Arequipa

Mariano Ambrosio Cateriano: el gran arequipeño del siglo XIX

21 de noviembre de 2014
Mariano Ambrosio Cateriano:  el gran arequipeño del siglo XIX
Durante el siglo XIX, muchos intelectuales arequipeños enriquecieron nuestra historiografía y también actuaron como protagonistas de los procesos históricos locales. Algunos fueron personajes visionarios como José María Corbacho y Abril, quien –además de ser un fecundo escritor y poeta ameno– se perfiló como un gran político, cuyos ideales giraban en torno a la libertad de su patria.

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Por: Hélard André Fuentes Pastor
Historiador y escritor

Otros se caracterizaron por ser prolíficos escritores, como el revolucionario Deán Juan Gualberto Valdivia, quien incrementó nuestra historiografía con obras tituladas: “Fragmentos para la Historia de Arequipa” (1847), “Memorias sobre las Revoluciones de Arequipa desde 1834 hasta 1866”, entre otras. 
Definitivamente, desde su ciencia, muchos personajes ilustres: Manuel Asencio Cuadros Loayza (vocal de la Corte Suprema de Justicia de Lima), Francisco de Paula Gonzales Vigil (eclesiástico), Manuel Teodoro Leyva Rodríguez (arcediano y orador), Domingo José Bustamante y Alvizuri (magistrado), Mateo Paz Soldán y Ureta (sabio talentoso universal), Toribio Pacheco y Rivero (jurista y diplomático), Hipólito Sánchez Trujillo Fernández (astrónomo y abogado), entre otros; contribuyeron al desarrollo académico de la ciudad. 
En este grupo, cabe destacar a Mariano Ambrosio Cateriano, quien nació en la Ciudad Blanca, el 11 de diciembre de 1829. Mariano fue hijo legítimo de Teodoro Tadeo Cateriano y Bejarano, y Brígida Rivera de Artieda. El destacado escritor, se casó dos veces: la primera con Josefa Arnillas, y una vez anulado el matrimonio, con Petronila Aguirre. Y dejó este mundo un 29 de julio de 1915.
Como abogado de profesión, ocupó una vocalía de la Corte Superior de Justicia de Arequipa. Ejerció el magisterio en las aulas universitarias agustinas y fue colaborador de la “Revista Histórica” de Lima. Biógrafo y tradicionalista, seguidor del género inventado por Ricardo Palma. Fue un extraordinario colaborador de Mateo Paz Soldán. 
El 29 de noviembre de 1871, fue nombrado director del Colegio de la Independencia Americana, asumiendo el cargo el 1 de enero de 1872. Su vicedirector fue José Pío Alcalá, y el secretario, Manuel M. de La Fuente. Mientras se desempeñaba como director, en marzo de 1874 pidió licencia y le fue concedida por la Junta Departamental, haciéndose cargo de la dirección el vicedirector.
Entre sus obras podemos mencionar: “Tradiciones de Arequipa o Recuerdos de Antaño” (1881 y 1973), “Hojeada sobre la vida de Monseñor Juan Gualberto Valdivia” (1885), “Recuerdos del Ilustrísimo señor D. Pedro José Chávez de la Rosa” (1888), “Memorias de los Ilustrísimos señores Obispos de Arequipa, desde la creación de esta Iglesia hasta nuestros días” (1908), “El ayo del Libertador del Mediodía de América ante la sociedad actual”. Y como trabajos de investigación destacan: “Hospital de San Juan de Dios de Arequipa”, en Revista Histórica (tomo II, 1907); “Don Juan Domingo de Zamácola y Jáuregui”, en Revista Histórica (tomo III, 1908); “Biografía de Juan Gualberto Valdivia, Prelado Doméstico de su Santidad y Asistente a su Sacro Solio Pontificio” (publicada en la edición de 1956 de las “Revoluciones de Arequipa” del Deán Valdivia).
El doctor Cateriano dejó como bienes inmuebles en Arequipa, una casa en la calle Villalba No. 23, en la que habitó. En su segundo matrimonio, tuvo ocho hijos, de los cuales sobrevivieron: María, María Francisca de Mac Donald, Pedro José, María Magdalena y Manuela Cateriano Aguirre. Y en su primer matrimonio, que fue anulado por el Tribunal Eclesiástico, procreó una hija nombrada Damiana Cateriano Arnillas viuda de Febres. Hizo su testamento ante el escribano público José Sebastián Calderón, el 4 de julio de 1910, Fs.1833. [Archivo Regional de Arequipa (ARA)].
CATERIANO: ACUCIOSO INVESTIGADOR 
Gracias a la bibliografía proporcionada por Luis Dávila Fernán-Zegarra, tenemos conocimiento que el Dr. Mariano Ambrosio fue un hombre multifacético, y por lo tanto, podemos abordar sus aportes desde diferentes aspectos. Para el historiador Santiago Martínez, Cateriano fue “periodista, escritor y literato ameno”, además de un “alto orador y destacado historiador” (Francisco Mostajo). El diplomático Germán Leguía y Martínez, afirmó que se trataba de un historiógrafo noble, rígido, opulento de pluma diestra y palabra atrayente. Con Mostajo, lo describen como una persona “docta, proba, virtuosa y religiosa; con ideología liberal, romántica y con personalidad dinámica, vibrante, comprometido profundamente con la causa de Arequipa”.
El investigador Víctor Sánchez-Moreno, lo ubica en la generación de historiógrafos mistianos del siglo XIX y comienzos del XX. Estuardo Núñez, señala que “los estudios que dedicó a la historia local revelan a un investigador cuidadoso, volcado en la investigación de la actividad religiosa y social”. Y, el reconocido historiador Eusebio Quiroz Paz Soldán, afirma que “Cateriano es, por sobre todo, historiador… y su obra en conjunto, resiste el examen de la crítica historiográfica”.
EL PRÓXIMO AÑO SE CUMPLE EL BICENTENARIO DE SU FALLECIMIENTO
En el año de 1998, la Universidad Nacional de San Agustín, editó un libro que reunía los trabajos publicados en vida por el Dr. Mariano Ambrosio Cateriano. Este libro constituyó un verdadero aporte a la historiografía local, sin embargo aún quedan pendientes varios aspectos que se desconocen del autor, pues resulta una tarea de largo aliento reunir los abundantes artículos periodísticos de Cateriano, al igual que su obra poética, la cual muchos investigadores han indicado que es “reducida”.
A mediados del año 2013, el Centro de Escritoras Arequipa en convenio con la Municipalidad Provincial, realizó un merecido homenaje a este autor arequipeño. La escritora Lourdes Cateriano de Valdez, al pronunciar el discurso de orden como presidenta de dicha institución, indicó que “su probidad y entereza lo llevó al Dr. Mariano Ambrosio Cateriano a altos puestos en la administración pública y la honradez de su conciencia destacó en la magistratura quien interpuso siempre la justicia a la legalidad”.
Sin duda, se ha avanzado mucho respecto al reconocimiento y la valoración que merece la obra de nuestros personajes ilustres. No obstante, debemos estar preparados para el próximo año, puesto que se conmemora el centenario del fallecimiento de Mariano Ambrosio, y las actividades a organizarse con tal motivo, merecen formar parte de la agenda cultural de los ciudadanos. Asimismo, demandamos a las instituciones pertinentes, la construcción de un monumento-busto a tan insigne personaje.

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