Educación

Aislamiento social genera problemas de lenguaje en niños durante pandemia

22 de agosto de 2020
Los niños estuvieron encerrados en sus casas durante la cuarentena.

Padres deben estar atentos a estímulos y juegos.

Debido a la pandemia, los niños no pueden interactuar con sus pares y esa situación les resta estímulos para avanzar en su lenguaje. Los casos de trastorno del lenguaje en niños, especialmente tartamudez, se han incrementado durante los meses de pandemia por coronavirus debido, entre otros factores, a la falta de juego con menores de su edad y al poco estímulo de sus padres.

Así lo advirtió Karen Sánchez Estrada, tecnóloga médica en terapia del lenguaje del Ministerio de Salud, quien pidió a los padres estar muy atentos de la evolución del habla de sus hijos y buscar ayuda especializada si los pequeños no logran comunicarse con palabras o gestos.  

“En estos últimos meses los casos de espasmofemia o tartamudez han aumentado considerablemente; son niños que ahora tartamudean un poco más”, detalló.

Explicó que la tartamudez es un trastorno del lenguaje de tipo expresivo que se evidencia al hablar, cuando el menor no logra tener fluidez y repite algunas sílabas sin poder dejar de hacerlo. 

Toda esta situación ha empeorado, dijo, porque los menores no están yendo al nido o la escuela, donde podrían jugar con sus amiguitos y mejorar su lenguaje.

“Tal vez son niños que están más nerviosos, tensos, que no tienen tiempo de calidad en casa. Y es que tenemos padres depresivos, angustiados por el contexto en que vivimos. Muchas veces ellos facilitan a sus hijos la computadora o el celular, no juegan con sus pequeños y eso tiene consecuencias”.

La experta explicó que, para aprender a hablar correctamente, los niños deben recibir una retroalimentación, alguien que les diga “está muy bien”, “¿quieres este pan?” “¿quieres agua?, frases que refuercen el aprendizaje de nuevas palabras, aspectos que ningún aparato electrónico lo hará.  

¡NO HABLA!

Sánchez, comentó que los trastornos del lenguaje en niños pueden ser de tipo expresivo (no saben hablar correctamente o no se dejan entender) y los de tipo comprensivo (no entienden las órdenes o indicaciones que se les da). 

“Las dificultades pueden expresarse a partir del año para adelante, son niños que no pueden pronunciar bien las palabras, que no hablan, solo te jalan para conseguir sus requerimientos. Entre los 2 y 3 años los niños ya deberían formar una estructura de oración adecuada, por ejemplo, ‘mamá dame pan’, tener un vocabulario de frutas, verduras, aunque sea lo básico”.

Por ello, pidió a los padres no conformarse con frases como “mi esposo se demoró en hablar” o “en mi casa todos nos tardamos en hablar correctamente” porque eso podría retardar el tratamiento del problema. 

Si a los 3 años y ocho meses el menor no logra comunicarse de manera efectiva con su entorno, usa muy pocas palabras o tartamudea,  es fundamental que pase por la evaluación de un especialista para saber cuál es el origen del problema. 

Lo ideal es llevarlo primero a un pediatra para que analice si se trata de un problema auditivo, falta de estimulación o incluso un caso de autismo. En todas esas situaciones se necesitará igualmente terapia.  

La especialista recomendó estar atentos a la forma cómo se comunican los hijos pequeños. Debe existir una intención, una búsqueda de la mirada de sus padres o de aquellos con los intenta comunicarse; si no existieran algunas de estas condiciones “deben saltar las alarmas”. 

Igual hay que estar atentos si el menor juega solo todo el tiempo y no busca contacto ni se comunica con otras personas. 

NADA DE DIMINUTIVOS

Karen Sánchez aconsejó a los padres dedicar un tiempo del día para reforzar el lenguaje de los niños que están aprendiendo a hablar, reforzando sus nuevas palabras. 

“Se les puede ayudar, por ejemplo, a la hora de bañarlos, diciéndoles: ahora vamos a lavar tu ca-be-za y luego tus ma-nos, y así cada parte de cuerpo. Se debe observar en todo momento si el niño está siguiendo las órdenes”, aconsejó.

Otro aspecto importante es la modulación de voz. Evitar los tonos planos y, por el contrario, poner entonación y énfasis en lo que se le dice: ¡Hija, vamos a salir a pasear!, ¡Apúrate con el gel! ¡No te olvides la mascarilla! Hablar claro y conciso. 

“Deben evitarse lo diminutivo como: te voy a dar un abracito, tráeme ese platito, te voy a poner la chompita. Existen otras maneras cariñosas para referirse a las mismas cosas, por ejemplo, qué lindo es este pequeño lapicero, me gusta mucho esto o lo otro”, dijo.  

Recordó que cuando se habla con los niños hay que hacerlo a la altura de su rostro, mirándoles a los ojos. Si ya empezaron a hablar, recomendó no darles las cosas que piden apenas las señalan; ellos deben esforzarse en decir el nombre de lo que quieren: pan, agua, sopa, fruta, jugo, así lo digan mal. Poco a poco irán mejorando con el refuerzo de los padres. 

¿Y SI NO VAN A TERAPIA?

La experta comentó que los menores con trastornos del lenguaje que no son atendidos corren el riesgo de entrar al colegio y escribir como hablan, es decir mal. 

“He tenido usuarios de 12 años que pronuncian correctamente la palabra “prado”, pero cuando escriben ponen “plado”, y eso porque cuando eran más pequeños su adquisición fonética era incorrecta y no fueron rehabilitados. Por ejemplo, ese niño comenzó a hablar correctamente recién a los 6 años”. 

Los problemas del lenguaje, detalló la tecnóloga médica, puede solucionarse en algunos meses con rehabilitación y si hay reforzamiento en casa. Si no ocurre lo segundo, pueden pasar años hasta que el menor logre corregir su problema. 

“Los niños que no logran solucionar a tiempo sus problemas de lenguaje, como podría ser la tartamudez, pueden convertirse en víctimas de bullying en el colegio, o ser jóvenes con diversos problemas porque no logran expresarse sin tartamudear ante el público. Siempre hay que pensar a futuro, que ese niño va a ser un ente social y que deben poder expresarse bien”, anotó la experta. 

DATO 

Las familias con niños que presentan problemas para comunicarse bien deben acudir primero a un pediatra, para determinar si se trata de un problema físico o emocional, de nerviosismo o falta de estímulo para hablar, a fin de saber si requieren alguna terapia. 

(Tomado de Andina)

Aumentaron trastornos del lenguaje.

 

Ejercicios para superar estos trastornos.

 

Se necesita más interacción de hijos con padres de familia.

 

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