Entrevistas

Alonso Cueto: Estoy seguro que el virrey Amat estuvo enamorado de La Perricholi, pero no sé si ella de él

11 de noviembre de 2019
Alonso Cueto recomienda a los jóvenes leer, escribir y vivir mucho.

Alonso Cueto fue uno de los invitados del Hay Festival 2019 para comentar sobre su buena novela “La Perricholi: Reina de Lima”. El texto resulta revelador porque rompe con una imagen prejuiciosa de este personaje y describe una época valiosa en el Perú. Además, que tendría raíces arequipeñas, porque su padre nació en la tierra del Misti.

Por: Christiaan Lecarnaqué L.

-¿Es cierto que su interés por Micaela Villegas, La Perricholi, nació en una excursión escolar a una casa que no necesariamente tenía que ver con la historia del personaje?

Sí, cuando estuve en el colegio fuimos a un edificio colonial que se llama La Quinta de Presa en Lima. El guía nos dijo que allí había vivido La Perricholi y nos enseñó una tina donde según él se había bañado ella. Entonces yo me imaginé a La Perricholi en la tina, cubierta de agua. Luego de unos años me enteré que no era cierto, que ella nunca había estado allí, que no era su tina. Pero la imagen había quedado.

Lo que me fue interesando de ella fueron sus contradicciones. Era una mujer a la vez vulnerable y decidida. Despreciaba la aristocracia, pero quería impresionarla. Tenía un lado de su vida mundano, pero también era religiosa. Con su vida como actriz y empresaria, hace algo como los próceres de la independencia en el lado militar, ella lo hace en el campo social y cultural. Es decir, atacar el sistema, subvertir las categorías que impone la sociedad y eso es algo que tiene una importancia enorme antes de la independencia. Incluso el hijo que tiene ella con el virrey (Amat) es uno de los que firma el acta de independencia.

Es un personaje que me fascinó siempre. Cuando uno se fascina con un personaje, puedes convivir con él, estar con él durante muchos años. En ese tiempo sentía que la acompañaba, que la perseguía, que ella me hablaba, que estábamos juntos, y uno logra eso con alguien a quien quiere mucho. Creo que uno quiere mucho a alguien a quien uno no entiende bien del todo, que es lo que me pasa con ella todavía.

-Usted le dedicó ocho intensos años a esta investigación. Además de fascinación, ¿hubo una obsesión con el personaje?

Es necesaria tener una obsesión los personajes de una novela, porque tienes que dedicarle todos los días a este personaje. La obsesión es fundamental para poder seguir adelante. Me obsesiono con todos mis personajes. No hay manera de que no lo haga. Quiero saber más, quiero entender más, quiero desconcertarme más con ellos.

-¿En ese proceso hubo algunas dudas? ¿Cuándo reparó en que estaba listo para escribir la novela?

Es un proyecto que tenía hace muchos años. Gracias a unas descargas académicas que me dio la universidad donde trabajo pude terminar la novela. Lo más difícil de una novela es la estructura, es encontrar el armazón. Tienes mucha información y cómo la organizas es lo que me costó más.

-Si bien está inspirada en hechos reales, ¿usted se tomó algunas licencias históricas?

Me tomé algunas licencias. Por ejemplo, qué pasa en la cabeza de ella, como es la vida sexual de ella y el virrey. No hay una imagen de ella fidedigna. Todo lo que hay son dibujos y se le atribuyen a ella. Pero nadie la dibujó, nadie la pintó. Hay descripciones de cómo era ella verbales, pero no hay descripciones visuales. En cambio, sí hay del virrey Amat.

-Recordaba de su libro que el primer encuentro sexual entre el virrey y La Perricholi define a los personajes. Porque Amat desea el cuerpo de Micaela, pero a ella se le nota distante.

Él era muy mujeriego. Estaba con una mujer y la dejaba. Lo interesante es que se llega a enamorar de ella. Estoy seguro que él se enamoró de ella, no estoy seguro que ella se enamoró de él (ríe). Creo que se enamoró de ella, pero arriesgó mucho para estar con ella. Arriesgó su reputación, su imagen, su condición de virrey, porque recibió muchas críticas. Ella pierde a su padre, puede ser que el virrey haya sido un reemplazo de la figura paterna.

-O el virrey representó una oportunidad para recuperar la fortuna.

Quizás (ríe), pero eso es lo interesante. No estamos seguros.

-¿Por qué se dio ese flechazo del virrey hacia Micaela? Porque en el libro usted describe un primer encuentro donde a Amat se le nota interesado en ella.

El virrey era catalán y tenía muchos enemigos en la aristocracia peruana. Él comparte con ella el hecho de ser marginado. Porque al ser catalán estaba un poco marginado, y ella al ser aristócrata también. Hay algo que los une. 

-Usted dice que arriesgó, pero cuando Micaela Villegas le pide formalizar la relación, él se niega.

Lo que pasa es que él habría tenido que pedir un pedido especial al rey para casarse, ella no quería irse a España. En el fondo ella no quería casarse con él. El virrey pertenece a una familia donde el hermano mayor es quien recibe todos los honores del padre, pero quiere demostrarle a su hermano mayor y a su padre que él es alguien digno. Y ser virrey del Perú en esa época era muy importante. Además, hace una obra interesante, porque expande la ciudad, hace la plaza de Toros de Acho, remodela las calles, hace las acequias. 

-Usted describe a una mujer independiente y decidida a tomar las riendas de su destino, pero en el imaginario popular es una mujer fácil, oportunista e interesada.

Es injusto. Ella emprende una carrera como bailarina, actriz, y luego como administradora de un teatro. Después como empresaria de un molino donde le va bien donde tiene varios esclavos. Tiene una casa muy grande. Es el caso de una mujer de éxito. Había algo en ella de coqueta y seductora, pero no era el único lado.

-Actualmente las mujeres independientes no son muy bien vistas por la sociedad

Efectivamente, esa figura sigue funcionando. Hay muchos casos, antes de La Perricholi, de mujeres que han tenido capacidad como empresarias, y eso es algo que ahora se está reconociendo.

-Lo revelador del libro es que era una mujer piadosa. Fue una de las benefactoras de la iglesia de Las Nazarenas que cobija al Señor de los Milagros.

Efectivamente y hay el famoso episodio de la carroza del Santo Sacramento en el que ella está en esa carroza y la dona a un sacerdote.

-¿El padre de La Perricholi tiene raíces arequipeñas?

Claro. Joseph Villegas era arequipeño y se casa con una arequipeña.

-¿Y ella estuvo en Arequipa?

No. Sí parece que estuvo en Huánuco. No nació allí, sino en Lima.

-Su libro es una clase de historia, porque la vida de La Perricholi se contextualiza en episodios históricos.

Es que la historia del Perú es fascinante. Está llena de personajes fascinantes. Es una época de mestizajes, de cruces, de contradicciones. Creo que los novelistas peruanos tenemos un gran compromiso y un reto para estar a la altura de esa historia.

-¿Es complicado hacer una novela histórica?

Lo más importante a considerar es que es una novela y todo lo que sea la investigación histórica están al servicio de contar una historia con minúscula, que no te importe la ambientación de una época, sino en la medida en que contribuye a hacer más vivos los actos de los personajes, más vivos. Hay muchos datos históricos que pueden ser interesantes, pero si no contribuyen a la historia, a la novela, no sirve. Me metí a estudiar las monedas de la época, pero no funcionó. En cambio, los vestidos y comidas, sí.

-Hay que animar a más escritores a hacer novelas históricas.

Por supuesto. Somos un país con una gran historia, los novelistas tenemos que estar a la altura de esa historia.

-Sus libros han llegado al cine. ¿Esta novela podría adaptarse?

No lo sé de algún interés por adaptarla al cine. El cine es algo que siempre me interesa.

 

-¿Le gustan las adaptaciones de sus libros?

Sí, hay una futura adaptación de “La mujer ballena” que lo hará Daniel Rodríguez.

-¿Cómo mantiene la energía para entregarnos estas buenas novelas?

No lo sé. Me levanto y lo único que se me ocurre es ir a escribir. Nadie me lo ha pedido. Me piden dar una clase, un artículo, pero no me piden hacer una novela. Recuerdo una respuesta de Borges cuando le preguntan: ‘¿Por qué escribe usted?’ y contesta: ‘para evitar el arrepentimiento que sentiría si no escribiera’. Si no escribiera me sentiría mal. Hay una frase de Marguerite Duras que dice: ‘escribo para averiguar qué escribiría si escribiera’. Me parece interesante escribir como una exploración de uno mismo, como una manera de entenderse uno mismo, como un autoanálisis.

 

-¿Usted es un escritor disciplinado como Vargas Llosa?

Todos los días escribo. Si no lo hago pienso en lo que voy a escribir.

 

-Conozco a jóvenes que quieren escribir, pero están con la indecisión de hacerlo o no. ¿Qué sugerirles?

Una vez un amigo le preguntó a Julio Cortázar que había que ser para ser un gran escritor. Le contestó: ‘escribir mucho, leer mucho y vivir mucho’. Esa es una buena respuesta, pero con la salvedad que vivir mucho no quiere decir que te vas a trepar al Misti o te vas a ir al Colca a las 5 de la mañana, sino que vas a vivir interiormente mucho, vas a sentir mucho.

-Hay novela para el próximo

Ha salido una novela Palabras de otro lado, que está en las librerías. Próximo año posiblemente (haya una novela).

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