Conducir ebrios: un delito que llevó a 44 a prisión en Arequipa

06 de Mayo de 2017
conducir ebrios
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El Pueblo

El delito de peligro común es el tercero que se comente con más frecuencia en la Ciudad Blanca. La Policía interviene diariamente a cinco choferes manejando en estado etílico, sobre todo los fines de semana.

Por: Lino Mamani A.
 
El 09 de marzo, el suboficial PNP Elvis Castillo García atropelló con su vehículo a tres damas cuando se desplazaba por El Palomar. Aquella madrugada conducía en estado de ebriedad. Dos meses antes, el taxista Frank Condori Apaza también arrolló con su unidad a una madre y sus dos hijos, al manejar bajo los efectos del alcohol. Accidentes que pudieron costar vidas inocentes, como la del obrero Alfredo Arivilca Peralta, quien hace dos años murió tras caer de un estrado que armaba para la serenata por aniversario de Arequipa, en la avenida La Marina. Fue Harold Delgado Bejarano quien con su auto impactó el andamio y provocó dicha desgracia. Manejar con copas de más atrae la muerte.
Según reporte de la Policía Nacional diariamente son intervenidos cinco choferes por pilotear sus unidades en ebriedad. Pero los fines de semana la cifra se triplica, especialmente cerca de los locales de diversión del Centro Histórico y de la avenida Dolores en horario nocturno y madrugadas. Choferes que se van a divertir y prefieren ahorrar el taxi.
 
MÁS FRECUENTE
Conducir en estado de ebriedad es el tercer delito penal más frecuente en Arequipa, luego de la omisión a la asistencia familiar (pensión de alimentos) y delitos contra el patrimonio (robo y hurto). Solo el 2016 a la Corte Superior de Justicia de Arequipa ingresaron  mil 118 procesos por delito contra la seguridad pública (manejar ebrio), casos que representan el 17% del total de expedientes. 
Aparte de ello, fueron 762 los juzgados en procesos inmediatos, es decir, en juicios rápidos que no exceden las 72 horas al ser encontrados en delito flagrante. El magistrado decide, en base al requerimiento fiscal, si enviarlos a prisión o alguna pena menos gravosa (como el trabajo comunitario). Por lo general, se decide por esta segunda opción.
El 90% de los detenidos prefieren acogerse al principio de oportunidad, una figura legal que favorece a los que por primera vez son encontrados al volante en estado etílico. Los imputados aceptan los cargos, pagan una reparación al Estado y quedan en libertad. 
Así sucedió con el regidor de la Municipalidad Provincial de Arequipa, Pedro Quispe Cornejo, quien fue detenido en febrero manejando con algunas copas de más, pero fue liberado al día siguiente al ampararse en el principio de oportunidad. Sin embargo, esto no excluye de la suspensión de la  licencia de manejo por tres años a los que cometieron el delito. Pero hay quienes sí van a parar tras las rejas.
 
PRESOS
En el penal de Socabaya purgan prisión 44 varones por manejar ebrios, según datos de la Oficina Regional Sur – Arequipa del Instituto Nacional Penitenciario (Inpe). Pasan sus días cumpliendo sus condenas por errores que pudieron prevenir al no poner en marcha sus vehículos.
Aunque para algunos resulte excesiva la reclusión –comparada con otros delitos- la ley es clara. El Artículo Nº 274 del Nuevo Código Procesal Penal sostiene que “el que encontrándose en estado de ebriedad, con presencia de alcohol en la sangre en proporción mayor de 0.5 gramos-litro, o bajo el efecto de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o sintéticas, conduce, opera o maniobra vehículo motorizado, será reprimido con pena privativa de la libertad no menor de seis meses ni mayor de dos años o con prestación de servicios comunitarios de cincuenta y dos a ciento cuatro jornadas e inhabilitación”.
La pena se agrava cuando concurre la existencia de lesiones graves o muerte de los atropellados. La sanción sube entre seis hasta los 15 años de cárcel.
La recomendación de las autoridades es siempre la prevención. Si el piloto decidió libar bebidas alcohólicas es preferible dejar que otro (con brevete y sobrio) conduzca en su lugar o dejar a buen recaudo su vehículo y optar por dirigirse a su casa en un taxi. De este modo se evita el riesgo de ser detenido por la Policía, ir a prisión, pagar una reparación civil, atropellar a inocentes peatones, causar accidentes de tránsito y sobre todo de dejar en luto a su propia familia.
 
 

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