Arequipa

Vargas Llosa festeja cumpleaños añorando su tierra

Vargas Llosa: La celebración incluyó una puesta en teatro de sus obras, degustación de picantes y el regalo de más libros a la ciudad donde nació. Al hablar de Arequipa su voz sonó temblorosa, casi quebrada como la de un cantor de Yaraví. Recordar el lugar donde nació hace 81 años lo inundó de sentimientos. Mario Vargas Llosa pasó poco tiempo en este lugar, pero dijo que mientras estuvo en Cochabamba –Bolivia, era como si estuviera en Arequipa porque creció escuchando los recuerdos, emociones y nostalgias de su familia. “Yo crecí en Cochabamba –recordó– sintiéndome y hablando muy arequipeño”. El Premio Nobel llegó ayer a Arequipa para celebrar su cumpleaños. Su primera aparición pública la hizo en la casona de la calle San Francisco donde se guardan parte de los libros de su biblioteca personal que donó a la ciudad. “Lo primero de lo que se preocuparon mis abuelos y mi madre –siguió recordando– fue en que supiera pronunciar las elles, como las pronuncian los arequipeños y que los limeños son incapaces de pronunciar”.   

29 de marzo de 2017
Vargas Llosa festeja cumpleaños añorando su tierra
Fuente de imagen:

Vargas Llosa: La celebración incluyó una puesta en teatro de sus obras, degustación de picantes y el regalo de más libros a la ciudad donde nació.

Al hablar de Arequipa su voz sonó temblorosa, casi quebrada como la de un cantor de Yaraví. Recordar el lugar donde nació hace 81 años lo inundó de sentimientos. Mario Vargas Llosa pasó poco tiempo en este lugar, pero dijo que mientras estuvo en Cochabamba –Bolivia, era como si estuviera en Arequipa porque creció escuchando los recuerdos, emociones y nostalgias de su familia. “Yo crecí en Cochabamba –recordó– sintiéndome y hablando muy arequipeño”.
El Premio Nobel llegó ayer a Arequipa para celebrar su cumpleaños. Su primera aparición pública la hizo en la casona de la calle San Francisco donde se guardan parte de los libros de su biblioteca personal que donó a la ciudad. “Lo primero de lo que se preocuparon mis abuelos y mi madre –siguió recordando– fue en que supiera pronunciar las elles, como las pronuncian los arequipeños y que los limeños son incapaces de pronunciar”. 

 

 

A sus 81 años, Mario Vargas Llosa está enamorado y sensible. Su voz volvió a sonar temblorosa cuando evocó el festejo que hubo en Arequipa cuando ganó el Premio Nobel de Literatura 2010. Contó que en ese momento decidió regalar su tesoro: los libros que tanto ama. "Tierra de revoluciones", "tierra querida", fueron sus palabras para la Ciudad Blanca. "Nunca olvidaré la manera como mi tierra celebró el premio Nobel, fue un espectáculo maravilloso, ver esa alegría con la que los arequipeños me recibieron, festejaron, extraordinario reconocimiento. Fue viendo ese espectáculo que decidí que mi biblioteca debía venir aquí, fue una decisión difícil, pero al mismo tiempo hermosa", confesó. 

 

AGITADA CELEBRACIÓN 
Vargas Llosa retornó a su ciudad natal luego de dos años y medio. Lo trajo desde Lima un avión privado que aterrizó a las 10:30 horas en el aeropuerto de Arequipa. Su pareja Isabel Preysler, lo acompañó por primera vez Arequipa. 

Se trasladaron a un hotel a pocas cuadras de la Plaza de Armas y pasado el mediodía el escritor apareció en la puerta de la casona de la calle San Francisco donde están sus libros donados. Estuvo acompañado de su hijo Álvaro. La ausente fue Preysler. En la ceremonia hubo un poco más de cien invitados, la mayoría de ellos vinculados al escritor. Colocaron vallas de seguridad. 

Vargas Llosa comenzó su discurso enviando un mensaje de solidaridad y de cariño a los peruanos que padecen las consecuencias de las lluvias. Dijo que se trata de un desafío que puede comprometer el futuro inmediato del Perú. Resaltó la “fraternidad nacional” frente al desastre como un hecho histórico. 
Se mostró apenado por lo que afronta Piura. Evocó los años de su infancia y juventud que pasó en esa ciudad norteña que lo marcó profundamente y fue insumo de algunas de sus historias. Manifestó que confía que toda esta desgracia los piuranos la enfrentaran valerosa y creativamente. 

Luego le dedicó un espacio para compartir la importancia de los libros en su vida y su creación. “Aprender a leer para mí fue aprender a vivir muchas vidas, aprender a salir de la mía propia, incorporarme a las de héroes y destinos extraordinarios, a viajar en la geografía, vivir en otros continentes, en otras ciudades, y también a viajar en el tiempo desde los tiempos más remotos, e incluso viajar al futuro, acompañado por la fantasía de los grandes inventores del mundo, sus ciudades”, dijo. 

Su vocación de escritor nació cuando era un niño de pantalón corto y leía historias de Julio Verne, de Emilio Salgari o Alejandro Dumas, que lo hacían vivir como un personaje más esas aventuras fantásticas que salían de los libros. 
Habló de los libros y su efecto unificador. "No hay disparate más estúpido que las guerras, que los prejuicios, los nacionalismos que solo sirven para separar a las naciones". 

Los libros –agregó– también despiertan solidaridad y generan malestar, un espíritu crítico frente al mundo que permite progresar. "Ese espiritú crítico ha surgido en gran parte gracias a la ficción, la capacidad de salir de nosotros mismos e inventar otros mundos. Nadie ha contribuido más a crear esa distancia entre la realidad vivida, y la soñada, que la literatura, un mundo al alcance de nuestras manos, a través de los libros", apuntó.

Yamila Osorio Delgado, gobernadora regional y anfitriona de la ceremonia al Nobel,  se sumó a la solidaridad con las personas afectadas por el fenómeno climático. Y se refirió al escritor como “un noble ciudadano” que se desprende de su tesoro propio, sus libros, para dárselo a los demás por un destino mejor. Resaltó que “no solo es un gesto de amistad, es una forma de dejar la piel”. 

 

PICANTES 
Antes de disfrutar de picantes preparados en un fogón, Vargas Llosa junto a su pareja pasearon a bordo de un vehículo por la Plaza de Armas. Luego fueron hasta la picantería La Nueva Palomino del distrito de Yanahuara, donde un grupo de personas los esperaba con impaciencia. Cuando los vieron descender del automóvil los saludaron afectuosamente. Ambos respondieron agitando la mano alzada y sonriendo. Cantaron el Feliz Cumpleños  mientras el Nobel se desplazaba junto a su novia pausadamente hacia la puerta lateral de la picantería para una fiesta characata. 

Vargas Llosa se detuvo para escuchar los cantos de sus paisanos, y Preysler volvió varias veces a los llamados para tomarle una foto. La mesa larga estuvo servida de varios picantes a elección de los invitados. Rocoto relleno, pastel de papa, sango dulce, pepián de cuy, timpo, torrejas y chupe de viernes.

Isabel optó por el timpo de rabos, torrejas de verduras, ponche, queso helado y picarones. Le cantaron por segunda vez cumpleaños, sopló las velas de su torta, y le regalaron un hipópotamo de sillar, animales que el escritor adora.

La noche también fue nostálgica. Una sorpresa preparada para el Nobel desde octubre del año pasado en su tierra, con ayuda de sus amigos. Sentarse en una butaca del teatro de la casa-museo donde nació, para ver en escena sus obras. 

 

DONARÁ MÁS LIBROS

El escritor peruano Mario Vargas Llosa expresó su tristeza por desprenderse de sus libros que donó a Arequipa, actualmente alojados en una casona de la calle San Francisco. 

Sin embargo, dijo que encuentra consuelo que la mudanza de su biblioteca particular sirva para que muchos arequipeños, compatriotas suyos vivan las mismas experiencias que sus libros, lo hicieron vivir. “Me apena separarme mucho de mis libros, pero me consuela saber que esa mudanza de mi biblioteca particular a Arequipa va servir para que muchos arequipeños, compatriotas míos, vivan la mismas experiencias que estos libros me hicieron vivir, que a través de esos libros aprendan que el mundo no es ese mundo pequeñito que nosotros vivimos condenados, hay tras las fronteras un mundo diverso, variado (…)”, dijo con congoja. El Nobel manifestó que a los quince mil libros, restan otra cantidad similar que deben ser traslados progresivamente a la biblioteca arequipeña. Además anunció que también regalará Arequipa los libros que vaya adquiriendo en el tiempo que le queda de vida, que espera sea largo. 

“Con esta entrega son quince mil y pico de libros los traslados a Arequipa, queda otra mitad, y los libros que vaya adquiriendo en el tiempo que me quede vivir que espero sea largo. Todos van a venir alojarse a esta casa y encontrar a sus hermanos que los ha precedido en la mudanza”, contó desviando la mirada al público. 

Durante la ceremonia donde oficialmente realizó la cuarta entrega de sus libros a Arequipa, en la biblioteca que los proteger, los visitó. Los contemplo por varios minutos extendiendo por momentos los brazos para el recuentro con sus tesoros que entrega a Arequipa, la ciudad en la que vivió por los recuerdos, y a la que retornó para pasar cumpleaños y expresar su profundo cariño, casi al borde de las lágrimas.

 

DATOS 

El segundo día del Nobel comenzará con una actividad pública, a las 09:00 horas, en el Colegio de Abogados. Participará del Foro Internacional “América Latina: Desafíos y Oportunidades”, organizado por la Fundación Internacional para la Libertad. En el evento se analizará la democracia en América Latina y sus perspectivas futuras. *Los libros de la cuarta entrega realizada por el escritor, estarán disponibles desde la primera semana de mayo.

 

Compartir

Leer comentarios