Arequipa

A alcaldes de Islay lavan pies

1 de abril de 2015
A alcaldes de Islay lavan pies
Por Marianela Martínez M.
Fotos Jorge Esquivel Z.

Con ampollas en los pies, y con evidencias de deshidratación, pero convencidos en su propuesta ecológica, un grupo de pobladores dirigidos por cuatro alcaldes de la provincia de Islay, ingresaron a la Plaza Mayor, al promediar las 11:00 horas de ayer, solicitando en todo momento la solidaridad de la población arequipeña y sus autoridades.

Richard Ale, alcalde de la provincia de Islay, exalcalde de Deán Valdivia y dirigente durante años en la provincia, lideró, junto a otros tres burgomaestres, la marcha de sacrificio de 140 kilómetros. Reconocieron que ser parte de la protesta y liderar esta movilización, posiblemente los lleve a una denuncia que los inhabilite del cargo, pero señalaron que asumirán las consecuencias y se mantendrán firmes en su posición, “si hemos sido capaces de caminar tanto y demostrar que somos unos luchadores, con esa misma fuerza continuaremos”, comentó el alcalde provincial, al momento de ingresar al centro de la ciudad.

En coordinación con la Policía de Tránsito se movilizaron pacíficamente. La esposa del burgomaestre Mayra Ochoa se mantiene en una huelga de hambre en la Plaza Mayor, y su hija de 18 años Ángeles Ale, lidera un grupo de manifestantes que se resisten en Cocachacra. “Somos una familia con convicción”, dijo la autoridad al abrazar a su cónyuge que no la veía hace una semana  por la huelga indefinida.

Cuentan los manifestantes que en realidad fue una marcha real, y de sacrificio, pues salieron a caminar por la Panamericana sin saber lo que vendría. El intenso calor de día, y por la noche el frío fueron sus peores enemigos. La población en diferentes puntos de la carretera apoyó en su alimentación y en la distribución de agua que era indispensable. Una ambulancia de Cocachacra los acompañó en todo  el recorrido. De 69 manifestantes que iniciaron la marcha, llegaron 60, algunos por deshidratación severa y otros por las ampollas no lograron su meta de llegar a la ciudad de las revoluciones.

Richard Ale, con un sombrero de paja muy grande, con la camisa abierta y cojeando, dijo que nadie les hace caso en la provincia, por eso decidieron llegar a Arequipa para pedir el apoyo de las autoridades arequipeñas. “Yo quiero el diálogo, no me opongo por gusto, sino porque en estos momentos no existen las condiciones para seguir adelante en este proyecto”, afirmó.

Por su parte, Jaime de la Cruz, alcalde de Deán Valdivia, la autoridad con un discurso más radical, afirmó que la mina no va, se integró a la marcha de sacrificio recién el lunes. Si bien caminó mucho menos que el grupo, desde el kilómetro 48, con sandalias y en bermuda llegó a la ciudad exhausto, pero fortalecido afirmando que no permitirá que la mina se instale en el valle, despensa de la región.

Algunos, heridos por los perdigones disparados por la policía, durante los enfrentamientos,  mostraban las secuelas de las escaramuzas habidas en el valle. La mayoría eran jóvenes agricultores, que movidos por la razón y su compromiso con la vida se integraron a esta movilización. Entre ellos dos mujeres, abrazadas al esfuerzo de la lucha de sus esposos.

Pero también otros dos alcaldes del valle fueron parte de la marcha. El burgomaestre de Cocachacra, Helar Valencia Juárez, y la autoridad edil la Punta de Bombón, José Ramos Carrera. Ambos más cautos igual se manifestaron en oponerse al proyecto minero. “Dicen que somos pocos, pero en realidad somos muchos”, comentaron al intervenir en un mitin improvisado en las afueras de la Catedral.

Sin duda, se trata de un grupo de pobladores opositores al proyecto minero. Esperan una respuesta del Estado y la intervención de la Gobernadora Regional; algunos más radicales que otros, pero con el valor de seguir caminando hasta Lima.
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