Arequipa

Amigos, siempre amigos: los íntimos que dejaron a Zegarra

29 de diciembre de 2019

Abandonos, desidia y resultados de una campaña política en la que se perdió una candidatura y, al parecer, también amistades.

Por: Roy Cobarrubia V.

El 7 de octubre de 2018 sucedió. Alfredo Zegarra miraba al piso, respiraba hondo y se movía ansioso. “La subsistencia de nuestro movimiento está totalmente garantizada”, dijo. Eran más de la nueve de la noche y el hombre de mostacho prominente se quejaba en el hotel Casa Andina de haber sido víctima de 18 candidatos, de las redes sociales e incluso de los medios de comunicación, durante las elecciones regionales y municipales de la que quedó excluido.

El “bigote que trabaja”, apodo y fórmula que repitió por tercera vez en la campaña hacia el Gobierno Regional de Arequipa (GRA), expresó, mientras descendía de unas gradas que “Arequipa Renace (AR)”, movimiento que fundó, seguiría siendo la primera fuerza de la región. El jueves 19 de septiembre, un año después de esa escena y mientras cargaba unas bolsas de papel en la Convención Minera – Perumin 34, expresó como si fuera un secreto: “Me traicionaron, fueron desleales. Decían para el doctor, el doctor dice, el doctor pide, y yo nunca pedí ni requerí nada”. Esa vez no quiso ahondar en el tema y no lo haría, seguramente porque así es Zegarra, un hombre que habla por demás sin darse cuenta o que habla premeditadamente de manera calculada, un sujeto que a veces es mitómano, y otras, como dice su propia gente, impulsivo.

Ángel Chura Pineda, trabajador municipal durante la gestión de los dos periodos del “Doctor”, como le dicen a Zegarra, no quiso hablar de la campaña. El tema para muchos miembros del “arbolito”, apodo ganado por su símbolo, es como nombrar al diablo. Sin embargo, entre líneas y con el miedo de quien no quiere develar un asesinato, declaró: “Faltaba un Arango en la campaña, se sentía que todos eran líderes. Un venezolano que apoyó como fotógrafo dijo una vez: falta más indios y menos caciques”.

Chura, ese 26 de septiembre y por la tarde en la Feria Internacional del Libro, en el Parque Libertad de Expresión, contó que en la campaña se encargó de ser relacionista público y que esos días de caminatas Zegarra vivió desconfiado, viajaba poco, y le buscaban mucho, pero no para apoyarlo, sino para pedirle favores de alcalde provincial.

¿Por qué es que perdió Zegarra? Gonzalo Banda Lazarte, docente de la Universidad Católica San Pablo, y actual asesor de comunicaciones del alcalde de Arequipa, Omar Candia, opinó el 27 de septiembre en la casa del expresidente José Luis Bustamante y Rivero, personaje que lleva el nombre del distrito en el que Zegarra fue alcalde en dos oportunidades: “Acusó el desgaste de la gestión municipal, y creo que la revisión de su gobierno no tuvo el suficiente empuje para impulsar las principales reformas que necesitaba Arequipa. Esa ausencia de resultados de su gestión municipal le terminó costando una gran desaprobación ciudadana”.

¿Un hombre puede cambiar la historia de una campaña política? Para los militantes de AR, sí. Víctor Arango, amigo, gerente y confidente de Zegarra, murió en marzo de 2015. Doce años antes organizó, colaboró e impulsó el proyecto de la creación del movimiento verde, una agrupación que nació en La Pampilla en la misma casa de Zegarra. Arango, según los que lo conocieron, era el hombre al que todos le rendían cuentas, durante la primera campaña, en la primera gestión municipal que dirigió el líder de AR y la segunda campaña y parte de la segunda gestión del “Doctor”.
“Arango solucionaba los problemas antes de que lleguen a despacho”, dijo Gilmer Condori Álvarez, quien se ocupó de ser coordinador de Comunicaciones de AR y de la imagen de Zegarra durante su período como burgomaestre.

“Después de la muerte de Víctor Arango se descontroló todo. El doctor Alfredo comenzó a hacerse cargo de sus cosas, porque lo que veía Arango lo tuvo que asumir el doctor porque él ya no confiaba en nadie. Arango le veía sus finanzas, reuniones, y temas personales”, contó Condori el 25 de septiembre sentado en la sala de su casa, ubicada en la avenida La Paz.
El 30 de septiembre, Carlos Velásquez Obradovich, en un snack de la Av. Independencia, mira a los costados: “Zegarra no es desleal, los funcionarios al que él apoyó cuando era alcalde lo dejaron, Javier Ísmodes, nos quitó nuestros votos, nuestra gente”.

Velásquez lo piensa y luego dice “Joel Pinto”, el nombre no es conocido, pero en la historia de la candidatura fallida del hombre que decía nunca haber perdido, termina de ser una pieza importante. Al hombre le encargaron coordinar y establecer alianzas con los candidatos en Condesuyos, pero en un determinado momento por algún motivo terminó por irse de las filas verdes, algo que también hicieron los candidatos de ese lugar.

Ismael Ortiz, exsubgerente de Circulación Vial y quien estuvo al frente de la campaña, tiene la firme convicción que algunos personajes, los “amigos de Alfredo” dejaron de creer en Zegarra. El 14 de octubre sentado en la cafetería La Miel de la Av. Estados Unidos expresó: “Más que discrepancias hubo deslealtad por muchas personas, hubo un poco de buscar sus propias ambiciones políticas”.

¿Cansancio político o falta de amistad? El lema de AR desde que apareció fue “Amigos, siempre amigos”, y el que utilizaron para la campaña regional era “Unidos lo podemos todo”. Para el regidor por dos períodos Daniel Muñoz Lazo, y quien alguna vez juraría “hasta la muerte por Zegarra” cuando asumió el cargo municipal, no fue que se alejaron, sino que una “triada dorada”, no dejó que se le acerquen.

Es un sábado 26 de octubre y Muñoz, pegado a la ventana de un bus de transporte público dice que intentó apoyar a su líder, pero que quienes estaban al frente de todo, Ortiz, Mario Melo (que fue regidor y secretario provincial de AR) y Marcos Hinojosa Requena (gerente de Transporte y Seguridad Ciudadana, ambas gestiones cuestionadas), se lo impidieron. “Lo encierran, lo encapsulan al doctor, yo encontré ese muro, era notorio”. Como Muñoz, Carlos Sánchez Salinas, que ocupó el cargo de subgerente de Turismo y Relaciones Exteriores en el concejo provincial, y Ricardo Grundy López, que se desempeñó como regidor y asesor municipal, decidieron tomar otro camino. Los lemas quedaron destruidos, se crearon diferencias y se estudió en qué lugar se estaba mejor. Además de los encapsulamientos, Zegarra cargaba una mochila pesada. Una denuncia de corrupción en la que se involucraba a José Cavero Astete, uno de sus funcionarios de su gestión municipal por el caso “Los Malditos de Chumbivilcas”, un tema que lo comenzó a hundir. Por otro lado, Hinojosa era señalado de favorecerse de Seguridad Ciudadana y Ortiz, arrastraba una mala imagen por el servicio de grúas.

¿Qué pasó? ¿Por qué se alejaron y optaron por irse con Candia, una división que fue notoria? El jefe de campaña del candidato provincial de Candia, Fernando Figueroa Calachahui, dilucidó un 21 de noviembre en el Palacio Municipal en pocas palabras lo que pasó: “Había dos grandes facciones. No nos separamos. Hasta cierto punto, pero luego cada cual tomó su propia estrategia. ¿Por qué se fueron con Omar? Pues lo que pasó era que él era más abierto, más amigo”.

Grundy, cuenta que se fue porque los miembros de AR nunca distinguieron el tema partidario. “Dejar ir a sus candidatos fue un grandísimo error, Zegarra se quedó por 5 mil votos”, expresó el 10 de noviembre al hacer alusión que solo con la provincia de Condesuyos, Zegarra terminaba por pasar a segunda vuelta. Grundy terminó por darse cuenta que Zegarra tenía todo en contra, y al parecer, aunque no lo dice, se alejó porque observó que la situación interna de AR no daba para más y que los errores que fueron sumándose era irreparables.

Zegarra una mañana, según Condori, de la mano de Hortensia Calderón Hilacondo, quien fue subgerente de Educación y Cultura, junto con el grupo de publicidad digital “Yolomedia”, grabó un video de Zegarra abrazado a un árbol, un video en donde suplicaba un voto, una cereza del pastel de una mala campaña.

Cascely Calisaya Mamani, candidato por AR al distrito de Mariano Melgar fue sacado de contienda por no haber declarado un coche en su hoja de vida, el candidato Raúl Cáceres que por breves momentos fue candidato por AR a la provincia de Castilla cambió de bando, y Joel Pinto terminó por irse y dejar sin postulantes al “arbolito” en Condesuyos. A este último muchos le señalan, pero él dice que se apartó porque la triada era soberbia, desordenada y sin visión.

Es 24 de noviembre, Zegarra ha vuelto a su puesto de doctor en el Hospital Honorio Delgado, y del tema no desea hablar, parece ser orgullo, o que lo ha reflexionado mucho mejor. Miente, promete que en una próxima vez se podrá hacer una entrevista, pero no sucede. Quizás es algo aprendido de alcalde o simplemente que no desea aceptar que su movimiento político, como un árbol viejo, ha terminado por morir y comenzar a secarse, pues después del proceso electoral muchos renunciaron y otros comenzaron a evitar ser vistos con él, con “el doctor”, al menos en público.

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