Arequipa

El mundo en la punta de los dedos

Saber leer y escribir es esencial para cualquier persona. Significan acceder a información que lleva  al conocimiento del mundo. Así el individuo se puede realizar, en su familia, el trabajo y contribuir a la sociedad. Pero si se nace sin el don de la visión o se sufre la pérdida del sentido en el transcurso de la vida, ¿cómo aprender?  

28 de enero de 2018
El mundo en la punta de los dedos

Saber leer y escribir es esencial para cualquier persona. Significan acceder a información que lleva  al conocimiento del mundo. Así el individuo se puede realizar, en su familia, el trabajo y contribuir a la sociedad. Pero si se nace sin el don de la visión o se sufre la pérdida del sentido en el transcurso de la vida, ¿cómo aprender?

 

Por: Mariela Zuni M.

 

Víctor Raúl Portocarrero Silvera, docente graduado de una universidad arequipeña, nació con un mal congénito que afectó su vista. Aunque no estaba en penumbras, pues distinguía algunos rayos de luz, desde muy pequeño tuvo que adaptarse a este “inconveniente”, y se dice así y no “discapacidad”, porque en ningún momento dejó de hacer lo que se proponía.

 

Conoció el mundo con las yemas de los dedos. Palpando unos puntos combinados y distribuidos en hojas de papel, sistema inventado por el francés Louis Braille en el siglo XVIII, y perfeccionado con el tiempo para que las personas ciegas leyeran sin necesidad de la tinta.

 

Como todo niño peruano las primeras oraciones las hizo con ayuda de su libro Coquito, claro está reproducido en Braille, con la diferencia de que las ilustraciones eran descritas, así podía imaginar cuando la madre abrazaba a su hijo en la oración “mi mamá me mima”.

 

En su aprendizaje conoció de historia, literatura, arte, y además asignaturas, al igual que sus compañeros que veían. Agudizó sus otros sentidos, como el oído y el olfato y llegó a donde quiso sin ningún impedimento.

 

Estudió Educación en la Universidad Católica de Santa María, se graduó, viajó a una pasantía en España donde se especializó en la educación para personas invidentes. Retornó a Arequipa y complementó sus conocimientos en Informática en la Universidad Nacional de San Agustín.

 

El profesor Raúl trabaja en el Centro de Rehabilitación de Ciegos de Arequipa. Es uno de los principales artífices de la elaboración de miles de textos en braille utilizados en la educación de los invidentes de la región e incluso de ciudades como Ilo, Moquegua y Puno.  

 

Al inicio los textos eran reproducidos manualmente. Había copistas instalados en el Centro de Educación Básica Especial (CEBE) Virgen del Pilar. Luego utilizaron las famosas máquinas Perkins para escribir en braille.

 

Desde el año 2012, el Centro de Rehabilitación de Ciegos  recibió la donación de una impresora de braille "la parlanchina" y con ella el tiempo de entrega de los textos se redujo, facilitándoles la vida a los estudiantes invidentes de la ciudad. El equipo describe con una voz sintetizada los comandos escritos en alto relieve con los signos de puntos. 

 

El proceso para la impresión puede demorar hasta dos semanas cuando no está digitalizado. Primero se escanea el texto, se pasa a formato Word, corrige y convierte el texto a braille para enviarlo a imprimir. 

 

Una biblioteca española proporciona libros preparados en el sistema de puntos, listos para ser reproducidos, facilitándole el trabajo de corrección y depuración de signos, que es lo más complicado.

 

En Arequipa se imprimen textos en braille en el centro de rehabilitación, el Cebe y la biblioteca del Centro Cultural Peruano Norteamericano.

 

Un libro por lo general está compuesto por tomos de 50 a 60 hojas. El costo de la impresión de una hoja en braille es cuatro veces mayor al de una en tinta. En el centro apenas se recupera el precio del material empleado.

 

LEER CON LOS DEDOS

Portocarrero afirmó que en el niño invidente la lecto - escritura es básica para su desarrollo como cualquier estudiante. Se aprende las letras, los números e incluso las notas musicales, reproducidos en signos.   

 

El braille es un sistema de seis puntos marcados para ser sentidos con las yemas de los dedos. Permite 64 combinaciones diferentes que representan las letras del alfabeto, los números y signos de puntuación.

 

Se escribe de derecha a izquierda para leer en el sentido contrario. La presencia o ausencia de punto en cada posición determina de qué letra se trata. Se utilizan signos diferenciadores especiales que, antepuestos a una combinación de puntos, convierten una letra en mayúscula, minúscula, número o nota musical.

“El sistema braille es una alternativa grande para los niños ciegos o con baja visión (…) es un sistema que nunca va ser sustituido y equivale a escribir y leer en tinta”, afirmó.

 

Si bien el Ministerio de Educación imprime los textos escolares en braille, hay instituciones que piden lecturas adicionales. Un solo libro a tinta puede ser reproducido en tres a cuatro tomos en braille, con letras grandes. Los volúmenes no deben ser tan gruesos para que sean transportados por los niños.

 

El proceso de la lecto-escritura es similar en tiempo al de los niños con visión. Los invidentes  se introducen a edad temprana en programas de estimulación con figuras en alto relieve y grabados, también con representaciones de los puntos braille en forma más grande.

 

Los niños ciegos tienen más habilidad para aprender a discriminar con las yemas de los dedos las formas desde los seis años. En el caso de los adultos aprenden solo lo básico para poder etiquetar productos en la ropa, frascos de cocina, o leer las indicaciones  de cajas de medicamentos y electrodomésticos.

 

Los textos que reproduce Raúl son en su mayoría de educación primaria, cursos de fisioterapias y masajes. También, boletines de información general, obras literarias poco extensas, o fichas médicas.

 

Según el instituto nacional de estadística e informática en el Perú, 801 mil 185 personas presentan limitaciones visuales de tipo permanente. Esto equivale al 2,6% del total de la población. De este total, el 80,6% de personas tiene dificultades para ver con poca luz, diferenciar colores o leer el periódico, el 74,8% no puede darse cuenta del tamaño y la forma de objetos lejanos. Asimismo, el 43,2% tiene dificultades para darse cuenta del tamaño y la forma de los objetos cercanos, leer avisos afiches o letreros, y el 42,8% no puede seguir con la vista un objeto que se mueve en varias direcciones.

 

En Arequipa unos 10 mil invidentes intentan a diario vencer las limitaciones que la sociedad crea a su alrededor, sin considerar que son seres humanos capaces de interrelacionarse, estudiar, hacer empresa o ser profesionales talentosos para el país. Ellos tienen el mundo en sus manos.

 

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