Arequipa

Adultos mayores en Sachaca buscan saber leer y escribir

Por diversas circunstancias, quienes ahora forman parte del grueso grupo de los adultos mayores en Arequipa, no tuvieron la oportunidad de  educarse cuando fueron niños y a pesar del tiempo, no pierden las esperanzas  de  saber cómo escribir su nombre o de conocer los números para hacer una llamada telefónica.

16 de abril de 2018
Fuente de imagen: El Pueblo

Por diversas circunstancias, quienes ahora forman parte del grueso grupo de los adultos mayores en Arequipa, no tuvieron la oportunidad de  educarse cuando fueron niños y a pesar del tiempo, no pierden las esperanzas  de  saber cómo escribir su nombre o de conocer los números para hacer una llamada telefónica.

Solo en el distrito de Sachaca hace un año se inscribieron 33  ancianos para poder alcanzar sus logros, 15 de ellos internados en el albergue María Sánchez, mientras que los otros se congregaron desde  diversos pueblos en un local cedido por el municipio distrital.

Hasta allí llegan con sus cuadernos bajo el brazo para lograr darle  significado a los extraños símbolos que toda la vida han  visto, pero que nunca tuvieron  la oportunidad de conocer. Requieren de por lo menos  dos años  para conocer lo más básico, el abecedario y su conjugación para lograr escribir sus nombres y los números como para saber sumar y restar.

“Para algunos no es muy fácil poder aprender, debido a los  problemas que se contraen  con la edad, donde las personas ya tienen algunas facultades menguadas,   como una débil memoria, algunos con enfermedades  como el Alzheimer, demencia senil y otras que  hacen que con ellos se tenga  un  trabajo lento, a los que hay que repetirles mucho la lección”,  dice el director del Centro de Educación Básica Alternativa, César Augusto Mazzeira.

Doña María, quien pasó hace mucho de los 60 años, dijo que  a ella  no le dieron la oportunidad de educarse, ya que la prioridad se la dieron a sus hermanos varones, además porque había mucho que hacer en la casa, pero siempre tuvo la curiosidad de leer un texto.

A ella le comenzó a ayudar uno de sus nietos para enseñarle el significado de algunas letras, lo que le hizo que se interesara en querer aprender y a través del Vaso de Leche se informó que había esa posibilidad.

Así como un día fueron abandonados por malos hijos, tampoco tuvieron la dicha de aprender a leer o escribir, negándoles la oportunidad de ser diferentes y posiblemente haber tenido una mejor calidad de vida. Esos son los ancianitos que viven en el albergue,  hasta donde acuden los docentes especialistas en Educación Básica, los que retomaron el  programa de alfabetización que impulsó el Gobierno hace algunos años, buscando erradicar el analfabetismo del país.

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