Arequipa

Cinthia Tello Preciado pidió la custodia de la bebé Luciana

13 de enero de 2019

Desde la comodidad de su casa, Cinthia Tello Preciado, acusada de pertenecer a una red criminal de trata de personas, cuenta cómo una bebé recién nacida que no era suya llegó a sus brazos, sus días de encierro, la relación con su expareja y exdirector general de la Policía Nacional, Raúl Becerra Velarde, y su deseo de nuevamente cargar a la pequeña que ahora cumplió siete meses.

Por: Jonathan Bárcena C.
Fotos: Miguel Zavala D.
El Poder Judicial liberó a todos los implicados en la presunta red criminal de trata de personas que en noviembre del año pasado fueron detenidos. Los jueces no encontraron suficientes pruebas ante la acusación fiscal y les dieron comparecencia simple o con restricciones. La sindicada como cabecilla, Cinthia Carolina Tello Preciado, fue una de las últimas en salir y a semanas de su liberación cuenta su verdad.

– ¿Cómo es que Luciana llega a su vida?
Estuve en estado y pierdo a mi hijita de más o menos tres meses y medio.

– ¿Cómo así pierde a la bebé?
Como estaba en eventos de aquí para allá, en desfiles y todo lo que implicaba mi trabajo, creo que eso complicó mi embarazo. Lo más triste es que a mi hija biológica (Daleska) ya tenía una idea que iba a tener una hermana o hermano, porque no sabíamos si iba a ser mujer u hombre. De un día a otro que te digan que el bebé está sin latidos es un sufrimiento.

– ¿Por qué no le comunicó nada a su pareja?
Porque ya estábamos mal en la relación.

– ¿Por qué se quiebra la relación?
Se quiebra porque a él no le gustaba que yo trabaje, que esté en esos ajetreos de los desfiles. Quería que busque otro trabajo independiente.

– ¿Por qué no le gustaba?
La verdad que no sé.

– ¿Celos?
No podría responder, pero él no quería. Y yo, tuve miedo de comunicarle que había perdido la bebé porque sentí que iba a culpar a mi trabajo y me iba a echar en cara sus advertencias.

– ¿Alguna vez la agredió?
No, de ninguna manera. Lo que pasa es que él siempre quiso que tengamos tres niños, pero no pude. Más pudo mi miedo, mi tristeza que de repente me llevó a hacer lo que yo hice.

– ¿Qué hizo?
Fui a los albergues a ver una adopción legal, pero por el tema de la edad de mi pareja no se podía. El límite era 58 años y él tiene 62.

– ¿Rocky era su chofer?
Sí.

– ¿Ud. le pide a Rocky conseguir la bebé?
Yo no le pido, él vio todo mi sufrimiento, paraba triste, ya no iba al trabajo, a la municipalidad, solo estaba en mi casa. Le decía que se vaya, como que ya lo estaba botando del trabajo porque en verdad estaba triste.

– ¿Él sabía de esto?
Sí, él (Rocky) me llevaba al psicólogo, entonces me preguntaba sobre el embarazo, ahí fue cuando le cuento lo que había pasado.

– ¿En qué fecha fue eso?
Te estoy hablando en setiembre del año pasado. Él fue quien me dice que se podía adoptar, yo le dije que no podía y ahí quedó todo. Jamás lo mandé para que busque una bebé o que él me diga que iba a buscarla. Yo seguía con mi mentira y mi pareja no me preguntaba nada.

– Pero, su pareja dijo que le preguntaba por su estado
Esporádicamente.

– ¿Le daba dinero?
Me dio el dinero para dar a luz. Tres días antes del 18, fecha en que nace la bebé, Rocky me dice que hay una niña que la van a abandonar.

– Que la iban a abortar…
No, me dijo que la iban a abandonar. Insistió y me dice que es una niña bonita y que en verdad la van a botar a la basura. Yo confundida le pregunté qué hago y pensaba.

– ¿Pagó por Luciana?
Que quede bien claro que a la señora (Ana Huicho Luna) nunca se le dio dinero por la bebé. Ella dio a luz y se debía pagar su cesárea, sus tratamientos. Pero, fijar un precio por la niña nunca hubo eso.

– En la declaración de Ana Huicho y Anacleto Chuctaya, ellos dicen otra cosa.
Ellos dicen que fue para los medicamentos.

– Dicen que en el estacionamiento de la clínica les dan dólares, que al cambio salía 4000 soles, por la bebé
Eso sí no sé.

– ¿Están mintiendo?
(Lo piensa), creo que sí. Solamente fue para su medicina, para su tratamiento. Imagínate, la señora estaba diciendo que la iba a botar a la basura.

– ¿El dinero para las medicinas sale de Ud.?
Claro.

– ¿Cuánto le dio?
Yo creo que unos 3000 soles, no puedo afirmar un precio. Pero obviamente fue para las medicinas.

– ¿Nunca tuvo la intención de comprar a esa bebé?
No, porque en todo momento, hasta Rocky declara, que a la bebita la querían botar, dejarla por ahí y bueno así llegó a mis manos.

– ¿Ud. va a la clínica cuando nace Luciana?
Nunca.

– ¿Fue Rocky quien se la lleva?
Exacto.

– ¿Cómo fue su relación con Luciana?
Yo vi a Lucianita chiquitita. Raúl, mi pareja, casi no iba a la casa. Ese día, a las 12 de la noche lo llamo, él llega, la ve, se emociona y llama a toda su familia para decirle que ya nació su hija. Fue una tremenda emoción, ese día no dormimos.

– ¿Nunca se dio cuenta que no era su hija?
Todos dicen eso, pero si tú ves a la bebé en verdad se parece a él, no es que esté loca. Tiene su color, tiene un aire a él. La bebé fue tratada como una reina y no como la fiscalía dice que fue explotada. Fue tratada igual que mi hija biológica.

– ¿La iba a vender?
Eso dice la fiscalía y no es cierto. Cómo voy a vender a una niña que yo le di seguro, a la que presentaba en sociedad porque las llevaba a todos mis eventos. En el momento de la intervención a mí me encuentran durmiendo con ellas, qué criminal duerme con su víctima.

– La fiscalía dice que había un posible comprador de Luciana, inclusive que estaban buscando gemelos para una de sus amigas.
No sé de dónde sacan esas cosas. Lo único que puedo decir es que Luciana es mi hija, porque así la tuve, como mi hija.

– ¿Alguna vez pensó en decirle al general que Luciana era una niña adoptada?
Cuando pasé el tiempo, tal vez lo oculté por la familia, porque pensé que la iban a excluir por ser adoptada. Quise hacer que tenga los mismos derechos que mi hija biológica, pero lamentablemente lo canalicé mal.

– ¿Estaba consciente que estaba cometiendo un delito?
Después de que pasa todo esto sí, pero antes no. No soy una criminal, no tengo una red de trata de personas o de venta de órganos. Van a ver que solamente es una adopción ilegal, una adopción mal canalizada.

– El general inició el proceso de desafiliación de su apellido con Luciana, ¿Ud. hará lo mismo?
No. Yo ya pedí la custodia de la bebé porque la he criado como una hija. Daleska tiene un pensamiento que es su hermana menor.

– ¿Cuándo pidió la custodia de Luciana?
Justo cuando he salido (de prisión) fui donde el abogado para que lo haga. Es todo un proceso que se tiene que esperar.

– ¿Custodia o un proceso de adopción legal?
Por ahora la custodia, pero más adelante una adopción legal. Yo sí quiero tener de nuevo a Luciana.

– ¿Qué pasaría si no se la entregan?
Sería recontra triste.

– ¿Cómo vivió los días de encierro?
Fueron terribles, pero pensaba más en mis hijas. Pensaba que mi hija Luciana estaba en un albergue sufriendo.

– ¿Qué sigue de aquí para adelante?
Limpiar mi imagen, siguiendo todo lo que se viene en el Poder Judicial para demostrar que lo único que hay aquí es una adopción ilegal y que no hay un crimen organizado. Yo salgo a la calle y soy de lo peor.

– ¿La agreden?
Sí, me ofenden, y es recontra doloroso para mí porque mi hija Daleska escuche todo esto.

– ¿Volverá a trabajar?
Primero debo limpiar mi imagen. Quiero que salga a la luz todo esto y si debo pagar por algún crimen es por filiación ilegal y no por lo que están diciendo.

– ¿Piensa denunciar a la fiscal?
Por supuesto, somos 14 personas que nos mancharon totalmente. Hablando del general Becerra, exdirector de la Policía Nacional envuelto en este delito, a los doctores y a todos. ¿De dónde?, esto que hizo la fiscal parece un cuento de terror.

– ¿Se apresuró la fiscal?
Así busque pruebas no las va encontrar, acá solamente existe Luciana a quien yo le di amor, cariño y un hogar. En ningún momento se demostró que su madre biológica la quiso tener, pero yo sí la quiero, son seis meses que la he cuidado.

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