Arequipa

Editorial: La palabra de la iglesia

Si bien la Conferencia Episcopal Peruana ha manifestado desazón ante la situación política nacional, el arzobispo de Arequipa, Javier del Río Alba, ha hecho una declaración y advertencia desde Arequipa a los políticos de todos los sectores y colores para que, al margen de cualquier apetito subalterno, logren un acuerdo fundamental para devolver la paz y disminuir el desencuentro existente entre ellos. Simultáneamente, son cada vez más evidentes las tensiones que se muestran entre el oficialismo del Poder Ejecutivo y la mayoría parlamentaria en el Congreso a tal extremo que ahora parece depender exclusivamente de una decisión personal del primer vicepresidente de la República, Martin Vizcarra, el que se logre una tregua por decirlo menos entre el tira y jala y los poderes del Estado.

13 de marzo de 2018
Editorial: La palabra de la iglesia

Si bien la Conferencia Episcopal Peruana ha manifestado desazón ante la situación política nacional, el arzobispo de Arequipa, Javier del Río Alba, ha hecho una declaración y advertencia desde Arequipa a los políticos de todos los sectores y colores para que, al margen de cualquier apetito subalterno, logren un acuerdo fundamental para devolver la paz y disminuir el desencuentro existente entre ellos.

Simultáneamente, son cada vez más evidentes las tensiones que se muestran entre el oficialismo del Poder Ejecutivo y la mayoría parlamentaria en el Congreso a tal extremo que ahora parece depender exclusivamente de una decisión personal del primer vicepresidente de la República, Martin Vizcarra, el que se logre una tregua por decirlo menos entre el tira y jala y los poderes del Estado.

Hay que advertir, empero, que la totalidad de los constitucionalistas que existen en el país, que consideran la situación existente como violatoria de la norma constitucional vigente y que señalan como peligroso el abuso de poder que se advierte en unos casos por parte de mayoría congresal y en otros por la terquedad del Ejecutivo, de procurar acercamientos necesarios e indispensables.

Compartimos la idea del arzobispo de Arequipa y lamentamos que no exista un personaje de la política peruana que pueda contribuir al acercamiento que es necesario. 

Lamentablemente el doctor Luis Bedoya Reyes, que bien podría cumplir tal papel, y a pesar de su avanzada edad, no desea intervenir en el tema y está descartada la posibilidad que la propia Iglesia, a no ser que fuera por persona distinta del cardenal quien pudiera lograr este mínimo entendimiento que no conduzca a una quiebra de la institucionalidad y a la continuación de una política económica que está perjudicando al país, alentando el desorden social y planteando como única alternativa la vacancia presidencial.

 

Alguien, que francamente no se advierte en el horizonte, tiene que acercar a los dos sectores en pugna por el control del Estado y devolver confianza en el diálogo que conduzca al entendimiento entre Gobierno y oposición.

 

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