EDITORIAL DOMINGO: La semana de los escándalos

27 de Noviembre de 2016
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El Pueblo
En los últimos días, dos hechos han provocado inquietud y polémica ciudadana. Son asuntos políticos los que han provocado enfrentamientos nuevos entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, en un pulseo que puede tener malas consecuencias para la fragilidad política nacional y un entendimiento, a todas luces necesario, entre quienes piensan que por encima de cualquier interés particular está el del país.
Una decisión de la FAO, organización de las Naciones Unidas para la agricultura, alrededor de la señora Nadie Heredia, que no es impensada sino parte de un proceso en el que, efectivamente, pueden haberse jugado cartas que incomodan, como que la ponen a buen recaudo en el esclarecimiento de abusos de poder que investiga el Ministerio Público, es un factor determinante de la renovada tensión entre Ejecutivo y Legislativo.
Por otro lado, al gobierno del presidente Kuczynski le ha dolido el trato dado a la persona del ministro de Educación, en una comisión parlamentaria, y peor aún la pretensión de interpelar al señor Jaime Saavedra, señalando como causa del conflicto a malos manejos presuntos en el Ministerio de Educación, en tanto que los voceros gobiernistas insisten en que se trata de enviar al señor Saavedra a su casa y de disponer una reforma en la ley universitaria, favoreciendo a círculos de poder o a instituciones privadas en relación con las públicas.
Extraña que esto ocurra en el Perú, que aun no puede volver por el  camino del crecimiento y el desarrollo, mientras otros países como Colombia por ejemplo están superando crisis como la ausencia de paz luego de 50 años de lucha intestina. Mientras tanto, el país entero espera menos trabas a la inversión y acción decidida para salir de la apatía con que manejó el rubro el gobierno de Humala.
Todo esto es consecuencia de la ausencia de diálogo entre los poderes y los hombres líderes de los partidos políticos, y justo sería que el presidente de la República extienda manos para favorecer conversaciones cordiales, pero firmes, para que se recupere autoridad y se imponga la paz entre quienes están haciendo un juego irresponsable.
El presidente de la Repúblcia debe volver a convocar a los líderes políticos para superar un estado de inestabilidad que se sufre en el país y que pone en riesgo la inversión extranjera y nacional para emplear a más peruanos.
 

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