Arequipa

Los niños del volcán

16 de septiembre de 2018

Por: Mariela Zuni M.
Fotos: Jorge Esquivel Z.

Le temen y no a la vez. Desde sus primeros trazos con el crayón la imagen del coloso vestido con poncho de nieve decoraba sus cuadernos. El paisaje común del Misti y su pueblo instalado en sus faldas desérticas y secas, remplazaban a la imagen ya harta conocida del volcán visto desde la verde campiña.

De lunes a viernes Jorge cruza dos cerros para llegar a su colegio instalado en la parte alta del distrito de Mariano Melgar. Aunque el volcán le es familiar, pues ha estado presente en sus recuerdos desde que tiene uso de razón, le teme.

“Tengo miedo porque sé que puede dañar a un familiar cercano. Estamos en una zona vulnerable a la caída de nubes piroclásticas. La lava discurrirá por las torrenteras, que abundan en toda esta zona”, afirmó el escolar de 12 años.
Su casa está ubicada en el sector de El Mirador. Para llegar a su colegio 40695 Los Olivos, en la asociación de vivienda del mismo nombre, camina una distancia considerable. Aquí no hay pistas asfaltadas, solo vías afirmadas y polvorientas.

Las casas de material noble rodean al cementerio de Jerusalén, que hace décadas se observaba como el punto más alto del pueblo melgariano, más próximo al Misti. Hoy las asociaciones se han extendido peligrosamente kilómetros arriba.

En agosto, como parte de las actividades por el aniversario de la ciudad, Jorge y sus compañeros del sexto grado de primaria, en lugar de solo dibujar o pintar en sus cuadernos al majestuoso volcán, propusieron a su profesora investigar qué había dentro de él y los hipotéticos efectos que generaría sobre su comunidad en caso de una erupción.

La primera etapa del proyecto fue la recolección de información sobre los volcanes y una posible erupción del Misti. Estudiaron la energía interna de la Tierra, las placas tectónicas, los volcanes y sus tipos.

Elaboraron una ficha informativa sobre el Misti, con datos generales sobre su ubicación, altura, entre otros. También realizaron un croquis de su ubicación y con maquetas confeccionadas con papel señalaron las zonas de riesgo y evacuación en caso de una erupción volcánica.

Cuando analizaron el mapa de peligro volcánico identificaron que sus casas y colegios se encuentran en una zona de moderado riesgo, principalmente los pueblos de Los Olivos y Alto Cenepa, indicó la docente Mileny Esquicha Velásquez.

Pero los niños no estuvieron satisfechos con su investigación empírica y decidieron acudir a los expertos. Es así que visitaron el Observatorio Vulcanológico (OVI) y cotejaron la información recabada.

Los estudiantes concluyeron que las viviendas y el colegio se construyeron sobre el volcán, señala Pablo Masías Álvarez, encargado del monitoreo volcánico del Observatorio Vulcanológico (OVI) del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet).

“Estamos a 13 kilómetros del cráter, prácticamente sobre el volcán. Este macizo es muy grande y tiene alrededor de 3 mil metros de desnivel hasta la cumbre y ello lo hace más peligroso. Los niños han comprendido que se puede convivir con el volcán, si bien hay riesgos se pueden tomar medidas preventivas”, dijo el especialista.

Los resultados finales de la investigación fueron replicados por los niños del sexto grado a sus compañeros de su colegio. Recomendando la implementación de mochilas de emergencia, con los utensilios de seguridad y protección necesarios, como las mascarillas y lentes.

Los niños concluyeron que la preparación en el caso de una erupción volcánica no se limitaba a simulacros dentro de su colegio, como se hace frente a los sismos. Ese tipo de emergencias amerita medidas de preparación a nivel macro. Es así que decidieron salir a las calles e iniciar un plan de sensibilización a su comunidad.

Cargaron consigo sus maquetas del volcán confeccionadas por ellos mismos en papel maché, y casa por casa visitaron a los vecinos informándoles todo lo que habían aprendido y a estar preparados. En los comercios pegaron afiches, con información que reforzaba su exposición.

Durante la caminata de los estudiantes, en un terreno a espaldas del colegio, observaron unas pequeñas cavernas que carcomen un pequeño cerro como si fuera un queso gruyere. Una huella del trabajo que los denominados “niños topo” realizaban para la extracción de la piedra pómez, expelido hace miles de años del vecino volcán Misti.

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