Arequipa

Los peruanos tienen confianza en el Tribunal Constitucional

27 de enero de 2019

En abril aproximadamente se conocerá el futuro de la inconstitucionalidad de la disposición complementaria de protección y bienestar animal que pretende la eliminación de peleas de gallos y corridas de toros

Por: Roy Cobarrubia V.

Carlos Ramos Núñez, miembro del Tribunal Constitucional del Perú y director general del Centro de Estudios Constitucionales, otorga un panorama sobre los procesos que se seguirán en el reclamo del sector gallístico y taurino, en donde indica se deberá tomar una serie de consideraciones. Ramos, además habla sobre la carga procesal, generada por el alto nivel de confianza en el TC, y el pedido de la instalación de manera pronta de la Junta Nacional de Justicia.

-¿Cuál es el proceso que se va a seguir ante el reclamo del sector gallístico y taurino en el que incluso está la pelea de toros?
Un grupo de ciudadanos, cinco mil, y tal lo estipula la Constitución y también el código procesal constitucional, y la propia ley orgánica del Tribunal Constitucional, interpuso una demanda de inconstitucionalidad contra una ley que protege a los animales, pero no fue propiamente contra la ley, sino contra una disposición transitoria y final que estableció una excepción tratándose de las corridas de toros y peleas de gallos. Y, además, dice, otras manifestaciones que sean autorizadas eventualmente por el Ministerio de Cultura. Entonces pasaron 30 días, se contestó la demanda, a través de la Procuraduría del Congreso y se recibieron también, como ha sido hoy (viernes 25) los Amicus Curiae, y bueno tenemos un mes más o menos para pronunciarnos y quizás haya un pronunciamiento al mes de abril, yo calculo. Y se sopesará los argumentos de ambas partes y el análisis de constitucionalidad…

-Sin embargo el TC ya se pronunció al respecto ocho años atrás.
Hay dos pronunciamientos, hay uno del 2004 y un segundo pronunciamiento del 2010. En el pronunciamiento del 2004, está en una línea digamos protectora de los animales y en el 2010 hay un reconocimiento más expreso a la tradición cultural. Ahora hay también un elemento histórico, San Martín en el protectorado colocó a las peleas de gallos fuera de la ley. Y, Torre Tagle, expresamente prohibió la pelea de gallos. En esa época lo que había no era el derecho de protección a los animales, sino la idea de que era contraria al progreso a la ilustración e incluso al orden público, y hubo varias normas a lo largo de la República contrarias, pero también ha habido algunos referentes de tradición como lo mencionado por Ricardo Palma, Abraham Valdelomar, con el Caballero Carmelo, entonces se tendrá que ponderar entre la existencia de una tradición y si es pertinente en la actualidad situaciones como el sufrimiento de los animales. Pero ahora han existido numerosos pronunciamientos de cortes constitucionales, el Tribunal Constitucional Español, en un sentido y en otro, la Corte Constitucional Colombiana, la Corte Constitucional Ecuatoriana, el Tribunal Constitucional Portugués.

-¿Y en muchos casos es un tema cultural o defensa de los animales?
Yo diría que son varios elementos, hay que ponderar también la tradición en el Perú, pero también no todo está en un mismo nivel de igualdad, digamos la pelea de toros en donde no hay sacrificio del animal que las corridas o las peleas de gallos, y dentro de las peleas de gallos también hay cuestiones diferentes como son los navajeros y los gallos llamados piqueros. Y hay incluso gente que está orientada a participar de estas actividades, de gallos navajeros y piqueros en distintos lugares del Perú, digamos los gallos navajeros están, según entendido en Ica, y la presencia de los gallos piqueros que pareciera que si tuviera una presencia enorme, masiva en el Perú, pero bueno esas son simplemente reflexiones sueltas porque la decisión se tiene que tomar de forma colegiada y considerando una serie de variables.

-¿La pelea de toros debe estar considerada?
La colocaron en la excepción, está en una situación diferente, no hay un sacrificio del animal, pero no puedo adelantar opinión.

-El TC inició el año con 21 procesos, ¿cómo se encuentra la carga procesal?
El TC recibe anualmente alrededor de ocho mil a nueve mil causas nuevas que ingresan, y qué es lo que pasa, digamos hay una suerte de hartazgo de hastío en la justicia ordinaria. Entonces muchos abogados prefieren ir a los procesos de amparo y habeas corpus y entonces se ha producido un fenómeno que es una especie de amparización de la justicia. Yo le he preguntado a los amigos abogados, ¿por qué no presentan acciones laborales o digamos procesos contenciosos administrativos y por qué siempre amparo?, pues nos dicen que por un lado la justicia ordinaria está sobrecargada y las audiencias se realizan después de muchos meses y eso explica la presencia de un amparo y pienso que tiene que ver mucho con la confianza que el TC ofrece.

-¿Confían más en el TC que en la justicia convencional?
Yo diría que sí, creo que es una percepción ciudadana y eso supone que la carga nuestra aumente considerablemente.

-Sin embargo hay procesos que no deberían llegar al TC, ¿o no es así?
Eso depende en gran medida de los jueces, y no olvidemos que los jueces en primera instancia no dependen del TC sino del Poder Judicial. Entonces si un juez de primera instancia no resuelve un amparo, es decir preliminarmente, mediatamente lo rechaza entonces eso va a subir a una sala y si la sala lo rechaza va a subir al TC y, entonces eso va a producir una acumulación. Pensemos, por ejemplo, en procesos laborales de reposición o previsionales, por ejemplo es muy común que lleguen al TC, y diría que constituye hasta una tercera parte de nuestra carga procesal asuntos relacionados a pensiones. Entonces allí está el tema de la ONP que litiga muchísimo, bueno están en el derecho de litigar pero creo que eso hace que aumente la carga procesal del TC. Creo que los jueces deberían resolver en primera y en segunda instancia, y deberían evitar resolver asuntos de fondo evitando que esta clase de pronunciamientos llegue al TC.

-¿Hay casos que podrían llegar al TC como el de Keiko y Alberto Fujimori?
Todo podría llegar al TC, no olvidemos que lo nuestro es un organismo de cierre. Ahora todavía no hay nada a la vista en ese sentido porque digamos el habeas corpus no se ha presentado en primera instancia de la ciudadana Keiko Fujimori y tampoco a nivel de amparo o habeas corpus se ha presentado el caso de Alberto Fujimori. Lo que sí hemos conocido nosotros en varias ocasiones, en dos, han sido habeas corpus de Alberto Fujimori, pero que no iban al tema de la detención sino que buscaban atacar al fondo del asunto en cuanto a la condena, pero en ambos casos fueron rechazados por el TC. Y en cuanto a la prisión propiamente dicha no, ahora posiblemente llegue, pero aún no se ha visto el tema, pues hasta donde entiendo hay una solicitud de casación ante la Corte Suprema.

-¿Si es que llegara al TC se trataría como cualquier caso o tendría un tratamiento especial?
Se trataría como cualquier caso y digamos mucho depende del ponente. Ahora se ha hecho un acuerdo del pleno del TC que a partir del mes de febrero se conozca el nombre del ponente a través de la sentencia y en las causas que ingresen desde el uno de enero se va a conocer el nombre del ponente una vez que se haga el sorteo es decir al comienzo, eso con un afán de transparencia.

-¿Cómo ve el panorama de la situación en el país con respecto al Poder Judicial y el Ministerio Público?
Creo que las aguas deben llegar a un nivel de estabilidad pues se han remontado mucho, y creo que hay los elementos para eso, porque si había ciertos elementos que de alguna manera afectaban el funcionamiento de las instituciones ya no están, se tiene gran confianza y es importante que la comisión que tenga que designar a la Junta Nacional de Justicia haga rápido su trabajo, porque es prioritario que la Junta Nacional de Justicia ya se constituya y que esperamos este constituida por ciudadanos valiosos, por gente de mucha trayectoria y que no esté comprometida con ninguna clase de interés, evitar que tengan compromisos políticos, partidarios o de otra índole, porque diría que la esperanza ciudadana está centrada en ellos, y el trabajo que les toca hacer es enorme.

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