Editorial: En recuerdo de Manuel J. Bustamante

09 de Noviembre de 2017
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El Pueblo

Sin duda alguna Arequipa tenía una deuda pendiente con el fallecido abogado y político Manuel J. Bustamante de la Fuente, quien trascendió a su vida convirtiéndose en un promotor de la investigación histórica, del derecho y del arte, de la tierra que fundara Manuel García de Carbajal en 1540, y que ha sido honrada con la incorporación de su retrato en la Galería de Arequipeños Ilustres y con la anunciada denominación de una calle del centro con su nombre.

No solo promovió importantes irrigaciones, sino que se preció de ser un alumno distinguido en la Unsa, de defender las libertades públicas y ciudadanas durante el gobierno de Leguía y luego participar en la Revolución de 1931 y defender los derechos de la región en el Congreso, procurando la descentralización y realizando labor fecunda que solo interrumpió por motivos de salud.
Antes de su muerte, en 1978, creó la Fundación que lleva su nombre, y hasta ahora las más importantes obras relacionadas con la Arequipa de sus tiempos, de antes y de después, han sido publicadas por sus herederos, como la monumental Historia General de Arequipa, en la que participaron los historiadores más destacados de la ciudad.
Bustamante pudo ser presidente de la República, en dos oportunidades, pero en ambas cedió el honor a terceros y concretamente a David Samanez Ocampo y a José Luis Bustamante y Rivero, pero nunca renunció al descentralismo que propugnó o a la oposición de reelegir a un presidente que decidió tomar un camino ilegal.
Se enfrentó al gobierno autoritario de Odría y será recordado siempre como un hombre de bien y de honestidad comprobada, que no solo honró su nombre, sino también el de la ciudad en la que tuvo el privilegio de nacer. 
 
El pueblo que no recuerda su pasado y honra a los hombres que lo hicieron grande, acaba de cumplir una deuda con Manuel J. Bustamante de la Fuente al reconocerlo como arequipeño ilustre.
 

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