Arequipa

Editorial: Sentida derrota

No podemos dejar de ocultar decepción y tristeza por el resultado de un partido clasificatorio a otra fase de la Copa Libertadores de América, en la que, increíblemente para todo arequipeño, Melgar fue eliminado por Santiago Wanderers de Chile. Un empate en el partido de ida, jugado en Santiago, y el hecho cierto de que Melgar jugaría en un estadio repleto, con una hinchada favorable y con muy buenos augurios, no parecía posible que hubiera otro resultado que una victoria.

9 de febrero de 2018
Editorial: Sentida derrota

No podemos dejar de ocultar decepción y tristeza por el resultado de un partido clasificatorio a otra fase de la Copa Libertadores de América, en la que, increíblemente para todo arequipeño, Melgar fue eliminado por Santiago Wanderers de Chile.

Un empate en el partido de ida, jugado en Santiago, y el hecho cierto de que Melgar jugaría en un estadio repleto, con una hinchada favorable y con muy buenos augurios, no parecía posible que hubiera otro resultado que una victoria.

Pero el resultado final del encuentro obligó al público a despedir a los visitantes con aplausos por ser los justos ganadores. Los chilenos nos derrotaron y el estadio sorprendido por el resultado quedó indignado y en silencio.

No hay excusa posible para un equipo que no estuvo a la altura de las expectativas y en el deporte, por cierto, hay que aprender a ganar y también a perder. 

Perdimos el partido sin discusión ni objeción alguna, y sin la posibilidad de echar la culpa a nadie, sino es al técnico y jugadores del cuadro rojinegro que no encontraron el camino del gol y que no pudieron superar al cuadro de Valparaíso que juega en la segunda división del fútbol profesional de Chile.

Es una derrota sentida que obliga a superarse para pensar en el mañana y para demostrar que Arequipa es capaz de levantarse no solo después de una catástrofe natural, como ocurre con los terremotos, sino también cuando perdemos un partido que creíamos tener en el bolsillo.

 

La derrota de Melgar no significa que el mundo se ha terminado para el fútbol arequipeño, sino por el contrario, ha llegado la hora de reponerse y de salir airosos en futuros encuentros del cuadro melgariano.

 

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