Arequipa

Aprendiendo a sumar y restar a los 60 años tras las rejas del penal de Socabaya

13 de marzo de 2019
Integrar estos talleres ayuda a bajar su condena.

Un total de 152 internos del penal de Socabaya buscan culminar sus estudios en el Centro de Educación Básica Alternativa (Ceba) “Hijos de Dios”, instalado en el interior del recinto penitenciario. Con mucho entusiasmo ayer se realizó el inicio de clases.

Rompiendo barreras. Estanislao Flavio Taya Guerra con casi 60 años de edad es uno de los 152 internos del penal de Socabaya que en el 2019 se matricularon para estudiar en el Centro de Educación Básica Alternativa “Hijos de Dios”, instalado en el recinto penitenciario.

Fue recluido en agosto del 2015 y no saldrá en libertad hasta el 2022, en que culmina su condena. Asegura ser inocente del delito imputado. No obstante, reconoce haber cometido muchos errores en la vida, los que espera enmendar en esta “segunda oportunidad”.

Es natural de Orcopampa (Castilla), y toda su vida estuvo dedicado al campo. Al colegio solo fue hasta el segundo grado de primaria debido a que prefirió trabajar para ganar dinero. Pero ahora en el encierro se ha dado cuenta que el dinero no lo es todo, y decidido a cambiar está aferrado a los libros y cuadernos en busca del camino correcto.

“Le estoy poniendo mucho empeño al estudio, porque deseo terminar la secundaria aquí, lo más difícil son las matemáticas, eso de sumar y restar me está costando pero lo estoy logrando”, sostuvo emocionado ocultando unas lágrimas de felicidad, pues es uno de los internos más destacados del nivel avanzado del centro de estudios.

INICIO DE CLASES

Ayer fue un día especial para los internos del Penal de Socabaya, ya que se dio inicio al Año Escolar. Hubo ambiente de alegría y también promesas de recuperar con la educación la tan preciada libertad, y es que los reos que se animan a estudiar obtienen algunos beneficios como la reducción de penas, según manifestó Eliana Zegarra Quispe, directora del CEBA “Hijos de Dios”.

Pero sobre todo los estudiantes tienen la ventaja de concluir los estudios del nivel primario y secundario sin costo y cursar una carrera técnica más adelante para emprender un negocio y reinsertarse en la sociedad como personas de bien.

El mensaje de reinserción cada vez lo van entendiendo más internos del hacinado penal, y esto se aprecia en la creciente lista de inscritos para estudiar en el CEBA. En el 2017 solo hubo 120, mientras que en 2018 la cifra incrementó hasta 155.

Zegarra Quispe resaltó asimismo que de los 152 internos registrados en el 2019, un total de 19 son analfabetos, toda vez que nunca en sus vidas habían pisado un colegio y por lo tanto recién aprenderán a leer y escribir -incluso- sus propios nombres.

La jornada diaria empieza a las 08:00 y concluye a las 12:45 horas de lunes a sábado. Son cuatro horas diarias dedicadas al estudio, donde parte del penal se convierte en un salón de clases, con plana docente y alumnos ávidos de conocimiento.

DATO

En el Centro de Educación Técnica Productiva (Cetpro) “Hijos de Dios” actualmente reciben capacitación otros 260 internos en un total de 12 carreras técnicas como carpintería, zapatería, tejido a máquina, manualidades, confecciones textiles, gastronomía y otros.

Compartir

Leer comentarios