EDITORIAL DOMINGO: Horas difíciles

11 de Febrero de 2018
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Son días y horas difíciles las que está viviendo el Perú como país y Arequipa como ciudad, se precisa de factores de unidad para superar las contingencias que mencionaremos, en vista de que está en peligro la estabilidad democrática y en el caso de Arequipa resulta necesario defender a todo costo y con el mejor de los honores el ansiado proyecto Majes II, que permitirá irrigar 38 mil hectáreas y culminar lo que fue el sueño de nuestros padres.
 
En lo que se refiere al país tenemos por delante problemas políticos delicados que se han agravado con denuncias y por expresiones que resultaron mentirosas de quienes han sido protagonistas del escándalo Odebrecht que han logrado comprometer a expresidentes de la República, e incluso enlodan al actual primer mandatario.
 
Justo en este mes y en Brasil relatará pormenores de los sobornos efectuados quien fuera representante de la empresa Odebrecht en Arequipa. Jorge Barata será interrogado por los fiscales peruanos en la ciudad de Bahía y de seguro se producirá una nueva réplica, y singularmente fuerte, en relación al terremoto Odebrecht de principios de año.
 
En Arequipa la intervención del Ministerio Público y de la Contraloría General motivan preocupación con respecto a las bondades en la administración de Majes justo cuando el proyecto debe comenzar a concretarse con la construcción de la represa de Angostura y el trabajo incesante de una tuneladora, para hacer realidad el riego de 38 mil hectáreas de tierras desérticas; no negamos la buena voluntad del Gobierno Central para con el proyecto y hemos creído en lo bien en que se hacían las cosas, pero adentro no era igual. Esta es la hora de limpiar cuerpos, de deponer pasiones y de procurar entendimientos. Tenemos que dar todo lo que sea posible a nuestro espíritu patriótico y al afán de devolver a la República a una senda a la que nos han conducido en forma errada grupos políticos y líderes que creemos terminados.
 
Los nuevos valores, que se encuentran en la juventud y que reniegan de la política del pasado, están llamados en esta coyuntura a asumir el papel decisivo para devolver las cosas al lugar deseado. Está de por medio el activar a un país con riquezas y con hombres que solo esperan la oportunidad de poder demostrar que son emprendedores válidos de un nuevo Perú.

 

Esta es la hora de ponerse de pie para superar las dificultades confrontadas por errores del ayer e incluso del presente. El Perú tiene que ser efectivamente más grande que sus problemas y sus hombres deben responder a una tradición de grandezas que nos llevaron a la independencia y después al desarrollo. 

 
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