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¿Algún día regresará el Huáscar al Perú? Lo que nos divide y a la vez nos une con Chile

9 de octubre de 2019
Fuente: LR

El monitor Huáscar es el segundo museo más visitado de Chile.

Para los peruanos, el 8 de octubre es un día de conmemoración para el más grande héroe de la Guerra del Pacífico para el Perú, Miguel Grau Seminario. Junto a su figura está el monitor Huáscar, el blindado donde el héroe nacional pasó sus últimos momentos.

La guerra del Pacífico abrió heridas entre tres naciones que aún siguen latentes, en el caso de Perú y Chile, el Huáscar es la máxima representación de este sentimiento tan ambiguo como el orgullo y la humillación, a la vez que abre un debate en el cual nos preguntamos si algún día el monitor Huáscar regresará a Perú.

Tan solo la idea de tocar el tema sobre si el Huáscar algún día se mueva, genera polémica y lo experimentó el ministro de Defensa de Chile, Jaime Ravinet, que recibió duras críticas porque, ante una pregunta sobre una posible devolución del Huáscar a Perú, respondiendo que para llegar a un acuerdo así, antes se ha de haber «generado condiciones de confianza mutua» y construido una versión del pasado «que pueda hermanar los pueblos».

Sus detractores le reprocharon no haber contestado con un «no» categórico. Lo único cierto, es que el Huáscar significa mucho para los chilenos y los peruanos.

Aunque, también existen personas en Chile que están a favor de «devolver el Huáscar a Perú como signo de buena voluntad», como propuso hace unos años un pequeño grupo de historiadores liderado por Sergio Grez. Pero la gran mayoría de chilenos no piensan de la misma manera. Por otro lado, el vicepresidente peruano Luis Giampietri opinó hace algunos que algunos preferirían verlo hundirse para «eliminar las posibles discrepancias entre ambos países».

La nave ya era famosa mucho antes de la guerra con Chile; pasó por varias batallas navales en las que salió victoriosa y sus triunfos fueron eco a nivel mundial. Todo empezó cuando el capitán de Navío José María Salcedo firmó un contrato de construcción con la naviera inglesa Astilleros Laird & Brothers, el 12 de octubre de 1864. La necesidad de la construcción de la nave fue la defensa de Perú y Chile ante la llegada de los españoles para recuperar sus antiguas colonias, pero el Huáscar no tuvo la oportunidad de participar en el combate, llegó varios años más tarde en el cual había atravesado varias peripecias.

En enero de 1866, el Huáscar e Independencia zarparon de Inglaterra rumbo al Perú. En ese entonces no existí el canal de Panamá y tuvo que cruzar el Atlántico hasta el estrecho de Magallanes hasta llegar al Callao. En el transcurso hubo temporal que obligó que anclaran en un puerto francés, donde se produjo un amotinamiento al parecer el capitán Salcedo no era muy querido por la tripulación y se llevaba peor con el comandante del BAP Independencia. Cuando cruzaron el Atlántico, el Huáscar chocó con el Independencia y nuevamente tuvieron que anclar la nave en Río de Jainero, donde 20 tripulantes desertaron.

Ambos monitores llegaron a Valparaíso, allí les llegó la noticia de la victoria del Combate del 2 de mayo en 1866. En Chile, el Huáscar fue incluido en una escuadra aliada peruano-chilena, capitaneada por oficiales estadounidenses, para enfrentar a la armada española. Para 1868, El Huáscar llegó por fin a Perú… en medio de una guerra civil. El nuevo presidente, Pedro Diez-Canseco, nombró al entonces capitán de fragata, Miguel Grau Seminario, como líder del Huáscar.

En 1877, Nicolás de Piérola se rebela contra el Gobierno de Mariano Ignacio Prado y captura el Monitor Huáscar. Piérola zarpó del Callao con una tripulación sin experiencia de guerra naval y se enfrentó a varias naves de la armada británica que se encontraban frente a las costas peruanas fueron solicitadas por Prado para interceptar y capturar a Huáscar y detener a Piérola. Uno de los más célebres combates fue el de Pacocha, donde el Huáscar no solo evadió los ataques de la orgullosa flota inglesa (la más poderosa de su época), sino que también repelió el ataque y si no logró hundir a los británicos fue por la escasa experiencia de sus cañoneros. El New York Times publicó una crónica con el titular “Pirata peruana a bordo de un monitor humilló a la flota inglesa”. La noticia dio la vuelta al mundo. Aunque Piérola tuvo estos triunfos, no pudo convencer a ninguna de las naves a ser parte de su revolución.

Dos años después estalló la Guerra del Pacífico y fue entonces cuando el almirante Miguel Grau quien se encontraba al mando del monitor Huáscar humilló a la flota chilena. El combate de Iquique, en mayo de 1879, se produjo la muerte del comandante chileno Arturo Prat. Meses después, el 8 de octubre de 1879, se produjo el combate donde falleció el almirante Miguel Grau. Lo único que se encontró fue una pierna y una botamanga de la levita del almirante.

Tiempo después, los chilenos llegaron a reflotar el Huáscar y lo pusieron al servicio de la marina de Chile. El Huáscar participó en el sitio de Arica donde su comandante, Manuel Thomson, ordenó lucir al Huáscar con una enorme bandera chilena mientras bombardeaba el fuerte peruano. Le salió al frente el también monitor Manco Cápac y logró impactar al Huáscar con varios proyectiles. Uno de ellos mató a Thomson. Después de la guerra, el monitor sufrió algunas modificaciones y en el año de 1891 participó en la guerra civil de Chile de parte de fuerzas congresistas que derrotaron al presidente José Manuel Balmaceda. Finalmente para 1896, la nave fue dada de baja por la explosión de una de sus calderas, para luego convertirse en un museo.

Hoy, el Huáscar cuenta con una pequeña tripulación que junto a los grumetes de la cercana isla Quiriquina se encargan de mantenerlo en buenas condiciones y de atender al público. La entrada cuesta 1.000 pesos chilenos (unos US$1,40 dólares). Allí, hay cuatro monolitos dedicados a los héroes caídos a bordo: el peruano Miguel Grau y los chilenos Arturo Prat, Manuel Thomson y Juan de Dios Aldea.

La iniciativa de un museo flotante la tuvo el comandante jefe de la Segunda Zona Naval, Pedro Espina Ritchie, entre los años 1951 y 1952. Esto se hace para resaltar la relevancia que tuvo tanto para Chile como para Perú y hacer una especie de lugar donde se honrara a los marinos de ambos bandos. En 1995, Chile recibió la condecoración Maritime Heritage Award, que premia el patrimonio marítimo, por el trabajo de restauración del monitor Huáscar, que en la actualidad es el segundo museo más visitado de Chile.

La decisión que el Huáscar regrese a Perú, es únicamente de Chile.

Antes de embarcarse para participar en el combate de Angamos, acudió al Convento de los Descalzos del Rímac, donde se confesó y recibió la comunión.

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