Arequipa

Coes advierte déficit de energía eléctrica a partir del 2025

16 de marzo de 2019
César Butrón advirtió que la consolidación de proyectos mineros elevará demanda de energía.

La consolidación de proyectos mineros, especialmente en el Sur, el incremento de la demanda energética producto de la minería y reactivación económica crean un escenario complejo para la oferta energética de los próximo seis años.

El presidente del COES, advierte que la postergación del gasoducto para el Sur, la oposición a las hidroeléctricas adelantarían el déficit energético al 2022. Las generadoras en ese sentido, deberán usar diesel para producir electricidad, lo que incrementaría el costo de producción de energía. La alternativa, frente a ese escenario son los proyectos de energías renovables y el gas de Bolivia

La generación de energía eléctrica en el país atraviesa por un panorama complejo y difícil. El presidente del directorio del Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional (Coes), César Butrón, advirtió que a partir del 2025 se prevé déficit en todo el país. La revelación fue hecha en el II Foro energético descentralizado del Sur.

Si bien, en la actualidad, la oferta nacional (12 mil megavatios) supera a la demanda (7 mil megavatios), la realidad cambiará dentro seis años. Ello debido a la consolidación de proyectos mineros – solo para el Sur se contempla en la actualidad una cartera que supera los US$ 8 mil millones-, el incremento significativo de la demanda a raíz de la actividad minera; la reactivación económica y la falta de nuevos proyectos energéticos limpios o renovables como hidroeléctricas o centrales fotovoltaicas y termosolares. Estos aspectos, revertirían la sobre oferta de energía, sobre todo para el Sur, que depende de la generación de energía del sistema nacional.

A estos aspectos, de acuerdo a Butrón se suman dos criterios “negativos”. El primero, la postergación del gasoducto para el Sur, actualmente con pretensiones de arbitraje. El proyecto, cambiaría la matriz energética para esta parte del país, además de abaratar costos de producción.

El segundo, el crecimiento en la demanda al ritmo del 6%, debido a la viabilidad de más proyectos mineros. De cumplirse ambas prerrogativas la percepción de déficit se sentirá al 2022.

Cabe señalar que al 2018, la demanda de energía creció en 3.5%. Para este año, de acuerdo al COES se prevé un crecimiento del 5% por la activación de proyectos mineros, especialmente en el Sur. “Si tenemos una reactivación económica muy fuerte (el déficit) será en el 2022 sino en el 2025”, remarcó.

USO DEL DIÉSEL

En ese escenario y de no haber nuevos proyectos como centrales hidroeléctricas o la consolidación del gas, el país tendrá que empezar a producir energía en base a diesel que es seis veces más cara que la que se produce con gas. Butrón explica que producir energía con combustible líquido cuesta US$ 180 por megavatio/hora; con gas cuesta US$ 32. “El gasoducto es clave para asegurar la producción de energía barata”, recuerda el funcionario.

A la fecha, el 61% de energía producida en el país es mediante hidroeléctricas, el 35% por gas y solo el 4% mediante matrices renovables. En Arequipa la demanda es de 1700 megavatios, de estos 1300 provienen del sistema interconectado y solo 400 es producción local por medio de hidroeléctricas. Se advierte que para los próximos años, con el inicio de proyectos como Pampas de Pongo, Zafranal o Tía María, solo la minería demandará 800 megavatios por lo que será necesario ampliar la oferta de energía.

En ese escenario, el gas de Bolivia – de no concretarse el gasoducto para el sur- podría ser una alternativa que evite el panorama adverso, según Butrón. No obstante, a su criterio, se debe considerar un gasoducto desde Tarija al Sur peruano para abaratar gastos. El traslado por camiones, podría aplicarse siempre y cuando este sea menor al que se aplica en el Perú que es US$ 3.4 por millón de BTU.

NO HIDROELÉCTRICAS

Butrón recordó que en la actualidad se ha creado un clima hostil a la construcción hidroeléctrica, la forma más limpia de generar energía, lo que complica la ejecución de proyectos afines a corto y largo plazo.

Puso como ejemplo que solo en el Sur, dos grandes proyectos, Pucará y Santa Teresa II, con licitación a cuestas, ambos en el Cusco fueron descartados por oposición de la población. En Arequipa, las centrales hidroeléctricas, Lluta, Lluclla y Molloco, paralelos al proyecto Majes II, aun no ven luz verde. “Construir una hidroeléctrica demora 6 a 7 años. No nos da tiempo para hacer hidroeléctricas grandes solo nos da tiempo para traer gas o penar en proyecto con matriz renovables”, señala.

Para que lo último se concrete, señala se debe dar un cambio de legislación. Actualmente las generadoras de energía renovable están sujetas a leyes que impide la venta directa a empresas o usuarios. Solo venden su producción por subasta pública. La idea es cambiar ello, con lo que además de producir energía limpia se generaría energía más barata. Solo para Arequipa se han identificado proyectos de esta índole que generarían 2 mil megavatios.

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