Arequipa

Los extranjeros que aportaron al desarrollo de Arequipa

12 de agosto de 2018

Según los historiadores, resulta difícil establecer el número de inmigrantes que se asentaron en la ciudad por la falta de información; pero no fueron pocos los que algún día decidieron emigrar de sus países, especialmente motivados por conflictos sociales y bélicos, encontrando en la Ciudad Blanca una oportunidad de crear empresas, en donde se establecieron junto a sus familias, muchas de sus generaciones aún permanecen aquí y hasta llegaron a ser autoridades.

Por: Roxana Ortiz A.

El joven historiador Jianphier Pletickosich López hace el intento por rescatar esa parte de la historia de la ciudad, como parte de las investigaciones realizadas para conocer cómo fue la migración croata en Arequipa.

Canaza y Motta han recogido en su tesis Importancia de los inmigrantes extranjeros en el desarrollo económico de Arequipa, 1840 – 1940 algunas estadísticas sobre el número de residentes extranjeros en el área urbana de Arequipa en el año 1876. Aunque este censo no reflejaba las causas y las condiciones bajo las cuales se dio la llegada de los extranjeros a la ciudad, registró los siguientes datos.

En 1876 se logró contabilizar 27 alemanes, 14 argentinos, 65 asiáticos, 149 bolivianos, 312 chilenos, 55 españoles, 26 ingleses, 57 italianos, 7 mexicanos, 5 ciudadanos de Portugal, 2 de Rusia, y 11 de Suiza, siendo un total de 730 extranjeros.

Durante las últimas décadas del siglo XIX y primeras del siglo XX, la ciudad de Arequipa desarrolló un comercio y una industria manufacturera pequeña y mediana. Estas actividades fueron las dilectas por los extranjeros que se asentaron en Arequipa por esta época. Los ingleses, por ejemplo, desarrollaron el comercio en gran medida. Es el caso de los negocios de G. Ricketts y Compañía (fundada en 1895) y Stanford y Compañía (fundada en 1859).

Destaca también la casa comercial Enrique W. Gibson y Compañía que comercializaba “desde un fósforo hasta un carro”. Esta familia «emparentó a través de uniones matrimoniales con las familias más representativas de Arequipa con lo que alcanzó prestigio en la ciudad”.

También se asentaron en la ciudad algunos alemanes como Guillermo Rathjens (1890), quien a través de su casa comercial, se dedicó a la importación de productos de ferretería, útiles de labranza y muebles, además de contar con la representación exclusiva de fábricas, droguerías y materiales eléctricos. Ernesto Günther inició un negocio de producción y venta de cerveza bajo la denominación Cervecería Alemana Günther & Tidow S.A. Ltda. (1898) y que posteriormente, en 1929, constituyó la Corporación Cervesur S.A.A.

Finalmente, Bruno Heinrich comercializó productos de electricidad (1915) y Bruno Paulsen representó fábricas europeas en la ciudad de Arequipa (1915). Otros casos fueron el del catalán Miguel Forga Barnack, quien fundó, en 1897, la fábrica de tejidos El Huayco y la familia francesa Braillard que inauguró una tienda del mismo nombre muchos años antes (1821).

Se destaca la participación del profesor italiano Alfredo Sacchetti quien fue contratado en 1903 para la creación y dirección de un Instituto Agrícola. La finalidad de esta institución fue el impulso de proyectos de colonización de italianos en el valle de Vítor y en Moquegua. Sin embargo, el autor afirma que “… es de suponer que no llegaron a concretarse, pues no hay información sobre la llegada de grupos de colonos italianos en esos años».

Pletickosich López señala que la imprecisión en las fuentes históricas dificulta más aún el estudio de las inmigraciones. Se tiene informes de la llegada del coronel Robert Stordy de nacionalidad escocesa en 1919 para estudiar las posibilidades de participación de la empresa The Peruvian Corporation en la industria lanera (1999).

También se tuvo conocimiento de la llegada de un gran número de migrantes provenientes de las provincias de Arica y Tarapacá ocupadas por Chile tras la Guerra del Pacífico. Para el año 1920 se calculó más de 10 mil trabajadores emigrados de Chile y llegados a costas arequipeñas.

El comercio minorista fue relacionado con los árabes a quienes –quizás por sus rasgos físicos o la costumbre popular- se les conocía como «turcos». También asiáticos que poco a poco fueron sustituyendo a los italianos. En el primer caso sobresalen la fábrica de algodón Said e Hijos (fundada en 1887), las tiendas de cremas y productos de belleza de José Salomón Hermanos (1910) y Creme Simón (1910), además de la tienda de sedas Farah y Said fundada en 1904.

En el caso de los asiáticos, se sabe de sus tiendas de pianos, muebles y máquinas de escribir de Guillermo Klug y Compañía y de V. A. Chang y Compañía; la empresa de instalación de maquinarias de Oley Kun; la tienda de lanas de S. G. Kitsutani y Compañía; la tienda de bienes importados de N. K. Furuya y Compañía y la tienda de ternos Sastrería Parisiense de Juan Yeg.

Quizás estos negocios fueron los que, según la referencia de E. Quiroz, sufrieron saqueos durante la agitación generada tras el golpe de Estado de Luis M. Sánchez Cerro del 25 de agosto de 1930. Una vez incorporados en la ciudad, la participación de los migrantes fue notable en algunos momentos de la historia.

Con motivo de la celebración del centenario de la Independencia Nacional, las colonias palestinas y chinas de Arequipa ofrecen mejorar el ornato de la Quinta Vargas. “La Cervecería Alemana donará un juego de baños tibios. La colonia española aporta 3500 soles para las obras de esta Quinta. Los japoneses dan S/. 1870 […]” .

La historia narrada muestra una ciudad en crecimiento continuo. En el sur del país, Arequipa fue una ciudad atractiva para migrantes nacionales y extranjeros. El año 1953 ingresaron a la ciudad por vía marítima y aérea cerca de 14 mil 710 personas. Esta información, obtenida de la Memoria Estadística del mismo año, no cuenta con datos sobre las llegadas ni salidas por vía terrestre. Tomando la misma fuente, el año 1953 se inscribieron mil 414 matrimonios civiles.

El dato que se rescata, es el que determina 3 matrimonios de peruanos con extranjeras, 6 matrimonios de extranjeros con peruanas y 2 matrimonios entre extranjeros. Es decir, los inmigrantes extranjeros (aunque se desconoce la nacionalidad de los mismos) se integraron a la sociedad arequipeña a través de la unión con locales. En la misma línea, otros datos son interesantes. De los 12 mil 338 nacimientos registrados el año 1953 en Arequipa, 21 corresponden a menores cuyo padre o madre fueron extranjeros. Las estadísticas no ayudan a establecer el número de extranjeros residentes en Arequipa; sin embargo, algunos casos específicos –como las empresas y personas anotadas- ayudan a comprender la presencia y actividad de algunos inmigrantes en la ciudad.

Durante la segunda mitad del siglo XX, Arequipa fue protagonista de un desarrollo económico y social importante.

El surgimiento de algunas empresas locales y los recientes focos de actividad cultural hicieron que Arequipa sea una ciudad atractiva para los inmigrantes nacionales y extranjeros. Entre ellos los croatas, al igual que otras comunidades foráneas, se sintieron atraídos por esta localidad desde épocas anteriores. A lo largo de este estudio se encontró a treinta y siete croatas que se asentaron en la ciudad de Arequipa a fines del siglo XIX y en el siglo XX, aunque no fueron los únicos.

Esta cantidad es pequeña; sin embargo, resulta significativa cuando es comparada con la población yugoslava y croata en el Perú entre los años 1876 y 1993 y el número de extranjeros residentes en el área urbana de Arequipa en 1876.

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