar en el tema, así Dios lo quiso y lo acepta como parte de su plan de vida.
Es muy religiosa y esa fe la ayudó a superar la pérdida de su querido esposo, Antonio Velarde Salas, hace ya 10 años. Parece ayer cuando lo conoció y se enamoró de él, ambos muy jóvenes.
Conquistar el corazón de aquella quinceañera no fue tarea fácil. Carmen, la penúltima de sus diez hijos, relata que su madre estaba prometida a un joven enamorado, quien viajó al extranjero con la promesa de traer dinero para su matrimonio, pero no retornó.
Laura no lo planeó y durante la ausencia del prometido conoció a Antonio. Al principio no quería saber nada de los hombres, pero a tanta insistencia y las muestras de un amor verdadero su corazón cedió y no se resistió más.
El matrimonio entre Laura y Antonio se realizó el 20 de julio de 1934, días después del cumpleaños número 17 de ella y él un veinteañero enamorado. El tranquilo pueblo de Alata fue el mejor lugar para criar a sus hijos.
Su hogar se hizo más cálido con la llegada de su primogénita, Lourdes, quien eligió ser maestra y ahora vive en Lima. Alberto fue el segundo, heredó el negocio familiar, la empresa de transporte de su padre “Libertadores”.
Godofredo llegó después, lo suyo no era la ciencia ni los negocios, así es que se hizo miembro de la gloriosa Policía de Investigaciones del Perú (PIP). “Mi madre nos hizo hombres de bien y profesionales”, repite una y otra vez.
El cuarto hijo de los esposos Velarde Zevallos fue Jesús. Muy joven quiso llevar a Brasil a Godofredo, pero este prefirió servir a su patria, por ello viajó solo y estudió medicina. Ahora es un reconocido cirujano. Antonieta fue la segunda hija mujer, también eligió ser maestra. Le siguió Mario Antonio médico radicado en España, quien no pudo estar presente en la celebración de su progenitora.
Con tantos hijos que educar mamá Laura tenía que mantenerlos bajo control. “Después de que hacíamos una travesura bastaba una mirada suya para saber que estaba molesta”, menciona Álvaro, ahora ingeniero y docente universitario. En la lista continúa Soledad y Carmen ambas empresarias radicadas en España. Edith, la menor de todos, se convirtió en una chef internacional.
Laura celebró su cumpleaños número 100 la mañana del viernes último. Como fiel devota inició su día con una misa de gracias. Acompañada de familiares y amigos del barrio apagó las velitas y compartió su pastel de chocolate con mousse de leche, elaborado por su hija Edith, con los fieles de la parroquia de Alata.
No hubo tarjetas de invitación, solo un cartel exhibido al ingreso de su casa, en la calle Alata 111, que señalaba la fecha del 14 de julio 2017 como el día en que se cumplían 100 años de lucha y felicidad de mamá Laura.
A pesar de trabajar en el campo, siempre destacó en los estudios y muestra de ello son sus diplomas al primer puesto de su colegio de la congregación Nuestra Señora del Rosario, allá por los años 30, que exhibe en las paredes de su sala. Ya convertida en ama de casa utilizó su inteligencia para influenciar positivamente en las personas.
Agitadora de las cosas justas impulsó el progreso de su querido pueblo. Sus hijos expresan con orgullo, que gestionó la construcción del centro de salud, hasta hoy una obra importante para la atención de los niños y vecinos.
De carácter fuerte disciplinó a sus hijos en el trabajo y el estudio. Godofredo recuerda que tenían que levantarse a las 4 de la madrugada para despachar a los buses de su padre que hacían la ruta Arequipa - Lima. Al culminar sus labores repasaban sus libros antes de ir al colegio.
La diversión y el baile no estuvieron ajenos en su vida. Mamá Laura recuerda con mucho entusiasmo la celebración del Espíritu Santo, fiesta conmemorada 50 días después de La Pascua. Salía a las calles a bailar el Carnaval Arequipeño y jugueteaba como una adolescente con su esposo y sus hijos.
El binomio Laura y Antonio, en perfecto equilibrio, fue la clave para sacar adelante a la numerosa familia que se multiplicó con el paso de los años. Hoy la longeva mujer presume de sus 10 hijos profesionales, 30 nietos, 20 biznietos y tres tataranietos.
Si bien ha perdido la vista y la movilidad de sus piernas, su salud es envidiable. Jesús, su médico de cabecera, afirma que su progenitora no tiene mayores dolencias y atribuye ello a su alimentación natural sin productos empaquetados o sintéticos.
La cumpleañera disfruta de una vida tranquila con el cariño de su familia en la paz de sus chacras, sin renegar ni reclamar nada a nadie. Cada domingo disfruta de un rico adobo, su Caldo Blanco y el potaje de peras, frutos que aun brotan en sus jardines.

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