Arequipa

EDITORIAL: LO QUE LE FALTA AL MINISTRO URRESTI

Daniel Urresti, general retirado del Ejército, y quién fue encargado por el gobierno de procurar una política en contra de la minería ilegal, que tuvo aristas discutibles, es considerado el ministro de mayor popularidad del gabinete Ana Jara, incluso por encima de los porcentajes que obtiene el Jefe de Estado y su señora esposa, no ha logrado tener el éxito deseado en el encargo de combatir la percepción generalizada relativa a inseguridad ciudadana.

15 de diciembre de 2014
EDITORIAL: LO QUE LE FALTA AL MINISTRO URRESTI

Daniel Urresti, general retirado del Ejército, y quién fue encargado por el gobierno de procurar una política en contra de la minería ilegal, que tuvo aristas discutibles, es considerado el ministro de mayor popularidad del gabinete Ana Jara, incluso por encima de los porcentajes que obtiene el Jefe de Estado y su señora esposa, no ha logrado tener el éxito deseado en el encargo de combatir la percepción generalizada relativa a inseguridad ciudadana.

Es que solo una persona no puede enfrentar exitosamente una tarea tan enorme que es consecuencia del descuido y abandono del Estado de la institución que es responsable del cuidado de todos los habitantes amenazados por una delincuencia creciente que utiliza formas sofisticadas para hacer daño.

Resulta comprensible que no existiendo vara mágica para cambiar las cosas malogradas por décadas en solo dias o semanas, la tarea del señor Urresti resulte insuficiente.

Que se sepa hasta ahora no existe un plan válido plan válido para cambiar la estructura de la Policía Nacional del Perú, que también esta afectada por la corrupción de la que han participado, y de seguro siguen participando oficiales del mas alto grado y personal subalterno que ha llegado al extremo de convivir con delincuentes comúnes o de ceder a presiones de poder para encubrir delitos.

Sería de desear que el gobierno se anime a dar el gran paso de una reforma policial que no quede limitada a un solo hombre, quién a pesar de toda su buena voluntad y de dedicación, no podría hacer nada para cambiar la percepción que la gente tiene con respecto a su seguridad e integridad personal y de bienes.

Esa reforma puede tener modelos en países mas desarrollados o similares a nosotros, como el caso colombiano dónde un buen liderazgo ha cambiado un estado de cosas que era peor que el nuestro.

También hay que seguir modelos que devuelvan prestancia y honor a una institución que bien la merece y para un país que urgentemente lo requiere.

Una reforma policial es necesaria para complementar el esfuerzo solitario y ejemplar del Ministro del Interior.

 

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