Arequipa

Melgar vs Alianza: Hoy arequipeños van para clasificar a la final

6 de diciembre de 2018

Melgar enfrentará hoy a Alianza Lima en Arequipa y el que gane disputará el título nacional con el Cristal.

Por: Orlando Mazeyra Guillén

Arequipa —es preciso recordarlo ahora que ciertos periodistas e hinchas vaticinan fracasos—, desde hace cuatro años, está acostumbrada a ver al equipo rojinegro disputando el título nacional del fútbol profesional peruano.

El año 2015, en las semifinales, Melgar ganó por la mínima cuenta a Garcilaso en Arequipa; y cerró en Cusco con una contundente goleada 0-4 que disfrutamos todos los hinchas que viajamos a la ciudad imperial: Bernardo Cuesta, máximo goleador extranjero de toda la historia de Melgar, fue la figura indiscutible de aquel vibrante encuentro. En la final del centenario le ganamos a Cristal (empate a 2 en Lima y victoria agónica por 3-2 en Arequipa).

El año 2016 nos tocó jugar el “mata-mata” de semifinales con Universitario de Deportes. Se pensó que el equipo crema nos iba a “camisetear” en Lima (es decir, tirarnos el peso de su “historia” y sus muchas “estrellas”). Los merengues arrancaron con un gol tempranero de Galliquio, pero el equipo arequipeño supo capear el temporal y terminó volteando el marcador en el segundo tiempo: primero, empató José Carlos Fernández de cabeza; y después Bernardo Cuesta anotó el gol de la victoria tras pase preciso de Hernán Hinostroza (fue un triunfo memorable, de esos que lo dejan a uno sin garganta y con el corazón en la mano). Habíamos ganado en Lima, con garra y autoridad, a un club que se autodenomina “copero”. En Arequipa empatamos 2-2 (luego de ir perdiendo 0-2, otra tarde donde la garra fue rojinegra y no crema) y, de esta forma, clasificamos a la gran final.

El 2017, por su parte, aunque clasificamos a la Copa Libertadores (fase preliminar), no disputamos el título porque Alianza Lima se vio beneficiado por decisiones de “mesa”, algo que parece no recordar el entrenador uruguayo Pablo Bengoechea (este año le han reprogramado una cantidad importante de partidos, no hay que olvidarlo, situación a todas luces ventajosa). Su rapto de amnesia es muy pertinente y su ataque de entusiasmo nos hace evocar la jocosa promesa de Roberto Challe del año 2016: “¡Ganaremos 2-0 en Arequipa!”, vaticinó el “ex niño terrible”, sin embargo fue solo un sueño fugaz para los cremas, ahora acostumbrados ser campeones “sentimentales” (otra monumental huachafería de una insufrible prensa deportiva capitalina desesperada por ver en la final a sus “compadres” de toda la vida).

Este año hemos arrancado un valioso empate en Matute. Es cierto que íbamos ganando por tres goles de diferencia y la llave parecía cerrada; sin embargo el equipo tuvo un bloqueo inexplicable, un momento nebuloso que provocó el empate del local, más con ganas que con fútbol.

La prensa limeña ha ensalzado la capacidad de reacción del equipo blanquiazul (hablan de un empujón anímico que consideran inestimable para venir por la victoria a Arequipa). Es meritorio, sin duda, y hay que evitar esos baches esta noche en el estadio de la UNSA. Alianza Lima llega con otra cara a nuestra cuidad porque un empate le sigue sirviendo para forzar la tanda de penales (la última definición por penales que disputó Melgar la ganó a UTC en Cajamarca con descollante actuación de Penny). Y se trata, pues, de un equipo que no propone y que va a esperar a Melgar. ¿Eso hacen los equipos denominados “grandes”? ¡Vaya paradoja!

“A mí no me interesa lo que diga Bengoechea, las cosas se deciden en el terreno de juego”, ha dicho de forma tajante Bernardo Cuesta, capitán del equipo rojinegro. El entrenador uruguayo del plantel victoriano anunció que, si no pasa nada extraño, Alianza Lima clasificará a la final en Arequipa.

Es difícil, por no decir imposible, despojarse del hinchaje cuando de fútbol se trata. Estoy convencido de que Melgar es un equipo más sólido y contundente que Alianza Lima. No es un acto de fe. A las pruebas me remito: hemos jugado tres partidos este año y nunca perdimos: una victoria en Arequipa en el torneo Apertura (2-0), otra en Lima en el Clausura (1-0), y acabamos de empatar en Matute (3-3).

Ahora, la hinchada tiene que hacer su tarea. Aún hay entradas y esta semifinal merece un lleno de bandera. Si Melgar anota antes del primer cuarto de hora puede ser una noche llena de goles rojinegros. No será fácil. Nunca lo fue. El arbitraje tiene que ser imparcial y la gente dar su aliento durante los noventa (y durante los penales si fuera necesario, ojalá que no).

La previa se ha insinuado ansiosa. Se respira cierta tensión en el ambiente (y en las declaraciones del ofuscado entrenador Hernán Torres). Los hinchas ya deseamos ver el balón en movimiento y en posición del Dominó.

Joel Sánchez, sensacional volante arequipeño, está obligado por mandato de su talento a conducir al equipo a la victoria esta noche. Si alinea Paolo Fuentes, tendremos esa cuota de entrega que nos permite saber que tenemos a un hincha en el terreno de juego.

Al final de eso se trata: sentirse arequipeños, a pesar de que la mayoría de ellos no tengan el privilegio de haber nacido en esta tierra, como ocurre con Bernardo Cuesta que deja la piel en la cancha. Sudar la camiseta y entregarnos la ansiada victoria. Esta noche tenemos otra oportunidad de demostrarle a todo el Perú de qué está hecho Melgar y en qué cuidad, desde hace mucho rato, juega el mejor equipo del país: ¡vamos, leones! ¡La épica es rojinegra!

Compartir

Leer comentarios