Arequipa

Medicina complementaria: Terapia que cura cuerpo y alma

3 de diciembre de 2017
Medicina complementaria: Terapia que cura cuerpo y alma

En EsSalud no solo se usan medicamentos y cirugías para tratar a los pacientes. Desde hace 19 años, un grupo de médicos, también recurren a las plantas, alimentos y terapias alternativas para sanar a los enfermos a través del Centro de Atención de Medicina Complementaria. Este establecimiento atiende cada mes, aproximadamente 400 pacientes nuevos que han encontrado opciones “más naturales” y científicamente comprobadas para curase. El 95% lo logra.

 
Por: Elizabeth Huanca U.
Fotos: Jorge Esquivel Z.
 
Paulina Rodríguez (55) permaneció por varios meses en una silla de ruedas. Dos hernias en la columna, que le causaban insoportables dolores, limitaron el movimiento de sus piernas desde el 2015.
Era docente en una escuela de Ilo (Moquegua), pero por su mal dejó de laborar. Su enfermedad la anuló en todas las formas, entonces los médicos del seguro social determinaron que la única alternativa para su recuperación era la cirugía.
 
La operación a la columna es una de las más riesgosas para la persona. El neurocirujano que atendía a Paulina le advirtió que podía quedar inválida de por vida. La intervención fue programada para marzo de este año. Ella no se resignó y acudió paralelamente a un quiropráctico, un profesional que a través de manipulaciones manuales ayuda a resolver problemas del sistema músculo esquelético, sobre todo de la columna vertebral. Mejoró.
 
Cuando acudió al médico del Seguro para que le diera un último chequeo este notó la mejora y le preguntó qué había hecho. Paulina le contó lo del quiropráctico. El galeno suspendió la intervención quirúrgica y la derivó al Centro de Atención de Medicina Complementaria de EsSalud. Allí todo cambió para bien.
 
Aunque le parezca increíble, este establecimiento, ubicado en la urbanización La Negrita (Cercado), funciona desde hace 19 años dentro de la seguridad social. Se encarga de dar terapias alternativas a la medicina convencional y trata a los pacientes a base de plantas, alimentos y procedimientos naturales, que en más del 95% logran la recuperación plena del paciente.
 
Solo en octubre este centro recibió a 401 pacientes nuevos y con reingresos y realizó 3106 procedimientos terapéuticos. En 1998, cuando empezaron operaciones apenas atendían a 20 pacientes promedio en sus consultorios. Hoy más de 200 son atendidos a diario.
 Todos llegan con referencia médica de los hospitales de EsSalud.
En el Centro de Medicina Complementaria atienden 5 médicos, tres enfermeras, dos psicólogos, dos fisioterapeutas y un químico farmacéutico, que a estas alturas, literalmente, ya no se dan abasto. La especialidad empieza a ser rebasada. El 80% de pacientes son adultos mayores.
 
La coordinadora de este centro, Yanet Valdivia, explica que esta especialidad apunta a brindar terapias alternativas a la medicina convencional, aquella que usa fármacos y recurre a las cirugías. “Buscamos el bienestar biopsíquico del ser humano basado en conocimientos científicamente comprobados”, aclara. Por eso además de ser tratados por insumos naturales, los pacientes también pasan por psicólogos. “Todo está unido. Por eso hay que tratar el cuerpo, el alma y espíritu”, comenta.
 
La médica aclara que la medicina complementaria puede curar todos los males que aquejan a una persona, desde gastritis, migraña, diabetes, hipertensión, depresión hasta cáncer. En ese sentido, todos los enfermos, de cualquier edad, califican para ser atendidos en este centro a excepción con pacientes con males mentales graves. Y es que estos requieren medicación especial, generalmente de por vida.
 
CIENCIA Y ALMA
Son los últimos días de noviembre. Doña Paulina llega a su última terapia. Generalmente un paciente, recibe entre 6 a ocho sesiones, según la enfermedad y el tipo de procedimiento que se le aplique. La mujer no ha venido en silla de ruedas. Llegó caminando. Cuenta  que desde hace unos meses la dejó. La medicina alternativa liberó sus piernas de aquel aparato; también su alma. Es una mujer feliz. Pronto regresará al trabajo. La posibilidad de una cirugía se ha alejado.
 
La mujer fue sometida por seis meses a sesiones de terapia neural. Este tratamiento alternativo, consiste en la aplicación de “inyecciones” con un anestésico local en bajas concentraciones, en diferentes partes del cuerpo, incluida la cabeza. Las jeringas contienen soluciones de cloruro de sodio con lidocaína y sin epinefrina, cuenta Yanet Valdivia que también es médica tratante de Paulina.
 
Esta terapia funciona a nivel de las células. En un organismo sano, estas funcionan como una especie de batería que se cargan y descargan continuamente. En un cuerpo enfermo, estas se encuentran descargadas (o despolarizadas) permanentemente. En palabras sencillas, la terapia neural aporta energía al sistema celular. Es ideal para calmar el dolor porque produce desinflamación.
 
Las agujas entran y salen del cuerpo de Paulina sin que ella haga muecas de dolor o molestia ¿No le duele? Pregunto. “Nada, señorita”, responde contenta la mujer. Admite que en las primeras terapias el procedimiento era un poco doloroso, pero con el paso de los meses ello cambió. “Eso es porque ha mejorado su alimentación y desintoxicado su organismo. Cuando el paciente se limpia por dentro, el dolor no existe”, agrega Valdivia.
 
Todos los pacientes que llegan al Centro de Medicina Complementaria, cumplen una ruta terapéutica, que dura normalmente seis meses y que empieza por limpiar el organismo.
 
Los pacientes acuden a admisión, donde las enfermeras evalúan los factores de riesgo de cada paciente y su estilo de vida. Elaboran una dieta desintoxicante en base a dos tratamientos. El primero la trofoterapia, un medio para recuperar la salud por medio de alimentación adecuada. Se recomienda dejar de comer carnes rojas. El segundo es la fitoterapia que acude al valor de las plantas para mejorar la calidad de vida de los pacientes. En este centro generalmente usan manayupa, flor de arena, artemisa, entre otras. 
  
Luego los pacientes son derivados con médicos, que determinarán el tipo de terapia a la que el enfermo será sometido, según su malestar. En este centro, se usan más de 20 terapias como, acupuntura china, maxibustión, terapia neural, láser terapia, electro acupuntura, terapia floral (flores de bach), reflexología, homeopatía, terapia manual grupales, que incluye tai chi, gimnasia psico-física, biodanza, entre otros.
 
Por ejemplo, yerbas como el cuti cuti y pasuchaca combinada con la acupuntura china o terapia neural es utilizado para pacientes con diabetes insulino dependientes. Valdivia señala que en estos casos no se suspende la insulina, pero se mejora la calidad de vida. En el caso de los diabéticos que no requiere de este elemento, el mal se controla con dieta y plantas. En la depresión y síndromes ansiosos depresivos se recurren a plantas como la valeriana y manzanilla.
 
Todos los tratamientos se preparan en una farmacia natural donde se entregan a los pacientes cada 15 días, estas yerbas y preparados naturales como tintura de valeriana, flores de bach y pomadas en base a uña de gato, además de glóbulos usados en la homeopatía.
 
La mayoría de pacientes, según el perfil epidemiológico, revela que el 30% de pacientes que acuden al Centro de Medicina Complementaria van a tratarse de osteartrosis (afección a los huesos), dorsalgias y lumbalgias (15%), síndromes ansiosos depresivos, entre otros.
 
Mientras la doctora Valdivia explica los beneficios de los tratamientos alternativos la terapia de Paulina ha terminado. La mujer se incorpora de la camilla y abraza a la doctora. Se emociona, derrama algunas lágrimas y le agradece por sus servicios. La especialista le recuerda que debe mantener la dieta y hacerse controlar con el neurocirujano. 
Solo si lo amerita, volverá a la terapia complementaria. Doña Paulina dice que además de paciencia, hay que creer en Dios para curarse. La doctora asiente con la cabeza. En su consultorio hay un cuadro del Señor de los Milagros. La medicina y la fe, no deben estar desligadas.
      
En el consultorio de al lado, una fila de pacientes, con agujas clavadas en hombros y piernas espera su turno con el doctor Manuel Zegarra, que aplica acupuntura alemana a una paciente con problemas en la cadera. “Por si acaso no soy un curandero, ni brujo, aquí somos médicos”, dice sonriendo. Quiere dejar claro que la medicina sin fármacos es muy efectiva.
 
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