Arequipa

La dura tarea del padre de un niño con autismo y la indiferencia social

13 de enero de 2019

Para los padres de niños con todas sus capacidades físicas y mentales, resulta un dolor de cabeza el inicio de la etapa escolar, debido a que si ya se escogió la institución educativa para inscribirlo, hay que pensar en costos de matrículas, uniformes, útiles, libros, movilidad, necesidades que de alguna manera se cubren con dinero; pero qué pasa cuando a pesar del dinero que se pueda tener, no encuentras un colegio en el que le puedan brindar una buena atención al niño por el simple hecho de tener alguna discapacidad o que sufra de autismo.

Por: Roxana Ortiz A.
A través de los medios de comunicación y las redes sociales, todo el país fue testigo del caso de Kevin, niño que sufría del espectro autismo, que salió de su casa, y ante la indiferencia de decenas de personas que seguramente se cruzaron por su camino, llegó hasta una playa en Lima donde ingresó al mar y sus familiares no supieron más de él, hasta que el cuerpo fue arrojado a la orilla días después.

Esa indiferencia mostrada por la gente, que no se interesó siquiera en preguntarle su nombre o los motivos por los que andaba solo en la calle o en un bus, es la misma indiferencia que sienten decenas de familias que tienen un niño con autismo y que se acentúa más, en época escolar o en Navidad o Año Nuevo, cuando tienen que soportar un “feroz ataque”, con los juegos pirotécnicos.

“Realmente es muy difícil para nosotros los padres pensar en el futuro de nuestros hijos, sabiendo que en algún momento vamos a tener que dejarlos solos y pasarán a depender de otras personas, sabiendo que estas no tienen la más mínima capacitación para brindarles la atención que ellos requieren”, dice Rosa Vásquez, madre de Rodrigo que sufre del espectro.

Ella, juntos a decenas de padres de familia y amigos que saben lo que sintieron los padres de Kevin, salieron por las calles para marchar buscando que las autoridades y la población en general, tomen conciencia de lo que puede pasar con otros niños en condiciones similares.

Señala que por ejemplo, estos niños, al igual que otros que sufren de alguna discapacidad, tienen necesariamente que acudir ante el Consejo Nacional de Discapacidad (Conadis), donde deben estar registrados. Explica Rosa, que es un trámite altamente engorroso, porque hay que reunir una serie de documentos, análisis, diagnósticos, cartas de evaluación y otros para que puedan obtener un certificado de discapacidad.

Según las normas, para poder inscribirlos en una institución educativa y lograr su inclusión, deben tener su certificado, porque estos niños no pueden ser tratados de la misma forma que los demás.

Existen algunos colegios que aceptan recibirlos, el problema es que no tienen el personal adecuado, no han sido capacitados debidamente. “Nosotros estamos con la inclusión, no tenemos problemas en recibirlos, te dicen, luego al niño lo tienen en un rincón, se sale cuando quiere, anda vagando por los patios y eso no es lo correcto, lo que nos causa un vacío y un gran dolor como padres”, añade la presidenta de la ONG Autismo Arequipa.

Lo que pasa, agrega, es que en los colegios no tienen ni idea de cómo tratar a un niño autista, se debe tener a un especialista, porque estos tienen ataques de ira, crisis, les molesta los ruidos fuertes, a muchos no les gusta que los toquen, se estresan y necesitan a alguien que pueda manejar esta situación. El autismo no es una discapacidad cualquiera, añade.

Reconoce que hay colegios que están trabajando en la inclusión, pero les falta una mayor capacitación, por lo que la ONG está dispuesta a hacerlo, comenzando con dar charlas para explicarles de qué se trata, luego podrán entregarles herramientas necesarias para que puedan manejarlos adecuadamente y posteriormente con los profesores.

Al problema de la falta de una buena inclusión, surge el problema del bullying que cometen los niños y de algunos adultos que están a su alrededor y que no están conscientes del problema que atraviesan, ya que generalmente estos menores son aletargados, torpes cuando hablan, no frasean completo y estas alteraciones son motivo de burla para sus compañeros.

Rosa Vásquez indica que felizmente, ahora existen profesionales que puedan detectar a menor edad si el niño sufre de autismo, ya que existen grados y en algunos casos son imperceptibles, a los ojos comunes, hasta que el menor alcanzó cierta edad y para ello, los padres pudieron haber cometido una serie de errores al tratarlos como los demás niños.

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