Editorial: Los atentados contra menores y la pena de muerte

08 de Febrero de 2018
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El Pueblo

Pareciera ser que ante la multiplicación de atentados, que muchas veces terminan con la vida de las víctimas, la única respuesta de la sociedad resulta ser una invocación a los poderes del Estado, para poner en práctica como castigo disuasorio y más severo la pena de muerte.

Esa es la primera expresión que han tenido en los labios los infortunados familiares de una niña de 11 años de edad que fue secuestrada y finalmente estrangulada por un maleante y hombre de mala entraña, que le quitó la vida, luego de haberla secuestrado igual a lo que hizo en anterior oportunidad y por lo que fue denunciado.
Parece que la condena máxima permitida por la ley peruana de la prisión perpetua no ha sido suficiente para reducir el número de atentados contra niñas y mujeres que son violadas. Los especialistas del derecho discrepan de este parecer, alegando que en ningún país del mundo ha tenido efecto disuasivo la aplicación de la pena capital, y en contraste se incrementa el número de víctimas que son consecuencia de la falta de una adecuada política de prevención y de conocimiento por parte de padres y maestros hacia niños y jóvenes. El reclamo a favor de la pena de muerte, contraría, por otro lado, a la suscripción que Perú ha hecho con otros pueblos del mundo en el propósito de respetar la vida ajena, y de resultarlo siendo un lunar entre las naciones que prefieren otros métodos de protección para con los menores de edad y especialmente en los propios hogares y en las escuelas.
Lo primero que tenemos que hacer es desapasionarnos al tratar un tema tan delicado y preferir realizar campañas preventivas para evitar lo que tanto nos duele. Con un concurso colectivo real, celeridad en la acción represiva y aplicación de penas severas podemos reducir al mínimo posible los peligros que ahora se advierten y que no significarían ser lunares en el cuerpo mundial que defiende la vida.
 
La pena de muerte no ha podido demostrar que es el mejor recurso para disuadir a los violadores que causan daños a niños, a familias y a las sociedades modernas.
 
Plantea candidata al colegio regional de Enfermeros

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