Arequipa

Arequipa: la segunda ciudad de mayor tráfico de animales

13 de enero de 2019

Especies más comercializadas son monos, loros, tortugas e iguanas cuyo precio en el mercado ilegal llega hasta los S/ 1500. Durante el 2018, el Serfor rescató a 177 animales vivos, otros 34 fueron hallados muertos. Sin embargo, en la práctica solo el 10% puede regresar a su hábitat natural. El resto tiene un final triste y debe ser derivado a zoológicos y albergues por su alta dependencia del ser Humano.

En Arequipa, los animales silvestres no solo son vistos como mascotas, sino como insumos para el curanderismo y mercado esotérico, un mercado que crece peligrosamente. El año pasado, Serfor sancionó con multas a 37 personas con multas de hasta S/ 40 mil.

Por: Elizabeth Huanca U.

Arequipa, después de Lima, es la segunda ciudad del país donde existe mayor tráfico de animales silvestres.
Solo durante el 2018, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) realizó más de 100 operativos para rescatar a especies que pretendían ser comercializadas en el mercado “negro”. El resultado de estas intervenciones fue dramático, se recuperó 211 especímenes 177 lograron ser salvados vivos, lamentablemente 34 fallecieron.

El administrador técnico del Serfor en Arequipa, Luis Felipe Gonzales Dueñas recuerda que el comercio ilegal de animales silvestres es alto porque la demanda es alta y cada año crece más. El tráfico de fauna silvestre es la cuarta actividad ilícita a nivel mundial que mayor movimiento económico genera. En el Perú el patrón se repite y en Arequipa también. Por ejemplo, un mono machín puede costar hasta S/ 1500. Los mercados dejan de ser poco a poco el foco de venta, el comercio ahora se hace a pedido y través de redes sociales.

MASCOTAS Y CURANDEROS
Gonzales Dueñas explica que las personas han dejado de ver en los perros y gatos a sus mascotas predilectas y hoy optan por nuevas especies, prohibidas por la ley. Así, los especímenes más comercializados son los monos, loros, guacamayos, tortugas e iguanas. Estos provienen de regiones del Norte, Puno y Madre de Dios. La captura de estos involucra sangre y muerte. Por ejemplo, para atrapar un mono bebé, se debe matar a la madre. En la práctica se cree que para que uno de estos animales llegue a la ciudad, diez mueren en el camino.

No obstante, estos no solo son adquiridos como mascotas; en los últimos años, el mercado del “curanderismo” o “medicina natural”, así como lo “esotérico”, ha generado que el comercio de fauna silvestre despunte.
Gonzales Dueñas cuenta que en el primer rubro las especies más demandadas son las ranas, lagartijas, culebras, en el segundo, los quirquinchos son los más maltratados. “Las ranas son usadas en caldos, jugos como potenciadores sexuales, las lagartijas como una especie de pomada para los golpes y los quirquinchos en los rituales de curación o esoterismo”, lamenta.

En la data de las intervenciones del Serfor se advierte que se rescataron 31 ranas disecadas, así como pieles y colas de zorros, venado taruka, gato montés, vizcacha, parihuana (cráneo), mono, vicuña y macerados de culebra.
El comercio de animales silvestres es castigado con multas económicas altas que van hasta las 5000 Unidades Impositivas Tributarias (UIT). La sanción es para quien vende así como para el que compra. Las penas también involucran procesos penales y cárcel. Lamentablemente en la ciudad, a la fecha no hay penas privativas de la libertad. Sin embargo, el Serfor producto de estos operativos, abrió procesos administrativos y logró sancionar a 37 personas. En algunos casos se impuso penas pecuniarias equivalentes a S/ 48 953.

TRISTE REALIDAD
La realidad del comercio ilegal de animales casi nunca tiene un final feliz. Gonzales Dueñas señala que si bien, en varias ocasiones se rescata animales silvestres vivos, el problema es regresarlos a su hábitat natural.

En la práctica, solo el 10% de animales logran ser devueltos a sus lugares de orígenes. El resto al haber sido sometidos quedan imprentados, es decir dependen del hombre para vivir. En ese sentido, “regresarlos a su territorio es echarlos a una muerte segura”.

Dueñas evoca la historia de un cóndor capturado en Chojata (Moquegua) y que fue adoptado por la población como mascota por varios meses. Al descubrir el caso, personal del Serfor acudió al ave, pese al reclamo de los pobladores que en un inicio impidieron su traslado. Finalmente el animal fue rescatado, pero por el tiempo transcurrido había sido improntado. A la fecha, permanece en un albergue con pocas posibilidades de regresar a los aires. Lo mismo ocurre con las águilas del Colca y los monos que llegan a la ciudad.

Los zoológicos, bajo ese criterio se convierten en el nuevo hogar de esos animales. Dueñas refiere que se ha llegado a tal punto de saturación que muchos de estos recintos se niegan a recibir a más animales por falta de espacio. “En Zoomundo por ejemplo ya no nos quieren recibir a ningún mono”, lamenta.

Otras especies como ranas y lagartijas tienen mejor destino y suelen retornar a sus hogares naturales. Durante el 2018, el Serfor liberó a 85 de estos especímenes, la misma suerte corrieron un cernícalo y un pato andino. Las ranas por ejemplo, fueron llevadas hasta el Lago Titicaca de donde nunca debieron haber sido extraídos.

ANIMALES RESCATADOS
Lagartija 65
quirquincho 07
iguana 01
Nutria 01 (muerta)
Puma 01
Tortuga Matelo 05
Pihuicho 05
Agulicho 05
Águila 09
Halcón peregrino 01
perico 03
Mono aullador 03
Mono Machín 06
Mono araña 01
Mono ardilla 01
Culebra andina 01
Sapo 02
Picuro 01
Cernícalo 01
rana 20 (31 disecadas)
Lobo Chusco de mar 01
Loro frente roja 01
guanaco 01
vicuña 01 (vivo)
guacamayo 02
loro ojiblanco 01
loro cabeza roja 03
zorro gris 01
condor 02
Catí 01
gallareta 01
garza 01
cotorra 02
lagarto 10
tarántula 01
tortuga 07

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