Arequipa

Arequipeño cambió por migración y tecnología

12 de abril de 2015
Arequipeño cambió por  migración y tecnología
Según un estudio, realizado por Rolando Arellano, y expuesto en su libro “Al medio hay sitio”, el 51% de la población en Arequipa mantiene un estilo de vida proactivo, es decir, que es trabajador y busca mejorar. 
 
La investigación revela también que el 20% es conservador, resignado y conformista, 11% sí logra una estabilidad económica necesaria y suficiente para su familia. Un 18% son adaptadas.
 
Estas cifras netamente económicas, para los psicólogos reflejan también cómo el comportamiento del arequipeño ha ido cambiando con el tiempo. La migración ha sido el principal factor, pues ha  modificando sus costumbres y personalidad adaptándose a una nueva identidad. 
 
El decano del colegio de Psicólogos, Víctor Hugo Rosas Imán, señaló que no puede afirmar si el cambio fue positivo o no, pero era inevitable que suman las tecnologías y la globalización a este proceso.
 
Entre algunos cambios, por ejemplo, señala que el arequipeño era racista. Hace 50 años se consideraba que los hombres y mujeres de tez blanca eran mejores, en especial entres los años 30 y 60. Sin embargo, hoy la diferencia se genera a nivel económico, es decir, se valora a la persona por lo que tiene y no por lo que es. 
 
Existen otros rasgos también que se han modificado con el tiempo. Sumándose a la globalización, el arequipeño está dejando de ser conservador, en especial por la presencia de la mujer profesional en la familia, que es la que sale a trabajar, actividad que no realizaba antes, pues se mantenía en casa al cuidado de los hijos. 
 
Las oportunidades educativas han llevado a las mujeres a tener un protagonismo en la vida laboral arequipeña, dejando de lado las labores domésticas. 
 
Otra característica de la personalidad, que señala ha sido reveladora, es que antes el arequipeño era más impulsivo, así lo demuestra su participación en acciones de lucha. Sin embargo, hoy es más reflexivo, piensa mejor las cosas antes de enfrentarse, una combinación que ha sido positiva para mantener la calma en tiempos políticos difíciles. 
 
Pero también considera Rosas, que lo ha llevado – en muchos casos – al conformismo.
 
También ha cambiado su principal actividad económica. El arequipeño se dedicaba a la agricultura, que hizo de la campiña arequipeña una de las más destacadas del Perú. Sin embargo, hoy esa combinación encontró un trabajo más rentable, el comercio. La región Arequipa concentra entre sus principales actividades el comercio y servicios, este último por el incremento de su población.
 
Mientras tanto, no deja de mencionar el orgullo, una característica que el arequipeño mantiene y no ha cambiado en el tiempo. El mestizaje, por el contrario, lo ha exacerbado porque siempre Arequipa fue un referente de regiones como Moquegua y Puno destacando la personalidad del arequipeño que muestra con altivez su gastronomía, arquitectura, su historia y su campiña al mundo. En la fusión de gente y cultura se ha mantenido como un comportamiento característico todavía de las nuevas generaciones de esta región.
 
En tanto, para el psicoterapeuta, Jorge Pastor Figueroa, el comportamiento del arequipeño ha cambiado tanto que lamentablemente no ha sido positivo. En la consulta diaria ha encontrado que es menos solidario y respetuoso. Es menos conservador para convertirse en más liberal adoptando comportamientos de las grandes ciudades del mundo con menos tiempo para la familia, desde donde nacen los problemas.
 
Las nuevas familias están formando hijos individualistas. “La ciudadanía era una característica que destacaba en los arequipeños. Amar su ciudad y respetarla en todos los niveles fue la característica que nos diferenciaba de otras regiones del país, hoy se ha perdido ese amor a la patria chica”, refirió.
 
 
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