Arequipa

Editorial: El encargo del Papa Francisco

Desde hace ya años en el Perú se discute alrededor de acciones indebidas de los fundadores y miembros directivos del Sodalicio de Vida Cristiana, y hay preguntas sin respuesta con respecto, sobre todo, a su fundador Luis Figari, actualmente residente en Roma, prohibido de prestar declaraciones a la prensa y presuntamente sometido a penitencia y ostracismo por lo que a juicio del Papa Francisco, es motivo de procesos administrativos en la Santa Sede y también de los manejos económicos de esa comunidad cristiana. Pero el Papa, en su viaje de regreso a Roma, y ante las preguntas de periodistas peruanos recordó a los que aquí viven y preocupados están por el escándalo Sodalicio que existe una justicia de hombres que debe esclarecer verdades y sancionar, de ser necesario y cierto todo lo dicho, a Figari tramitando su extradición y sometiéndolo a los tribunales del país.

7 de febrero de 2018
Editorial: El encargo del Papa Francisco

Desde hace ya años en el Perú se discute alrededor de acciones indebidas de los fundadores y miembros directivos del Sodalicio de Vida Cristiana, y hay preguntas sin respuesta con respecto, sobre todo, a su fundador Luis Figari, actualmente residente en Roma, prohibido de prestar declaraciones a la prensa y presuntamente sometido a penitencia y ostracismo por lo que a juicio del Papa Francisco, es motivo de procesos administrativos en la Santa Sede y también de los manejos económicos de esa comunidad cristiana.

Pero el Papa, en su viaje de regreso a Roma, y ante las preguntas de periodistas peruanos recordó a los que aquí viven y preocupados están por el escándalo Sodalicio que existe una justicia de hombres que debe esclarecer verdades y sancionar, de ser necesario y cierto todo lo dicho, a Figari tramitando su extradición y sometiéndolo a los tribunales del país.

En buen romance el Papa nos ha recordado que la primera obligación está en manos de los fiscales que hasta ahora mantienen en estudio un planteamiento acusador o no de acuerdo a indicios para que los jueces puedan decidir las acciones que corresponde a quienes habrían violado leyes y también derechos humanos, pues se acusa a Figari y a otros dirigentes del Sodalicio de vejámenes cometidos a niños y jóvenes y creado un imperio económico que contrasta con las enseñanzas cristianas.

El Papa ha puesto los puntos sobre las íes. La Iglesia tiene responsabilidad en el caso, es evidente. Pero como bien señaló un periodista el Vaticano no tiene cárcel y si hay un lugar en el que deba cumplirse una pena de encarcelamiento contra alguien que comete delito en su propio país, debe ser un penal que esté en el Perú, previo ajusticiamiento de acuerdo a derecho y a la legítima defensa que corresponda así como a la verificación de todo lo que se ha escrito y dicho sobre el caso Sodalicio y concretamente de Luis Figari.

 

La justicia peruana tiene la obligación ineludible y pronta de establecer verdades en el caso Sodalicio que en parte están admitidas por la propia comunidad que dirigió Luis Figari para que esa colectividad cristiana pueda liberarse del peso de sus pecados, renovar su solicitud de perdón a las víctimas y enmendar forma de ser.

 

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