Arequipa

Chaque arequipeño: Usaron 106 kilos de carne y 118 kilos de papa para más de mil platos

11 de diciembre de 2018

Chaque arequipeño. Los platos fueron repartidos gratis en la plaza San Francisco.

Una hora y media antes de la invitación formal para degustar el tradicional chaque de tripas, ya había decenas de personas esperando las humeantes ollas en la plaza de San Francisco, mientras que jovencitos cantantes entonaban melodiosas canciones criollas.

Fueron necesarios 18 kilos de tripas, 106 kilos de carne de res, unos 118 kilos de papas que luego de peladas fueron machucadas. Tres grandes zapallos, 19 apios, 12 poros y 25 cebollines le dieron el sabor. Los 14 kilos de huesos acentuaron el gusto junto a los 14 kilos de cecina.

Fredy Escalante Cornejo, director del instituto Manos Latinas, que se encargó de la preparación junto a decenas de estudiantes de chef, indicó que el plato también llevó varios kilos de habas, repollo y más de 30 kilos de chuño.

En una camioneta fueron trasladadas las siete grandes ollas con 250 a 350 raciones cada una de ellas. De inmediato la gente empezó a formar cola, aunque luego se les invitó a sentarse alrededor de una mesa, a donde les llevaron los pequeños platos conteniendo la aromática merienda.

Esta vez fueron más de mil 70 raciones, que año a año se van incrementando conforme se incrementa el público usuario y el objetivo, según el organizador, es rendir tributo a la virgen del Rosario, patrona del instituto y del barrio del Solar.

Desde hace ocho años que se reparte el chaque de tripas, que es acompañado por el famoso tocto o chicharrón, canchita y hierbas frescas que se esparcen por encima para asentar el sabor. En un principio se hacía el reparto en el barrio del Solar y era una preparación que hacían las familias del lugar, que comenzó con no más de 500 platos para los invitados.

El objetivo, dijo Escalante, es que este plato no desaparezca de las mesas arequipeñas los días lunes que tradicionalmente se prepara, ya que es uno de los más antiguos que existe en Arequipa, según la literatura encontrada.

Cusco también se atribuye este potaje como propio, o por lo menos originario de allí, pero no hay documentación que lo sustente.
Lo cierto es que la combinación de todos los ingredientes provoca al paladar con tan solo observarlos en las ollas y podría satisfacer los gustos más exquisitos de los peruanos.

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