Editorial: Las torres de Santa Marta

18 de Abril de 2017
editorial el pueblo
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El Pueblo

Hace casi exactamente 60 años, el Gobierno Regional de Arequipa intentó resolver el problema de la estabilidad de la infraestructura, y sobre todo, de la fachada de la iglesia de Santa Marta.

Agravada por el sismo del 2001 y durante la gestión de Juan Manuel Guillén Benavides, se ejecutó un proyecto de restauración que fue observado por el entonces Instituto Nacional de Cultura, ahora convertido en el Ministerio de Cultura.
Se cuestionaron entonces las formas previstas para rehacer las torres dañadas de la iglesia que fueron dos de las cuales quedó en pie solo una en la cual estaban fijadas las campanas que, desde hace cerca de medio siglo, dejaron de tocar para no causar daño adicional a las estructuras en peligro.
El Instituto de Cultura no aprobó el proyecto de las torres y después de tal hecho el gobierno regional se limitó a realizar de protección del templo, más no de la fachada, que ahora amenaza con desplomarse en cualquier momentos, determinando orden de clausura para la entrada y salida de fieles por la puerta grande que da a la plaza España.
Los años pasan y no hay arreglo del problema ni tampoco una actualización de los costos de refacción indispensables para engrapar dicha fachada a la gran bóveda de la iglesia que fue enriquecida y embellecida pintándola totalmente con figuras eclesiásticas alusivas a la vida de Jesús, que aún se muestra en el templo que alberga la devoción del Señor de la Caridad, que llegó a Arequipa antes de 1604 y que se dice fue donada por el rey Carlos V de España.
Insistimos en el tema por la necesidad de proteger y de salvar dicho monumento histórico y a raíz de una exigencia total de parte de Defensa Civil de permitir que se abran las puertas de la iglesia, aunque solo sea por minutos, pues un movimiento de tal naturaleza podría ser determinante para el desplome de la fachada y la destrucción total de la misma.
 
La fachada de Santa Marta puede caer en cualquier momento, y nadie absolutamente nadie, hace nada por salvar un monumento histórico de la ciudad y un riesgo para quienes transitan por la plaza España y sus alrededores.
 
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