Arequipa

Editorial: No detengan más la obra pública

Es difícil precisar cuál de los problemas que confronta el país en la actualidad resulta ser el más grave, entre el económico y el político. Lo evidente es que, los dos coinciden en agudizar lo que se deriva de la reconstrucción del norte, la reaceleración económica y la consecuente generación de empleos y de bienestar para más peruanos.

6 de enero de 2018
Editorial: No detengan más la obra pública

Es difícil precisar cuál de los problemas que confronta el país en la actualidad resulta ser el más grave, entre el económico y el político.

Lo evidente es que, los dos coinciden en agudizar lo que se deriva de la reconstrucción del norte, la reaceleración económica y la consecuente generación de empleos y de bienestar para más peruanos.

El Gobierno tiene que animarse a tomar decisiones valientes y significativas en un ambiente de angustia y de dudas, por lo que pudiera venir en lo que se refiere a decisiones de inversión.

Si eso está ocurriendo en Lima, debemos suponer que la situación de las regiones y provincias es todavía peor, por la ausencia de titulares en algunos ministerios y el temor fundado de dar pasos que pudieran considerarse contra el régimen o exponer a los responsables de la acción, a medidas de sanción por parte de las oficinas de control institucional.

Conviene que de una vez el propio presidente de la República se dirija al país, para explicar los pasos que se den en las siguientes semanas y meses, para que el 2018 no resulte un año tan lamentable como lo fue el 2017.

La parálisis se advierte por doquier, pues no hay dinero para emprender proyectos nuevos y para siquiera continuar los que fueron iniciados, con la lógica consecuencia que ello tiene en un país sorprendido por actos políticos inusuales y por la desconfianza que rodea cada uno de los pasos de quienes de alguna manera nos gobiernan.

Hay que buscar soluciones rápidas y eficientes para devolver tranquilidad, dejando de lado cortinas de humo y no suponer, equivocadamente, que todo lo malo se arregla solo y no es producto de estudio y de responsabilidad de los encargados de gobierno.

 

La crisis no puede seguir esperando, no solo necesitamos un gabinete renovado, sino una palabra verdadera que nos permita avanzar hacia un futuro no solo seguro, sino conjunto.

 

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