Arequipa

El joven Pedro E. Paulet

10 de julio de 2018

Con el diseño del avión torpedo, contribuyó al desarrollo de tecnologías que años después, en 1969, hicieron posible que el hombre viaje a la Luna.

Por: Mario Rommel Arce Espinoza
Un lugar común es sostener que la ciencia y la tecnología son las fuentes del desarrollo de un país. Si eso es así, cabe preguntarse por las personas que entregaron su vida en beneficio de la ciencia. Ese fue el caso del arequipeño Pedro Paulet (Arequipa, 1874 – Buenos Aires, 1945), considerado el padre de la astronáutica.

Nace en el distrito de Tiabaya, el 2 de julio de 1874. Sus primeros años transcurrieron en medio del campo. Hijo de Pedro Paulet y de Antonia Mostajo Quiroz. Desde muy niño exploró los fenómenos naturales. El vuelo de los pájaros llamó mucho su atención. En las fiestas tradicionales vio con asombro los cohetes fabricados artesanalmente. Y ya, desde entonces, comenzó a inquietarse por el origen de la propulsión. Pasó entonces de la observación a la experimentación, elaborando sus propios cohetes impulsados a pólvora. Casi como jugando fue definiendo su vocación por la ciencia. Llegó a ella motivado por su curiosidad de investigador nato.

Fue entonces que el joven Pedro Paulet se trasladó a vivir a la ciudad de Arequipa. Su casa se ubicaba en la calle Perú, antes Huáscar. El dato aparece en el libro de matrículas correspondiente a 1890. Ese año se matriculó en el primer año de estudios generales en la Universidad Nacional de San Agustín. Tenía entonces 15 años de edad y declaró vivir en la calle “Huáscar” Nº 88. Dijo llamarse “Pedro Eleodoro Paulete”, como aparece escrito (1).

Antes fue alumno del Colegio San Vicente de Paúl, que dirigía el sacerdote lazarista de origen francés Hipólito Duhamel. Allí siguió los estudios secundarios. El local de la Escuela Apostólica de San Vicente de Paúl quedaba en la calle San Juan de Dios, frente a la Iglesia del mismo nombre. Después, se trasladó a su nuevo local ubicado en el barrio, llamado del resbalón, hoy calle San Agustín.

En los primeros años, la Escuela Apostólica funcionó en un local pequeño, de propiedad de la Beneficencia Pública. Según recordó monseñor Francisco Rubén Berroa, “el padre Duhamel comenzó invitando a varios niños de familias principales, para que asistieran a su casa, donde recibirían algunas lecciones de aritmética, latín y catecismo” (2). También anotó que Pedro Eleodoro Paulet enseñó en el Colegio.

El notable pensador peruano Víctor Andrés Belaunde, refiriéndose a los años en que fue alumno del Colegio San Vicente de Paúl, recordó en sus memorias las principales enseñanzas recibidas del sacerdote francés: sentimiento religioso, disciplina de trabajo, rigor lógico y precisión matemática (3). En la práctica, fueron las mismas enseñanzas que años antes recibió Paulet en el antiguo local del Colegio de la calle San Juan de Dios.

Cabe destacar que allí estudiaron, además de Víctor Andrés Belaunde, el primer cardenal peruano Juan Gualberto Guevara, nacido en Vítor; el obispo de Puno, monseñor Valentín Ampuero; el obispo de Huánuco, monseñor Francisco Rubén Berroa, y otras muchas personalidades eclesiásticas, civiles y judiciales. En gratitud a su obra pedagógica, sus discípulos erogaron un monumento a su memoria en el parque que hoy lleva su nombre.

Después de estudiar en la Escuela Apostólica, pasó a la Universidad, para seguir estudios superiores. Se matricula en abril de 1890. Durante este tiempo, el joven Pedro Paulet fue incubando una serie de ideas y proyectos con relación a su vocación científica. En su casa de la calle Perú, las ideas del pionero de la aviación espacial fueron cobrando forma.

A diario transitó por esa calle con dirección a la Universidad en la calle San Agustín, acompañado de sus sueños e ideales. El más importante de todos fue el proyecto del cohete aéreo y el motor a propulsión para poder alcanzar el espacio.

De él dijo el diario “El Comercio” de Lima, en su edición del 10 de marzo de 1965: “Desde niño, en su ciudad natal (Arequipa), antes de 1895 tuvo la idea de aplicar la propulsión por cohetes a la aerostación. Al viajar a Europa lo hizo con la idea de desarrollar su teoría, realizando en París diversas experiencias”.

Por esos años, estuvo estudiando en el Centro Artístico de Arequipa, que en 1890 fundaron el patriarca José G. Álvarez y José Luis Villanueva. De hecho, fue la primera escuela de artes en la ciudad. Allí se formaron estupendos artistas plásticos, como Víctor Martínez Málaga, Jorge Vinatea Reynoso, Federico Molina, Teodoro Núñez Ureta, entre otros más. Así lo precisó Omar Zevallos Velarde, en su obra “Los acuarelistas arequipeños”, al tiempo de señalar que el joven Paulet ganó Medalla de Plata, en 1893, en el concurso que ese año organizó el Centro Artístico. Una de sus acuarelas ganadoras titulaba “Interior de Picantería”.

Se afirma también que integró la “Asociación Patriótica” de Arequipa, fundada en 1890, con la finalidad de recuperar las provincias cautivas de Tacna y Arica, arrebatadas al país, después de la derrota de la guerra con Chile. Sus fundadores fueron Manuel Pío Chávez, Francisco Gómez de la Torre, José Luis Ramírez del Villar y Eliodoro del Prado, entre otros.
En la Universidad Paulet fue buen alumno, como lo demuestran sus calificaciones durante los tres años que permaneció en San Agustín (4).

El 21 de diciembre de 1891, ante el jurado compuesto de Nicanor Pórcel, Manuel Docarmo, el alumno Pedro E. Paulet rindió examen de Estética y Literatura Castellana. Fue aprobado con 16.

El 12 de diciembre de 1892, ante el jurado compuesto de los catedráticos José Moscoso Melgar, Carlos Arévalo y Zacarías Rodríguez, el alumno Paulet rindió examen de Historia Natural (que comprendía Mineralogía y Geología). Fue aprobado con 12.

Según las actas de exámenes promocionales, Paulet obtuvo los siguientes resultados: 15 en Economía Política, 16 en Química General, 15 en Filosofía, y fue calificado de sobresaliente en Historia Natural.

Estuvo en la Universidad de San Agustín hasta 1893. En este último año figura matriculado en el tercer año. Estudió simultáneamente Letras y Ciencias. Según la lista de asistencia solo faltó una vez.

Gracias a una beca otorgada por el gobierno del coronel Remigio Morales Bermúdez, en 1893 ingresa al Instituto de Química Aplicada de la Universidad de París, donde obtiene el diploma de Ingeniero Industrial. Durante estos años lleva a cabo sus experimentos.

Al sostener y probar en 1895 el principio fundamental de que “la propulsión vence a la atracción” apareció Paulet como el autor indiscutible de la retropropulsión. Inventó entonces un motor a reacción.

En 1900 hizo el primer diseño del motor industrial con tres cohetes, como consta en el manuscrito publicado en “El Comercio” de Lima, en octubre de 1927, cuando hizo público su descubrimiento.

NOTAS:
(1) Matrícula de la Universidad correspondiente al año 1890, Nº 42. Archivo de la Secretaría General de la Universidad Nacional de San Agustín.
(2) La obra pedagógica del Rev. Padre Hipólito Duhamel. Lima-Perú, 1945, p. 8.
(3) Arequipa de mi infancia. Memorias. Primera parte. Lima 1960.
(4) Actas de Exámenes promocionales 1891-1897. Archivo de la Secretaría General de la Universidad Nacional de San Agustín.

Compartir

Leer comentarios