Arequipa

Editorial: El problema de saneamiento

Al margen de lo que está ocurriendo en el funcionamiento de la empresa de saneamiento encargada de dar agua y desagüe a toda la región Arequipa, no debe pretenderse como solución única cambiar una junta de accionistas de la que aprovecharon políticos y personajes interesados en hacer negocios con miras electorales o de pagar favores por su llegada a cargos electivos en los municipios, sino en visualizar lo bueno y lo malo de Sedapar. En este momento funcionarios y trabajadores de la empresa se encuentran en franca discrepancia con una decisión del accionista mayoritario, la Municipalidad Provincial de Arequipa, que por sí y ante sí, decidiría confirmar en el cargo de presidente a Hugo Aguilar.

11 de enero de 2018
Editorial: El problema de saneamiento

Al margen de lo que está ocurriendo en el funcionamiento de la empresa de saneamiento encargada de dar agua y desagüe a toda la región Arequipa, no debe pretenderse como solución única cambiar una junta de accionistas de la que aprovecharon políticos y personajes interesados en hacer negocios con miras electorales o de pagar favores por su llegada a cargos electivos en los municipios, sino en visualizar lo bueno y lo malo de Sedapar.

En este momento funcionarios y trabajadores de la empresa se encuentran en franca discrepancia con una decisión del accionista mayoritario, la Municipalidad Provincial de Arequipa, que por sí y ante sí, decidiría confirmar en el cargo de presidente a Hugo Aguilar.

Es posible que al señor Aguilar le adornen algunas virtudes, pero no es menos cierto que frente a ellas hay una imposibilidad real, de ofrecer bondades a la comunidad con una lucha interna que se sustenta en acusaciones de ociosidad, incompetencia, mal manejo económico y peor conducción técnica.

No hay solución a la vista, que no sea otra necesaria e inminente intervención de la Oficina Técnica de Empresas de Saneamiento (OTASS), una dependencia central que interviene en las empresas de servicio  que estén quebradas o al borde de la quiebra o que, como en el caso de Arequipa, presenten una dificultad de manejo de tal naturaleza, que no hay el menor entendimiento entre el comando y todos los equipos técnicos que lo debieran secundar.

Aquí no valen los maquillajes ni tampoco los intereses. Lo que importa realmente es que el ciudadano tenga la seguridad de estar bien servido por una organización que nació bajo los mejores auspicios y con el primer préstamo concedido por el Banco Interamericano de Desarrollo, cuando se fundó la Corporación de Saneamiento con el impulso colectivo de organismos como la Junta de Rehabilitación y Desarrollo, Junta de Obras Públicas y la Municipalidad Provincial.

 

Lo mejor que puede pasar en la empresa de saneamiento es que un organismo regulador de las funciones propias intervenga, ponga las cosas a derecho y tutore el trabajo que no debe beneficiar a los alcaldes, sino a los usuarios.

 

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