Arequipa

El museo de Santa Teresa cumple 13 años el sábado

El monasterio de Santa Teresa es uno de los atractivos de la ciudad. Además describe una época de Arequipa.

12 de junio de 2018

El monasterio de Santa Teresa es uno de los atractivos de la ciudad. Además describe una época de Arequipa.

Por: Franz Grupp

Recuerdo la tarde del 23 junio de 2001, cuando un violento terremoto se trajo abajo uno de los campanarios de nuestra Catedral, y dañó seriamente varios de los monumentos históricos de la ciudad. El trabajo de rescate de bienes culturales que después del terremoto hicimos mi esposa Zully Mercado (+ 14-12-06) y yo, con la ayuda del Centro Internacional para la Conservación y Restauración de Monumentos (ICCROM) y de un entusiasta grupo de voluntarios locales y chilenos, nos permitió conocer más de cerca parte de los objetos artísticos que a través de los siglos fue guardando el Monasterio de Santa Teresa.

Unos días después del trabajo de rescate posterior al terremoto, la Madre Priora del Monasterio nos llamó a Zully y a mí, y nos hizo el mejor encargo que pudimos haber recibido, el maravilloso trabajo de ocuparnos de todo lo necesario para proyectar, abrir y dirigir un museo en el Monasterio de Santa Teresa.

Que grato trabajo fue aquel comenzado hace 17 años… Lo primero que hicimos fue inventariar todos los objetos de interés artístico y cultural que íbamos encontrando en el Monasterio, en paralelo, se fue definiendo y restaurando las habitaciones que en el Claustro de las Oficinas ocuparían las futuras Salas de Exhibición.

En el transcurso del inventario fuimos ya haciendo una selección de las piezas que, por su calidad artística, técnica de ejecución, antigüedad y otros criterios que empleamos, tendrían que ser exhibidas. Fue emocionante además, “descubrir” piezas como el extraordinario Baúl de la Natividad, que estuvo cerrado durante varios años, o encontrarnos con obras maestras de la escultura, como la magnífica talla en madera de Cristo Flagelado; el Crucifijo íntegramente tallado en marfil o la imagen en tamaño natural del Tránsito de la Virgen.

La orfebrería nos dejó sin aliento, pero no por la riqueza material, sino por la delicadeza de los esmaltes, los repujados, cincelados y calados, y por el exquisito buen gusto de los orfebres peruanos para combinar estos materiales.

También identificamos importantes objetos de uso cotidiano, como una rara moneda conmemorativa, conocida como Macuquina, que fue acuñada en 1702, y de artes decorativas, como los singulares platones de porcelana china Wan Li, que hoy tienen más de 400 años de antigüedad, y llegaron en la época virreinal hasta Arequipa, desde la lejana China.

Los cuadros eran numerosos y de variada temática: la Historia Sagrada, vidas de diversos y hasta poco conocidos santos, exquisitas alegorías, retratos de personajes y otros temas conformaban la apreciable pinacoteca de Santa Teresa.

Con las piezas preseleccionadas, iniciamos un agradable trabajo de investigación histórica y artística y fuimos perfilando el guion, decidiendo que este museo estaría orientado de manera especial al aspecto educativo, enseñando fundamentalmente la historia y razón de ser de la Iglesia Católica y la Orden del Carmen, y extendiendo su labor educativa a la difusión de la rica y variada historia del arte virreinal peruano.

La organización espacial obedecería a un orden fundamentalmente temático. En esa parte del trabajo, surgió la idea de que el de Santa Teresa, sería además un museo vivo, en el que algunos ambientes mantendrían el aspecto y uso con que los encontramos, para no alterar la vida cotidiana de las religiosas, y como un atractivo más para los visitantes. Tal sería el caso de la Sala Capitular, construida y decorada en 1750 para reuniones y toma de decisiones importantes de la Comunidad Carmelita.

Hoy, a 13 años de abierto el Museo, su uso se mantiene, pues cuando las monjas así lo requieren, la Sala se cierra temporalmente para que ellas se reúnan. Similar sentido se dio en la propuesta a la Sala de las Campanas, que como puede vivirse hoy, momentáneamente se cierra antes de las 12 del día, para que la Hermana Tañedora toque las 3 campanadas que al mediodía llaman a la oración del Ángelus. Luego del toque de campanas, las monjas pasan el Coro Bajo, que se cierra a las visitas por unos minutos, para que ellas hagan el rezo cantado de la Hora Sexta y el Examen de Conciencia. El público no las puede ver, pero las puede oír, puerta de por medio, y cuando ellas se retiran, la visita continua por esos ambientes. El valor especial de ese momento, está en que no se trata de una actuación para turistas, sino que es parte de la vida diaria, de los usos y costumbres que esta comunidad de monjas practica ininterrumpidamente desde hace más de trecientos años.

Como parte de los trabajos previos a la apertura del Museo, restauramos varias de las piezas que debían formar parte de la colección permanente y cuya restauración no podía postergarse. Junto a ello, diseñamos los muebles y soportes expositivos, así como los sistemas de iluminación y seguridad; redactamos los textos explicativos de las salas y las piezas, y montamos la exhibición permanente.

Supervisamos la ejecución de varios de los trabajos, pero en muchos casos nos dimos el gusto de participar pintando, cortando, armando y otras tareas junto a los maestros carpinteros, electricistas, albañiles y pintores.

Finalmente, la noche del 16 de junio de 2005, en el Claustro de las Oficinas del Monasterio Carmelita de Arequipa, se abrió al mundo el Museo de Arte Virreinal de Santa Teresa. Zully murió un año y medio después de que inauguramos el Museo, y si después de tan triste acontecimiento me quedé en Arequipa, fue por seguir sacando adelante el Museo.

El Museo sigue avanzando, y en sus 13 años de vida, se ha ido consolidando como un referente internacional entre las instituciones de su naturaleza y categoría. El Museo de Arte Virreinal de Santa Teresa, tiene en sus Salas de Exhibición, una de las más importantes colecciones artísticas e históricas del continente con mobiliario, orfebrería, pintura, escultura, artes gráficas, pintura mural, artes decorativas y objetos de uso cotidiano de los siglos XVI al XIX.

Desde los primeros trabajos de diseño y montaje del Museo, y como ya lo mencioné antes, decidimos que el Museo cumpliría una función educativa orientada al público de todas las edades e intereses. Así, diseñamos e hicimos para la primera Sala de Exhibición, una serie de diseños tridimensionales para mostrar las principales técnicas artísticas empleadas en la confección de obras de arte en la época virreinal. Que agradable fue tallar, dibujar, pintar, dorar y modelar esculturas con las mismas técnicas, materiales y herramientas del siglo XVIII.

Una vez presentadas las 4 vitrinas de esta Sala, el resultado era y es, impactante. Recuerdo que una de las religiosas se preocupó por que entre las herramientas que se exhibirían en estas vitrinas, había varios y mal tratados utensilios de latón, brochas viejas, estacas, trozos de madera, corroídas herramientas y otros objetos que no tenían nada de artístico. La tranquilicé, indicándole que lo que teníamos en mente, era una sala que marcaría época en la historia de los museos en el Perú, y no me equivoqué.

La Sala de Interpretación del Arte Virreinal, es reconocida y muy elogiada por los entendidos en la materia, y cumple una función didáctica hasta ahora insuperable, para que el asistente, especializado o no, y de cualquier edad, entienda fácilmente una serie de técnicas y términos artísticos que durante el resto de la visita al Museo, y en donde vea otras obras de arte barrocas, sepa cómo y con que fueron hechas.

La vocación educadora del Museo se expresa además, en la presentación de actividades culturales con las que el Museo se proyecta hacia la comunidad. Como ejemplos de esto, presentamos regularmente en el templo conciertos de la Orquesta Sinfónica de Arequipa y otros grupos musicales. Todos los músicos que han tocado en Santa Teresa, coinciden en que la iglesia del Monasterio es el espacio con mejor calidad acústica de la Arequipa.

Hace casi 9 años, me casé y vivo feliz con Lilia Rodríguez, dramaturga y actriz de teatro, que entusiasta se involucró con mi trabajo del Museo, al punto que para la celebración del Tricentenario del Monasterio de Santa Teresa, en 2010, adaptó y dirigió en la iglesia, la puesta en escena de la obra teatral Diálogo de Carmelitas, que es la primera y única presentación teatral que hasta el momento se ha representado en la iglesia de Santa Teresa.

Años después, presentamos en el jardín central del Claustro, con la escuela de Música de la Universidad Nacional de San Agustín, un concierto al que llamamos La Noche Barroca, en la que los músicos y coreutas estuvieron ataviados con trajes de época, tocando y cantando entre velas y candiles: salió estupendo. Lili dirigió, escénicamente hablando, esta primera Noche Barroca.

Desde sus inicios, el Museo recibe numerosas visitas de niños y familias, a quienes nuestros especializados guías adaptan el guion según la edad e interés de los asistentes, con el fin de garantizar que el mensaje de conocimiento, respeto, apropiación, correcto uso y defensa del patrimonio cultural, llegue a los visitantes de toda edad y nivel de formación.

Como ya lo mencioné antes, y siendo el de Santa Teresa un Museo que presenta fundamentalmente colecciones de arte religioso, no se descuida el aspecto de la enseñanza religiosa, cuando nuestros guías captan el interés del visitante en este importante aspecto.

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