Arequipa

Con escudo sobre el pecho se fue Juan Guillermo Carpio Muñoz

2 de marzo de 2019
Juan Guillermo Carpio Muñoz venía preparando una nueva edición del Texao.

El reconocido historiador, músico y amante de Arequipa, Juan Guillermo Carpio Muñoz falleció ayer tras una intensa lucha contra el cáncer. Se fue tranquilo, pero con un pendiente, presentar en público la “segunda” parte del Texao, el libro que cuenta la historia de Arequipa “moderna”.

Planeaba hacerlo en junio, el día de su cumpleaños, pero la muerte se le adelantó. Antes de morir, Carpio pidió que durante su velorio todos sus amigos lleven puesto el escudo de Arequipa. Sus restos serán velados el lunes y martes en el salón consistorial de la Municipalidad Provincial.

Juan Guillermo Carpio Muñoz, el historiador de Arequipa, sociólogo, músico y escritor, pero sobre todo amante de su tierra, falleció ayer por la mañana a los 74 años.

Se fue tranquilo. Pese a la enfermedad, -un cáncer al páncreas descubierto en 2017 y que hizo metástasis en el pulmón el año pasado-, nunca abandonó la sonrisa. El entusiasmo tampoco, cuenta el director de la biblioteca Municipal, Mario Rommel Arce, historiador de vocación como él.

Arce lo visitó el último miércoles en el hospital Carlos Alberto Seguín Escobedo de EsSalud, donde permanecía internado desde el martes último y donde falleció. “Lucía agitado, pero entusiasta. Por ratos parecía resignado. Tal vez sabía lo que venía”, dice conmovido Arce.

En el nosocomio, sin saber que sería la última plática, hablaron de muchas cosas, entre ellas de la segunda parte del Texao, la obra cumbre de Carpio que rememora a la Arequipa de 1915 y a la actual. En una primera edición, Carpio se aboca a revelar los pasajes de la ciudad, entre 1867 y 1914.

La segunda edición del libro, de casi 7 mil páginas estaba casi concluido. Este mes planeaba entregarlo al fondo editorial de la Universidad Católica de San María que sería la encargada de publicarlo.

Carpio Muñoz tenía planes con el Texao II. Quería presentar su libro al público en su cumpleaños (26 de junio), como una especie de regalo a la tierra que adoraba, pero la muerte se le adelantó. La presentación del texto, ahora será póstuma.

SU FORTALEZA

Juan Guillermo Carpio no estaba solo cuando murió. Mayhualida Pérez Gonzáles, la venezolana que se convirtió en su esposa en 2015 y que fue su soporte para enfrentar el cáncer, lo acompañó hasta el último momento. Cuando estaba entre gente que lo conocía, el historiador no dudaba en decir que él había nacido dos veces. La primera del vientre de su madre, Teodora Muñoz Rivera y la segunda del corazón de Mayhualida, la mujer que lo hizo renacer cuando el reloj de la vida, literalmente comenzaba a marcar en reversa.

Carpio Muñoz siempre estuvo ligado a la cultura e historia de Arequipa, sin embargo, también recorrió espacios políticos. Quiso ser alcalde de Arequipa, pero nunca concretó algo formal. Se desempeñó como director del Instituto Nacional de Cultura durante el segundo gobierno de Fujimori, además fue miembro de Congreso Constituyente democrático, cuya función fue elaborar la nueva constitución tras el autogolpe del 5 abril de 1992 del dictador. Su incursión en este espacio se dio de la mano de Rafael Rey, ligado al fujimorismo, razón por la cual fue tildado como tal. En una entrevista concedida al diario La República, días atrás, Carpio dice no arrepentirse de este paso, aunque reconoce que con ello dañó “su carrera intelectual”.

El legado que deja Carpio es basto. Ha publicado libros de gran valor histórico como Texao, hasta un diccionario de arequipeñismos. Además de textos relacionados a la música de Arequipa (Yaraví), el Comercio e Industrial (en su libro la historia general de Arequipa) y la tauromaquia.

El historiador de Arequipa amó apasionadamente a los toros. El amor por la pelea de los astados, lo heredó de su padre, Óscar Carpio. Su pasión despertó al máximo mientras estuvo en Madrid- España, un espacio que le sirvió de refugio tras la muerte súbita de su hijo Rodrigo. Un aneurisma fulminante cegó la vida del mayor de sus tres hijos de apenas 20 años. Una pena que nunca lo abandonó. “Su torito” como solía llamarlo, falleció en un viaje a Camaná. El episodio casi lo vuelve loco. En una plática de hace varios años, Carpio contó que tres veces estuvo a punto de perder la vida; dos por accidente y uno de forma intencional. Cuando su primogénito falleció quiso suicidarse. No lo hizo. Se refugió en sus pasiones y recuerdos y logró sobrevivir.

Carpio además fue amante de la gastronomía arequipeña. Su padrastro Humberto Núñez, fue determinante en ello. Él lo llevó a conocer las picanterías. Su sitio favorito fue La Capitana, un recinto que cada lunes – incluso cuando empezó con su tratamiento contra el cáncer- era un lugar fijo para deleitar su paladar. Precisamente, este fue el punto de encuentro de viejos y queridos amigos que celebraron a su lado su cumpleaños en junio de 2018. Arce también recuerda ese episodio con nostalgia. Ese día todo fue felicidad, cantamos, tomamos mucha chicha y algo de pisco. Juancito estaba feliz, no sabíamos que sería la última vez que celebraríamos su onomástico”, rememora.

A LA ESPERA DEL HIJO

El hijo que amaba Arequipa, aun no será despedido. Su cuerpo, esperará la llegada de su hijo Gonzalo, quien vive en Canadá y que debe arribar a la ciudad el domingo para llevar a su padre a su última morada. Por disposición de la familia, Juan Guillermo Carpio Muñoz, permanecerá en una cámara refrigerada y el lunes y martes sus restos serán velados.

EL ÚLTIMO DESEO

El historiador antes de partir tuvo una última petición. A través de su esposa, ha pedido que durante las exequias, todos sus amigos y quienes lo conocieron lleven el escudo de Arequipa en el pecho como señal de aprecio hacia él. La petición gráfica a Carpio como un enamorado acérrimo del suelo que lo vio nacer porque antes que historiador, era arequipeñista.

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