Editorial: Lo que debe trascender

16 de Julio de 2017
El Pueblo Arequipa
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El Pueblo
Hasta ahora, y a imagen y semejanza de lo que pasó en el diálogo casi religioso que se realizó con la mediación del arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, hace meses, no han trascendido detalles de lo conversado entre Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski en Palacio de Gobierno.
Se ha hablado de temas generales, vinculados a la lucha contra la corrupción, la reconstrucción del norte, el destrabamiento de grandes proyectos, y la reaceleración económica que supone aliento a la inversión e incremento del gasto público.
Todo ello ha sido condicionado al conocimiento y aprobación del Consejo de Estado, y se supone también a nuevos diálogos entre quienes representan al Poder Ejecutivo y a un legislativo que conduce la señora Fujimori, con una mayoría abrumadora en el Parlamento nacional.
Solo falta que el presidente incluya, en su mensaje a la Nación por el aniversario patrio, algunos tópicos de lo tratado, en forma de proyectos de ley, que se enviarían al Congreso, en la seguridad de merecer el apoyo de la mayoría parlamentaria y concretar algunos de los deseos nacionales que fueron expresados en uno de los salones del Palacio de Gobierno.
Algo, y muy poco por cierto, ha comentado el presidente del Consejo de Ministros, quien no dudó en elogiar el propósito de los líderes nacionales de procurar conversar y concertar puntos de vista comunes para zanjar diferencias y procurar entendimientos mínimos e indispensables para que el Estado revitalice y se logren objetivos deseados de más empleos y mejores inversiones.
Lo cierto y positivo es que los temas tratados sean expuestos a la ciudadanía para actuar en consecuencia a los ideales que promovieron el entendimiento y al afán de bien servir al país.
Otra vez debemos insistir en que los diálogos sobre asuntos de estado no pueden permanecer ni en secreto ni ser conocidos a medias.
 

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