El verdadero motivo de la navidad

22 de Diciembre de 2016
el verdadero motivo de la navidad
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El Pueblo
“Dar regalos en estas fechas no está mal, porque los mismos Reyes Magos le llevaron regalos a Jesús, pero de lo que se trata es de entender a quién se le regala, quién es el dueño de la fiesta, de quién es el cumpleaños; pero solo nos preocupamos en darnos regalos a nosotros”, dice el padre Alberto Ríos, vicario episcopal del Arzobispado de Arequipa.
Las fiestas de la Navidad, como todas las celebraciones que se tienen en el país y en el mundo, se han vuelto enteramente comerciales, son las empresas, compañías y tiendas, a través de los medios de comunicación, las que han logrado hacer pasar a un segundo plano el verdadero motivo de la celebración. 
“Tenemos que recordar qué se está celebrando, no se trata de un nacimiento cualquiera, sino del Hijo de Dios que se hizo hombre y que llegó para ser el salvador, para cumplir la promesa del mesías, se encarnó para salvarnos del pecado a través del sacrificio en la cruz”, indica. 
Explica que la celebración fundamental está en la Santa Misa, que se celebra en cada una de las 73 parroquias, aunque también dice que se puede rezar en familia, de manera individual, pero es ante todo en la misa donde se meditan las lecturas que hablan sobre la llegada del mesías, allí se trae a la mente que lo que se está celebrando se hace presente también en el altar que es Jesucristo, además de participar de la comunión eucarística.
“Todos dicen queremos que nazca Jesús, queremos recibir a Cristo, sin embargo no comulgan, eso quiere decir que hay algo aún por reconciliar, una herida que se tiene que cerrar. Con la comunión celebramos más de mil 300 millones de católicos en el mundo”, agrega.
Respecto al árbol de Navidad, al que se le da similar importancia que al Nacimiento, señala que es también una costumbre cristiana católica, debido a que el pino de alguna manera representa la vida, ya que, por ejemplo, hay una temporada en que el árbol pareciera estar muerto, sin una sola hoja, sin embargo al cambiar la temporada este reverdece.
Se trata de una tradición nórdica, que es de donde viene la tradición católica, y el pino expresa que en medio de la oscuridad, el frío y la muerte, permanece la vida. Por eso es que se hace la corona de adviento con las ramas de esta especie, alumbradas por las cuatro velas, que representan a las cuatro semanas previas a la Navidad, explicó. 
“Ni cohetecillos, ni ratablanca, ni mamá rata, son costumbres que debemos ir desarraigando, solo se consigue niños mutilados, mascotas asustadas, abuelitos que no pueden descansar”, sentenció.
 

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